Festival de Venecia
El gran año de Penélope Cruz, de ‘La bola negra’ a ‘Búnker’ y la carrera por el Oscar: “Es una especie de milagro”
Parece complicado que en una carrera como la de Penélope Cruz, en la que ha habido eventos como aquel Cannes de 2006 en el que ganó junto a sus compañeras el premio a la Mejor interpretación por Volver; o el Oscar por Vicky Cristina Barcelona en 2009, cada año haga ensombrecer al anterior. La filmografía de Penélope Cruz está plagada de buenas elecciones —que no siempre eran las más obvias—, apuestas por cineastas que han sacado lo mejor de ella y una ética del trabajo que han hecho que en 2026, y con 52 años, esté viviendo uno de los mejores años —de momento— de su carrera.
En enero ya se empezó a barruntar lo bien que estaba en La invitación, el remake de Sentimental, de Cesc Gay, que había rodado a las órdenes de Olivia Wilde, pero fue en su estreno en EEUU cuando la gente descubrió la energía contagiosa de su personaje y empezó a hablar de posibilidades de una nueva nominación al Oscar.
A eso se suma el terremoto de La bola negra. Si la película de Javier Calvo y Javier Ambrossi se convirtió en un fenómeno según se vio en el Festival de Cannes, el secreto del papel de Penélope Cruz se rebeló como una de las muchas maravillas que había en su interior. Su cupletera que anima a las tropas franquistas en la Guerra Civil es un caramelo que ella exprime hasta su última gota. Dos escenas de baile y cante (una sobre un tanque) y una escena dramática le valen para que todos se acuerden de su Nené Romero. Tras el pase de prensa todos coincidían: La bola negra, y Penélope, apuntaban al Oscar.
Hasta este año, una actriz no podía ser nominada dos veces al Oscar en la misma categoría, pero el cambio de normas para esta edición hace posible soñar con que Penélope Cruz se convierta en la primera actriz de la historia en ser doblemente nominada por La invitación y La bola negra. Aún hay más. Cruz todavía tenía una última bala en la recámara, el estreno de Búnker en Venecia, donde el filme, que protagoniza junto a Javier Bardem, se ha recibido con una calurosa acogida que pone la guinda perfecta y emocionante a un año mágico.
Pocas horas después de la ovación, Penélope Cruz atendió a la prensa española y contó lo “bonito y especial” de aquel momento porque es consciente de que “no pasa siempre”. Ella lo ha vivido este año dos veces, en Cannes y aquí. “Pero eso no quiere decir que puedas acostumbrarte a eso”, añade rápidamente.
Confiesa que sigue “alucinada” con lo que está pasando este año. “Desde que me convertí en madre bajé mucho el ritmo, porque antes era una locura y trabajaba sin parar. Fue una suerte poder permitirme parar. Desde entonces, he hecho una película al año o a lo mejor dos, si no eran muy largas. Y es verdad que ahora las que he hecho, que tampoco han sido rodajes muy largos para mí, se han juntado y han salido las tres a la vez. Y yo, de verdad, soy la primera sorprendida por todo lo que está pasando. No te engaño. Es que, si estrenas tres en un año, si una sale muy bien y conecta de esa manera con el público, ya es una especie de milagro. Pero que esté pasando con las tres es raro. Es normal y sano que me sorprenda”, dice.
No quiere ni oír hablar de los Oscar. O al menos de momento. Un amigo le mandó hace poco un artículo de Variety donde se hablaba de sus opciones este año. “No te puedo decir lo que le contesté, ¡me puse tan nerviosa que le escribí una cosa que tuve que borrarla!”, comenta entre risas. “Hace ilusión algo así, porque quiere decir que las cosas van bien en tu trabajo, y al final eso se traduce en que te sigan ofreciendo personajes interesantes, en poder seguir viviendo de tu trabajo, haciendo lo que te gusta y con material de calidad que te permita enfrentarte cada vez a algo nuevo, a algo que te dé miedo. Esa es la sensación que crea adicción dentro de nuestra profesión. No es tanto un alimento para el ego, que es verdad que cualquiera en esos momentos puede sentir un subidón y es sano y es humano, pero mi motor, lo que me da felicidad, es saber que cuando tienes un año así añades más papeletas para que puedan seguir surgiendo personajes y guiones interesantes”, aclara.
Hubo temporadas, sobre todo en los primeros años, donde yo podía haber ido por otro camino, diciendo que sí a proyectos que a lo mejor me hubiesen encasillado mucho más
Papeles diferentes, dirigida por mujeres, por cineastas jóvenes. De aquí y de allá. Una elección de proyectos “que es una combinación de suerte y de haber sido capaz de decir que no a cosas que eran muy tentadoras, pero que no eran las adecuadas para ese momento”. No siempre fue así: “Hubo temporadas, sobre todo en los primeros años, donde yo podía haber ido por otro camino, diciendo que sí a proyectos que a lo mejor me hubiesen encasillado mucho más. Yo no entendía que siendo tan joven, pocos años después de empezar, tuviera que ser yo la que dijera que no a algo, pero aun así me forzaba a hacerlo y luego siempre me alegraba”.
Pero “las carreras no se construyen solo en los síes, sino en las veces que tu corazón te dice que no”. “No depende solo de mí, sino de la confianza que depositan en mí los que me dan ese material, y en eso han tenido mucho que ver Pedro [Almodóvar], Fernando [Trueba], Castellitto y directores que han puesto en mis manos personajes que no se parecían para nada ni a mí ni a ningún otro personaje que hubiera interpretado antes”, subraya acordándose de varios de los cineastas que cambiaron su carrera.
En Búnker, su personaje y el de Bardem se enfrentan a la tentación de aceptar un proyecto que choca contra sus principios éticos. Una decisión que ellos, como actores, también han tenido que tomar. De hecho, “el 30% de las veces” que Penélope Cruz ha dicho que no, es por motivos parecidos. El resto, simplemente porque intuía que no eran para ella. “Si te está yendo bien en esta carrera es mejor decir que no a un proyecto y esperar a que aparezca el siguiente. Y yo soy muy consciente de que eso es un gran privilegio, porque estoy rodeada de compañeros y compañeras que lo pasan mal y que pasan mucho tiempo sin trabajar”, asevera.
Tras su apuesta por los Javis quiere seguir explorando nuevas voces: “Ahora mismo hay un montón de mujeres directoras a las que admiro muchísimo y con algunas tengo planes de trabajar de aquí a dos o tres años. Hay tanta gente con tanto talento y mucha gente joven”. Ese fue uno de los motivos para crear su productora, Moonlyon, que se encuentra “dentro del paraguas de Mediapro” y con quien lleva tres años desarrollando filmes que “verán la luz dentro de poco”. Proyectos para que un año como este no sea una ilusión, sino una realidad que se repita.