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Lee Fields, el espíritu cotidiano

EFE

Sevilla —

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Desde el aparcamiento de un bar, donde vendía su primer disco, hasta el sector inmobiliario donde se recicló laboralmente en los 80 hasta ser una de las voces del nuevo soul, la carrera del cantante norteamericano Lee Fields es tan atípica como su actitud positiva y su vigor escénico a sus 75 años.

“Hacer del mundo algo mejor”, así se llama el segundo sencillo de su nuevo disco “Special night”, y más que una canción es un manifiesto que monopoliza la entrevista que Fields ha mantenido con Efe en Sevilla, donde ha cerrado su última gira española en el marco del festival Monkey Week, y ofreciendo uno de sus enérgicos recitales de soul, funk y rhythm & blues en un teatro Central atestado.

Al cantante de Carolina del Norte le gustan sobre todo dos cosas: hacer soul espiritual cantando sobre cosas cotidianas y ver a la gente sonreír, en sus conciertos y en su vida.

“Cuando empecé solo era un chico joven que quería entrar en el negocio de la música, y hoy he aprendido que este negocio es algo más que cantar canciones a la gente. Es conseguir que la gente se emocione, llevarles dicha, amor, felicidad, palabras felices”, confiesa Fields, que en noviembre sacará su décimo séptimo disco -entre oficiales y no oficiales-, el primero en el sello Big Crown.

Se trata, según explica, de un álbum optimista, escrito en la carretera junto con su banda, The Expressions, y grabado entre enero y abril de este año, una rutina que lleva años realizando sin descanso, sustentada en la “seriedad” con la que él y su banda trabajan en el estudio y en el escenario.

Lejos quedan los años en los que pagó de su bolsillo la producción de “Let's Talk It Over (1979), un álbum al que le costó encontrar un hueco en la era de la música disco, pero que años después se revalorizaría y se reeditaría como una buena muestra de la fuerza compositiva y el carácter de a quien llamaban el ”pequeño James Brown“; aquel era un oscuro álbum de soul y funk, y hoy Fields busca hacer discos luminosos como ”Special Night“.

“Va a ser un álbum muy optimista, porque hay tanta mala publicidad en este mundo, hay tanta gente que habla sin sentido, hay tanto caos, que creo que mi contribución tiene que ser cantar algo que tenga sentido”, afirma Fields, que revela que el álbum hablará de cosas cotidianas, como las relaciones sentimentales, las adicciones, los celos o el sentimiento de comunidad.

De entre todas las canciones, destaca “Make the world better”, una pieza de funk al estilo setentero con un mensaje social muy potente, inspirada en un sueño.

“La canción no es política, cómo se entiende la política hoy en día, pero sí habla de política en general, de nosotros como comunidad, de cómo trabajar unidos para resolver los problemas del mundo. Yo no puedo resolverlos, pero creo que nosotros, como colectivo, podemos hacerlo, sólo tenemos que remar juntos en la misma dirección”, remata Fields.

A pesar de que no le gusta hablar de política, reconoce que votará por Hillary Clinton en las próximas elecciones, sobre todo porque no entiende “nada de lo que habla Donald Trump”.

“Y lo he intentado, lo he escuchado con mucha atención, pero es que no tiene ningún sentido. Además, cada vez que el tipo habla la gente se enfada o se pone triste, y habla sobre separar, cuando yo lo que creo es que tenemos que estar unidos”, apunta Fields sobre el candidato republicano.

A sus 75 años, disfruta más que nunca con la música, especialmente sobre el escenario, donde su figura, esbelta y ágil como la de una pantera, aún es capaz de ejercitar movimientos que recuerdan a los del James Brown más enérgico, mientras su voz aún tiene la suficiente fuerza para aullar a la luna y dejar mudo al público, como ocurría ayer en el Auditorio Central de Sevilla.

“Estar en el escenario es un sentimiento que me resulta difícil de describir, porque me siento capaz de dar todo. Es como estar en la cuerda floja, porque cada pequeño detalle puede hacer que se balancee hacia un lado y hacia otro, y eso es algo excitante”, reconoce Fields, que ayer se despedía de España con su objetivo cumplido: todo habían sido sonrisas.