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La movilización histórica de los docentes empieza a quemar a Pérez Llorca que aún no sabe si será candidato del PP en 2027

Sergi Pitarch

València —
15 de mayo de 2026 21:48 h

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El presidente de la Generalitat Valenciana, Juanfran Pérez Llorca, empieza a desgastarse con la histórica huelga educativa indefinida, la primera desde 1988. Tras cinco días de paros, manifestaciones sin precedentes y acciones en los centros, la comunidad de más de 75.000 profesoras y maestros está encendida y el nivel de malestar no deja de crecer. Los docentes saben que se encuentran entre los peor pagados de España y, además, consideran que el intento de retrasar las negociaciones y las ofertas “insultantes” de la Conselleria de Educación les obligará, al menos de momento, a renunciar a entre 160 y 700 euros de su nómina mensual por ejercer un derecho fundamental.

“Juanfran no ha sabido matar el tema. Era el único trabajo que tenía: desmovilizar a la izquierda después de Mazón. Pues no”, reflexiona un fino analista de la política autonómica y nacional. El presidente de la Generalitat ha intentado mantener un perfil bajo durante toda la semana y continuar con su agenda como si nada ocurriera. El lunes, coincidiendo con el primer día de huelga y la primera manifestación —en la que participaron más de 30.000 docentes en las cuatro ciudades más pobladas de la Comunitat Valenciana— se limitó a publicar un mensaje en la red social X recordando la obligación de cumplir los servicios mínimos.

El resto de la semana solo ha hablado de los paros a preguntas de los periodistas durante sus comparecencias públicas, centrando siempre el foco en los servicios mínimos de segundo de Bachillerato. Ni una palabra sobre cómo pretende responder al malestar de decenas de miles de servidores públicos que cada día afrontan problemas como las elevadas ratios o el aumento de la diversidad y, por tanto, de la complejidad en las aulas de colegios e institutos.

Este viernes, más de 35.000 docentes en huelga han vuelto a llenar las calles de València en la que probablemente haya sido la manifestación por la educación pública más multitudinaria que se recuerda. En la convocatoria, repleta de pancartas y carteles de todo tipo, no solo participaron sindicatos de clase como UGT y CCOO o el mayoritario en educación, STEPV-Intersindical, sino también miles de afiliados de CSIF y ANPE, centrales sindicales que en otras etapas han mantenido posiciones más próximas a las defendidas por el Partido Popular.

“Los sindicatos de profesores son muy peligrosos”, recordaba esta semana un experimentado asesor del PP con amplia trayectoria en la Conselleria de Educación, quien considera que Pérez Llorca “ha subestimado” la magnitud del descontento docente y que la situación tiene difícil solución. “Haga lo que haga, ya habrá cabreado a miles de personas y familias, muchas de ellas no precisamente de izquierdas”, añade.

Internamente el PP valenciano ha empezado a mover ficha ante la situación. El jueves fueron los alcaldes lo que emplazaron a la consellera de Educación a “una solución rápida”, mientras que la formación conservadora ya ha repartido un argumentario a sus cuadros para que no critiquen a los docentes. La batalla se debe librar con el Gobierno de España, esa es la consigna.

La Conselleria de Educación ha emplazado a los sindicatos a seguir negociando el lunes a las 16.00 horas, pero la huelga indefinida continúa y ya ha obligado a retrasar las pruebas de acceso a Formación Profesional. Mientras tanto, en las distintas familias del PP empiezan a surgir dudas sobre la estrategia que Pérez Llorca está siguiendo en este conflicto. “El presidente tendría que haber hecho como Juanma Moreno Bonilla en Andalucía: llegar a un acuerdo con los sindicatos y desmovilizar a la izquierda que se aprovecha de estas situaciones. Ha hecho todo lo contrario”, plantea un veterano dirigente popular.

Y esas dudas desembocan siempre en la misma pregunta: ¿es Juanfran el mejor candidato que tiene el PP para las elecciones autonómicas de mayo de 2027? De momento, el entorno del presidente intenta trasladar la imagen de que Pérez Llorca tiene perfil presidenciable. La Comunitat Valenciana sigue llena de vallas con la imagen del dirigente popular y el lema: “Cumplimos, bajando impuestos. Juanfran president”. Toda una declaración de intenciones.

Pero la realidad es que el PP de la Comunitat Valenciana se encuentra actualmente intervenido por una gestora presidida por el propio Pérez Llorca, una situación que evidencia la provisionalidad del momento político. Génova tampoco ha movido ficha ni ha ratificado al presidente como candidato para las elecciones del próximo año. Además, el congreso regional del partido sigue paralizado desde que Carlos Mazón descendiera a los infiernos políticos por su actuación durante la dana de 2024 y por las posteriores contradicciones en su relato.

A la espera permanece un Francisco Camps que ya se atreve a esgrimir públicamente encuestas según las cuales los votantes del PP lo valoran mejor que a Pérez Llorca. Y, en la sombra, otros posibles competidores del presidente ganan posiciones con cada día que se prolonga la huelga docente, observando cada manifestación multitudinaria con palomitas y la cerveza preparadas. “Juanfran no tira”, apunta un dirigente del PP de Valencia, donde Pérez Llorca no goza de las mejores amistades.

“El presidente acumula ya dos errores no forzados importantes en apenas cinco meses: una huelga indefinida docente que ha encendido la calle y el escándalo de la plaza de su pareja”, advierte un veterano cargo público del PP.

Este lunes, Pérez Llorca acudirá a Génova donde Feijóo ha convocado comité nacional y donde se espera que se lancen algunos congresos autonómicos del partido. Con la huelga en marcha y la sombra de Camps como posible aspirante, será interesante ver si el PP de la Comunitat Valenciana sale de su interinidad.