El juzgado desestima el recurso del exjefe de Policía de Valencia contra su jubilación forzosa y allana el camino a su sucesor
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Los tribunales comienzan a pacificar uno de los conflictos en la Policía Local de València. Y comienzan por la parte más alta de la pirámide: la jefatura. El Juzgado de lo Contencioso Administrativo desestima el recurso del exjefe de Policía Local de la capital valenciana contra su jubilación forzosa y deja vía libre al nombramiento de su sucesor, tras casi un año en pugna.
José Vicente Herrera, hombre de máxima confianza de la alcaldesa, fue jubilado forzosamente en abril, al cumplir los 65 años. El comisario principal jefe presentó un recurso en el Consistorio y después en el juzgado contra el acuerdo municipal y pidió mantenerse en activo hasta los 67 años, como otros funcionarios. El máximo responsable de la Policía Local, que llevaba décadas con la confianza tanto del PP como del gobierno de izquierdas, solicitó como medida cautelar que se anulara el acto administrativo, que siguiendo la línea temporal implicaría anular el nombramiento del nuevo comisario principal jefe, Ángel Albendín. Albendín ya pugnó con Herrera por la jefatura hace una década, durante uno de los mandatos del PP de Rita Barberá. El responsable planteó que su salida provocaría “perjuicios de imposible o difícil reparación”, dejando la jefatura vacante y provocando cambios organizativos.
El Ayuntamiento rechazó los argumentos del exjefe de Policía y descartó su recurso, subrayando que los policías locales tienen un régimen propio. Casi a la par, el gobierno de María José Catalá lo nombró Coordinador de Seguridad, una figura de nueva creación y que lo sitúa en la cúpula de Emergencias municipal. Herrera es, en materia de seguridad, la mano derecha de la alcaldesa, también en el organigrama, y un hombre muy bien considerado por las administraciones del PP. Su número 2, Fernando Lasheras, al mando del operativo de seguridad de la dana, acaba de ser nombrado director general de Emergencias de la Generalitat.
En julio, Herrera acudió al contencioso para tratar de anular la resolución municipal sobre su jubilación forzosa. Con un razonamiento similar al que planteó en el Ayuntamiento, apuntó que la jubilación de los funcionarios se da a los 67 años y que en todo caso, sería posible la prolongación en el servicio activo que prevé la ley autonómica, alegando que otros municipios lo han hecho así.
Ocho meses después, el juzgado de lo Contencioso número 7 da la razón al Ayuntamiento y rechaza el recurso del excomisario principal jefe. El magistrado entiende que los policías tienen un régimen propio de cotización y no se rigen por las normas de otros funcionarios, así que se les debe aplicar la limitación específica: jubilación a los 65 años. Las excepciones están previstas para los casos en los que no se haya alcanzado la cotización necesaria, como es el caso que se dirime en otro tribunal por el jefe de Policía de Alicante. El tribunal no realiza condena en costas porque la cuestión analizada planteaba “serias dudas” de hecho y de derecho, aunque la sentencia ya es firme.
La Junta de Gobierno local de este viernes se dará por enterada de la sentencia, contra la que cabe recurso de casación. Por el momento, implica que el nombramiento del nuevo jefe de Policía se mantiene. Albendín fue nombrado en comisión de servicios el pasado abril por un periodo de seis meses, y en noviembre el Consistorio abrió el proceso para la designación definitiva. El comisario principal jefe, que goza de la confianza de la alcaldesa, no tiene rival en la ciudad: por el momento, el único comisario principal con plaza en propiedad, Rafael Mogro, tiene problemas de salud y una querella pendiente de otros mandos. Traer a un mando de fuera no sería bien recibido y los procesos selectivos para la cúpula llevan más de un año parados.
Tanto el exjefe de Policía y dos comisarios principales —Rafael Mogro y Alberto Cabezas, ya jubilado— aún tienen pendiente una querella de dos comisarios que concurrieron a un proceso selectivo. Los dos aspirantes les acusaron de amañar las pruebas para beneficiar a personal de confianza en un proceso de mejora, que les permitió pasar de comisario a comisario principal.