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Empresas y hardware abierto: el caso Makerbot

Existen varias empresas en el mundo que se dedican al desarrollo de hardware de una manera un poco peculiar: publican las fuentes de sus invenciones y las comparten con el mundo entero. Este es el modelo del «open source hardware» o hardware de código abierto: un hardware cuyo diseño, componentes, herramientas y documentación son abiertas y están públicamente disponibles de manera que cualquier persona puede estudiarlo, modificarlo, distribuirlo, fabricarlo, vender diseños o incluso generar más hardware basado en el original.

El origen de estas empresas es variado: algunas están vinculadas a proyectos sin ánimo de lucro; otras emplean el modelo del open source directamente y por principios; en otros casos se centran en la investigación (es el caso de Reprap, origen de todas las impresoras 3D personales que existen hoy en día); y algunas a proyectos educativos (como puede ser el caso de Arduino o de Raspberry Pi). Estas iniciativas, por el hecho de ser abiertas, han posibilitado el nacimiento de otras empresas que han podido desarrollar comercialmente un producto original u ofrecer servicios y otros productos alrededor de ese producto inicial. En definitiva, son empresas herederas de una comunidad que ha generado un conocimiento y lo ha compartido de manera «libre».

Como en otros casos vinculados a la cultura libre, esta economía del hardware abierto se basa en la calidad del producto y la capacidad de innovación de la empresa y no en la venta de copias únicas, aunque aun así pueda estar bajo una marca registrada. La capacidad de innovación de las empresas que se rigen por la apertura y se fundan sobre comunidades pre-existentes generadas alrededor de sus productos abiertos, descentralizados, originales y compartidos, suele ser más potente. Además, la autoría, lejos de ser eliminada, se pone de relieve en el seno de la comunidad. Este modelo parece funcionar: empresas como Sparkfun, Adafruit, Ultimaker, Cooking Hacks producen hardware abierto; empresas españolas, como Reprap BCN, Ultra-lab o Bricogeek, basan su negocio en ello y llegan a crear todo un ecosistema, eso sí, todavía incipiente.

El debate surgió hace unas semanas cuando la empresa neoyorkina de desarrollo de open hardware Makerbot Industries, fabricante de impresoras 3D abiertas, anunció que su próximo modelo de impresora tendría partes cerradas. La primera respuesta de la comunidad fue pasional y justificada: lo que antes era libre y basado en el conocimiento colectivo, ahora con el nuevo modelo tendría partes cerradas. Cierto es que no se puede cerrar lo que ya se abrió, pero sí se puede cerrar lo que vendrá: así, el retorno colectivo ya no existe, ni se devuelve nada a la comunidad. Se encadena bajo la forma de un producto cerrado.

Pero estas voces decepcionadas se vieron rápidamente amortiguadas, por una parte por el ruido creado por la fuerte comunicación alrededor del nuevo producto, que se difundió basicamente bajo el eslógan «I want the new Replicator 2» en Twitter, y, por otra parte, por las expectativas de la reunión de la comunidad en Nueva York con motivo del Open Hardware Summit. Fue en ese momento, en un contexto de búsqueda de consenso, donde emergió una pregunta: ¿Puede una empresa de open hardware cambiar de escala? Y a partir de aquí nacieron otras dudas: ¿Es el contexto real demasiado agresivo y desleal para que una empresa de open hardware sobreviva? ¿Tiene que ser cerrado un producto que quiere dirigirse al mercado? ¿Es aceptable un modelo híbrido?

Aún no existen respuestas, pero sí se pueden plantear otras cuestiones aún más interesantes: ¿Puede una empresa de open hardware que cierra sus productos sobrevivir sin su comunidad? ¿Sabría enfrentarse a clientes y no a miembros de la comunidad? ¿Cerrar el conocimiento a los usuarios es el único modo de cerrarlo a los competidores? Y finalmente, ¿qué significa entonces querer hacer negocio con el open hardware? A esta última pregunta sí podemos contestar: no se trata de una mera oportunidad de negocio, ni siquiera de innovación, sino de creer que no todo está pactado, que principios como la copia, el consumo compulsivo, la privatización del conocimiento, el monopolio y la dominación del mercado pueden matizarse. Se trata de creer que hay posibilidades, de que las actividades económicas no provoquen más desigualdades. Tenemos que pararnos a pensar que esta manera de hacer tiene su valor. porque el open hardware, aunque cambie pocas cosas, ofrece por lo menos la posibilidad del cambio. Por lo tanto, ¿tiene realmente sentido la pregunta del cambio de escala? ¿Debe tener el mismo modelo de desarrollo una empresa de open hardware que cualquier otra empresa de desarrollo de tecnología?

