Quiénes son los tres guionistas detrás de Carmen Mola

Carmen Mola llevaba años concediendo entrevistas por email. Parecía sentirse confortable en el papel de "la Elena Ferrante española" que tan cómodamente le habían asignado los medios y los mecanismos de promoción editorial. Le sentaba bien al personaje que no fuera una anomalía tan extraordinaria: Carmen Mola era un pseudónimo, sí, pero el de una mujer que quería pasar desapercibida. 48 años, profesora en Madrid, casada, con tres hijos. Podía ser cualquiera, pero en realidad era el retrato robot de un personaje creíble fabricado por tres guionistas de televisión. Una periodista de La Vanguardia le preguntó el año pasado a la supuesta escritora qué tendría que pasar para que desvelara su identidad. "Jamás la descubriría voluntariamente. Además, no tiene mucho interés, se lo aseguro", fue la respuesta.

El premio mejor dotado de las letras españolas cae el 78% de las veces en ellos

Saber más

Pero había un precio para destapar la trampa que tan sólidamente había aguantado durante tres años y una trilogía: un millón de euros.

El público general no lo sabía pero no era un secreto tan bien guardado: en el mundo editorial se rumoreaba que el fenómeno Carmen Mola —más de 300.000 ejemplares de su trilogía, traducida a 11 idiomas, derechos vendidos para televisión— estaba guionizado. Todavía les queda por delante a los escritores explicar el porqué, en una serie interminable de entrevistas, esta vez cara a cara, que tendrán que despachar como ganadores del Planeta. Más allá del juego y la diversión, el mercado editorial no da puntada sin hilo, por lo que la figura enigmática de una escritora tuvo que resultar más beneficioso, en todos los sentidos, que la verdad.

Cuando en la noche de este viernes 15 de octubre cayó el velo de la ficción de Carmen Mola, se evaporó la mujer escritora y aparecieron los tres hombres que se la habían inventado: Antonio Mercero, Jorge Díaz y Agustín Martínez. Los tres son autores de novelas discretas pero escritores para televisión de series con muchos millones de espectadores a sus espaldas: Hospital central es la más importante de ellas. "Como ya ven, detrás del nombre de Carmen Mola, como en el resto de mentiras que hemos estado diciendo, no hay una profesora de instituto sino tres escritores, tres guionistas, tres amigos", dijo Jorge Díaz al aceptar el premio en la gala del Premio Planeta número 70.

Unidos por un hospital

Antonio Mercero, de 52 años, lleva la televisión en la sangre. Es hijo de otro Antonio Mercero, el creador de Farmacia de guardia (1991-1995), Verano azul (1981-1982) o Turno de oficio (1986-1987) y fallecido en 2018. Su hijo trabajó como guionista para él en Farmacia de guardia, recién licenciado como periodista en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid. Trabajó para Manu Legineche en las agencias de noticias Lid y Fax Press, y fue colaborador de La Gaceta de los Negocios en Nueva York. Al poco tiempo, dejó el periodismo y se dedicó a la escritura de guiones, creando con Jorge Díaz y Moisés Gómez la existosa Hospital central (2000-2012). Ha trabajado en tres películas con la directora de cine Gracia Querejeta y ha escrito dos cortometrajes con nominaciones a los Goya.

Jorge Díaz, de 59 años, no solo es amigo y compañero de fatigas en Hospital central, sino que también le hizo el mismo requiebro que Mercero al periodismo, habiendo estudiado los dos en la misma facultad. Allí mismo descubrió que el periodismo no era lo suyo, pero ese edificio de la Complutense era un lugar "divertido" en los 80. Vio que lo suyo era más bien contar historias inventadas. El propio Jorge bromea, o quizá no, cuando dice que construyó el personaje del doctor Vilches —encarnado por el actor recientemente fallecido Jordi Rebellón— como un trasunto de sí mismo. Díaz vivió su infancia en Alicante, y su adolescencia en Portugal y, ya asentado en Madrid, dirigió programas de televisión y escribió para MIR, el spin-off de la célebre serie médica.

La triada constructora de Carmen Mola se completa con la inventiva de Agustín Martínez, el más joven del grupo, nacido hace 46 años en Lorca (Murcia). Su trayectoria en series es diferente y ha pasado por Sin tetas no hay paraíso, Crematorio, Acacias 38, Hermanos y detectives o la segunda temporada de Víctor Ros. Si para Díaz su serie de referencia son Los Soprano, para Martínez lo es, o al menos ejerció de detonante de su profesión, Twin Peaks.

Lo que la tele no deja

Mercero, Díaz y Martínez tienen más cosas en común, además de la paternidad sobre Carmen Mola y sus novelas, escritas a seis manos de una manera que todavía tendrán que explicar. A los tres se les quedaba pequeña la tele.

Antonio Mercero ha publicado seis novelas. La última de ellas es Pleamar, lanzada el pasado mes de abril; una novela negra que decidió ambientar en el mundo de youtubers e instagrammers y que está protagonizada por dos inspectores. El final del hombre (2017) fue la primera de la serie protagonizada por la policía trans Sofía Luna. En 2018, publicó la segunda entrega, El caso de las japonesas muertas, y ya tiene vendidos los derechos para una adaptación televisiva. Con la publicación de Pleamar, su editorial Alfaguara-Random House también anunció que Mercero estaba trabajando "en la adaptación para la pantalla de La novia gitana, de Carmen Mola", una información que leída con los ojos de hoy tiene un matiz diferente. En una entrevista con GQ en diciembre del año pasado, Carmen Mola fingía que le daba "vértigo" la adaptación televisiva: "algo que se escapa por completo a mi control", añadió falsamente.

