El roscón de Reyes es mucho más que un postre. Es el cierre oficial de la Navidad, la excusa perfecta para volver a sentarse a la mesa y un aroma que, cuando aparece en casa, anuncia que el 6 de enero está cerca. Hacerlo en casa impone respeto, sí. Pero no es ni una locura ni una receta solo apta para expertos.
La clave está en entender que el roscón no pide dificultad, sino tiempo y paciencia. Respetar fermentaciones, no correr y confiar en la masa. El resultado lo compensa todo: una miga fragante, suave y elástica, muy lejos de muchas versiones industriales.
Antes de empezar: qué debes tener en cuenta
Este roscón de Reyes casero se basa en una masa enriquecida que necesita planificación. No se improvisa en una tarde. Lo ideal es empezar el día anterior preparando un prefermento y dejar que el frío y el reposo hagan su trabajo.
No hay atajos mágicos. Pero tampoco pasos imposibles. Si sigues el orden y respetas los tiempos, el roscón sale.
Ingredientes (1 roscón grande o 2 medianos)
Todos deben estar a temperatura ambiente, salvo que se indique lo contrario.
Para el prefermento
- Leche entera, tibia
- Levadura fresca de panadería
- Harina de fuerza
Para la masa principal
- Azúcar fino
- Ralladura de limón y naranja (solo la parte coloreada)
- Levadura fresca
- Leche entera tibia
- Harina de fuerza
- Huevos
- Agua de azahar
- Miel suave
- Sal
- Mantequilla sin sal
- Aceite vegetal (para engrasar)
Para decorar
- Huevo batido
- Azúcar perlado (o azúcar humedecido)
- Fruta confitada
- Almendras laminadas
- Haba seca y figurita (opcional)
Paso 1: el prefermento, la base del sabor
El día anterior, disuelve la levadura en la leche tibia —tibia, nunca caliente— y mézclala con la harina hasta obtener una masa densa y pegajosa. No hay que amasar en exceso. Basta con integrar bien.
Cubre el cuenco y déjalo reposar en la nevera entre 8 y 12 horas. Durante ese tiempo, la masa fermenta lentamente y desarrolla aroma y estructura. Al sacarla, verás que ha crecido: es exactamente lo que buscas.
Déjala a temperatura ambiente alrededor de una hora y media antes de usarla.
Paso 2: aromatizar el azúcar (un detalle que marca la diferencia)
Frota el azúcar con las ralladuras de limón y naranja usando los dedos. Este gesto sencillo libera los aceites esenciales de los cítricos y perfuma toda la masa. No lo saltes: es uno de los secretos del buen roscón de Reyes.
Paso 3: preparar la masa principal
En un cuenco grande (o amasadora), coloca la harina y forma un hueco en el centro. Añade la leche con la levadura disuelta, el azúcar aromatizado, los huevos, el agua de azahar, la miel y la sal.
Mezcla despacio hasta obtener una masa compacta. En este punto parecerá seca: es normal. Ahora incorpora el prefermento y empieza a amasar hasta que todo quede bien integrado.
Paso 4: incorporar la mantequilla con paciencia
Añade la mantequilla poco a poco, en varias tandas. No te asustes si la masa parece deshacerse: sigue amasando. Poco a poco se volverá elástica, lisa y algo grasa, pero manejable.
Este proceso lleva su tiempo. Unos 10 minutos de amasado suelen ser suficientes para desarrollar bien el gluten. Sabrás que está lista cuando puedas estirar un trocito y forme una membrana fina sin romperse.
Paso 5: primer levado
Forma una bola, colócala en un cuenco engrasado, cúbrela y deja que repose en un lugar templado hasta que doble su volumen. Puede tardar entre una hora y hora y media, dependiendo de la temperatura ambiente.
Aquí no mandan los minutos, manda la masa.
Paso 6: dar forma al roscón
Desgasifica suavemente la masa y deja que se relaje unos minutos. Luego forma una bola y abre el agujero central con los dedos, poco a poco. No tengas miedo: el roscón tiende a cerrarse al fermentar.
Colócalo en la bandeja de horno con papel vegetal. Si quieres introducir la sorpresa y el haba, hazlo ahora por la base, bien envueltas.
Paso 7: segundo levado, el más largo
Pinta el roscón con huevo batido, cúbrelo ligeramente y deja que fermente hasta volver a doblar su volumen. Este paso puede llevar entre 2 y 2 horas y media. Es el que garantiza una miga ligera y aireada.
Paso 8: decorar y hornear
Precalienta el horno a 200 ºC, calor arriba y abajo. Vuelve a pincelar el roscón con huevo y decora con fruta confitada, azúcar y almendras.
Hornea primero 10 minutos, baja la temperatura a 180 ºC y continúa otros 10–12 minutos hasta que esté bien dorado. Si se tuesta demasiado rápido, cúbrelo con papel de aluminio sin apretar.
Paso 9: enfriar (sí, hay que esperar)
Saca el roscón del horno y déjalo enfriar completamente sobre una rejilla. Este paso es importante: recién hecho es frágil y la miga termina de asentarse en frío.