El cambio de política de Makerbot Industries no debe invalidar los esfuerzos de un ecosistema cuyo crecimiento es la prueba de la vigencia del modelo económico basado en el open hardware. Tal vez incluso puedan convivir y contribuyan juntos a cierto tipo de empoderamientos y de mejoras. La circulación del conocimiento no es el único pilar, ni la única dimensión del impacto social de un producto desde su diseño hasta su consumo. Sin embargo, de momento, mucha parte de la comunidad, dubitativa, sigue esperando que la decisión de Makerbot no vaya más allá y poder evaluar si el cierre de lo que fue un modelo de apertura era algo verdaderamente necesario.

Cronología:

2007: Nacimiento del proyecto Reprap

2009: Creación de Makerbot Industries con la comercialización del modelo Cupcake

Septiembre 2010: Lanzamiento y comercialización de la Thing-o-matic

Enero de 2012: Lanzamiento de la Replicator

19 de septiembre de 2012: Lanzamiento de la Replicator 2, del software MakerWare y de una tienda física en Nueva York en el marco de una conferencia de prensa.

20 de septiembre de 2012: Josef Prusa pregunta si la impresora es abierta y la repuesta no llega. La pregunta sobre la Replicator 2 se añade a la de los términos legales de Thingiverse, que se cambiaron en febrero de 2012. Empieza el movimiento «Occupy thingiverse», que durará varios días.

20 de septiembre de 2012: Bre Pettis contesta en un post que decepciona por su falta de claridad.

21 de septiembre de 2012: Zack Smith pregunta de nuevo en su blog qué va a pasar realmente. La pregunta sigue difundiéndose en blogs de influencia para la comunidad como Make, Hackaday o Adafruit mientras en blogs y revistas orientados al gran público sólo se menciona el nuevo producto sin hablar de su cierre como en Wired o Boing Boing.

24 de septiembre: Bre Pettis publica un nuevo post «Let's try it again». La comunidad empieza a posicionarse: un campo a favor del respeto del principio del open hardware se enfrenta a un campo listo a concesiones y adaptaciones. El debate de fondo se desplaza sobre el campo de la forma. Las personas más decepcionadas y determinadas están publicamente consideradas como «fundamentalistas» y los moderados pasan por ser víctimas. El debate se agota a través de esta cuestión de forma.

27 de septiembre: Una muy esperada intervención de Bre Pettis en el Open Hardware Summit. Desde la introducción de Chris Anderson se exige moderación y consenso. Bre Pettis explica lo que se cerrará de la impresora. Parte de la comunidad se aleja del proyecto, parte de la comunidad sigue apoyándolo dando fe a las razones de Makerbot y abogando para la evolución de la definición del open source hardware.

Referencias:

Negocio y Open hardware

IP obesity

Pondering the Relationship Between OSHW and Business

Open hardware Summit and Makerbot

Intervención de Bre Pettis en el Open Hardware Summit

Occupy thingiverse

Occupy thingiverse?

Occupy thingiverse en thingiverse

Pulling back from open source hardware, MakerBot angers some adherents

Reacciones contrastadas de la comunidad

The meaning of Open hardware

MakerBot's Mixed Messages About Open Source, Their Future

Brazilian 3D Printer Company Weighs in on the Makerbot Controversy

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Existen varias empresas en el mundo que se dedican al desarrollo de hardware de una manera un poco peculiar: publican las fuentes de sus invenciones y las comparten con el mundo entero. Este es el modelo del «open source hardware» o hardware de código abierto: un hardware cuyo diseño, componentes, herramientas y documentación son abiertas y están públicamente disponibles de manera que cualquier persona puede estudiarlo, modificarlo, distribuirlo, fabricarlo, vender diseños o incluso generar más hardware basado en el original.

El origen de estas empresas es variado: algunas están vinculadas a proyectos sin ánimo de lucro; otras emplean el modelo del open source directamente y por principios; en otros casos se centran en la investigación (es el caso de Reprap, origen de todas las impresoras 3D personales que existen hoy en día); y algunas a proyectos educativos (como puede ser el caso de Arduino o de Raspberry Pi). Estas iniciativas, por el hecho de ser abiertas, han posibilitado el nacimiento de otras empresas que han podido desarrollar comercialmente un producto original u ofrecer servicios y otros productos alrededor de ese producto inicial. En definitiva, son empresas herederas de una comunidad que ha generado un conocimiento y lo ha compartido de manera «libre».