La carrera como novelista de su estrecho colaborador Jorge Díaz consta de cuatro novelas publicadas entre 2009 y 2016. En la primera, Los números del elefante, construyó un thriller con la emigración gallega de posguerra a Brasil de fondo. Su hermano Santiago también es guionista de televisión y autor de novela negra que la inexistente Carmen Mola, quizá manejada por el propio Jorge, recomendaba leer en sus entrevistas.

Por supuesto, Agustín Martínez también ha compaginado las novelas de Carmen Mola con las propias. Su obra es más breve: Monteperdido (2015) y La mala hierba (2017), también de tipo criminal, el género que les une. "En la literatura tengo una libertad que en la televisión no", dijo en una entrevista con elDiario.es.

En las entrevistas por escrito que Mercero, Díaz y Martínez redactaron para los medios de comunicación, recibieron preguntas que en realidad estaban destinadas a una interlocutora. "Creo que la igualdad ha llegado antes a los personajes que a las autoras, pero se va avanzando", contestaron en El Quinto Libro, no sin cierta desfachatez, a la pregunta sobre el papel de la mujer en la literatura de género negro. "Tenemos víctimas femeninas, tenemos autoras y tenemos investigadoras, pero todavía no tenemos muchas asesinas", proponían. A renglón seguido, volvía a caer la pregunta del millón: ¿quién es Carmen Mola? "Una escritora que desea mantener a salvo su verdadera identidad para poder seguir viviendo tranquila".

Carmen Mola llevaba años concediendo entrevistas por email. Parecía sentirse confortable en el papel de "la Elena Ferrante española" que tan cómodamente le habían asignado los medios y los mecanismos de promoción editorial. Le sentaba bien al personaje que no fuera una anomalía tan extraordinaria: Carmen Mola era un pseudónimo, sí, pero el de una mujer que quería pasar desapercibida. 48 años, profesora en Madrid, casada, con tres hijos. Podía ser cualquiera, pero en realidad era el retrato robot de un personaje creíble fabricado por tres guionistas de televisión. Una periodista de La Vanguardia le preguntó el año pasado a la supuesta escritora qué tendría que pasar para que desvelara su identidad. "Jamás la descubriría voluntariamente. Además, no tiene mucho interés, se lo aseguro", fue la respuesta.

El premio mejor dotado de las letras españolas cae el 78% de las veces en ellos

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Pero había un precio para destapar la trampa que tan sólidamente había aguantado durante tres años y una trilogía: un millón de euros.

El público general no lo sabía pero no era un secreto tan bien guardado: en el mundo editorial se rumoreaba que el fenómeno Carmen Mola —más de 300.000 ejemplares de su trilogía, traducida a 11 idiomas, derechos vendidos para televisión— estaba guionizado. Todavía les queda por delante a los escritores explicar el porqué, en una serie interminable de entrevistas, esta vez cara a cara, que tendrán que despachar como ganadores del Planeta. Más allá del juego y la diversión, el mercado editorial no da puntada sin hilo, por lo que la figura enigmática de una escritora tuvo que resultar más beneficioso, en todos los sentidos, que la verdad.

Cuando en la noche de este viernes 15 de octubre cayó el velo de la ficción de Carmen Mola, se evaporó la mujer escritora y aparecieron los tres hombres que se la habían inventado: Antonio Mercero, Jorge Díaz y Agustín Martínez. Los tres son autores de novelas discretas pero escritores para televisión de series con muchos millones de espectadores a sus espaldas: Hospital central es la más importante de ellas. "Como ya ven, detrás del nombre de Carmen Mola, como en el resto de mentiras que hemos estado diciendo, no hay una profesora de instituto sino tres escritores, tres guionistas, tres amigos", dijo Jorge Díaz al aceptar el premio en la gala del Premio Planeta número 70.

Unidos por un hospital

Antonio Mercero, de 52 años, lleva la televisión en la sangre. Es hijo de otro Antonio Mercero, el creador de Farmacia de guardia (1991-1995), Verano azul (1981-1982) o Turno de oficio (1986-1987) y fallecido en 2018. Su hijo trabajó como guionista para él en Farmacia de guardia, recién licenciado como periodista en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid. Trabajó para Manu Legineche en las agencias de noticias Lid y Fax Press, y fue colaborador de La Gaceta de los Negocios en Nueva York. Al poco tiempo, dejó el periodismo y se dedicó a la escritura de guiones, creando con Jorge Díaz y Moisés Gómez la existosa Hospital central (2000-2012). Ha trabajado en tres películas con la directora de cine Gracia Querejeta y ha escrito dos cortometrajes con nominaciones a los Goya.

Jorge Díaz, de 59 años, no solo es amigo y compañero de fatigas en Hospital central, sino que también le hizo el mismo requiebro que Mercero al periodismo, habiendo estudiado los dos en la misma facultad. Allí mismo descubrió que el periodismo no era lo suyo, pero ese edificio de la Complutense era un lugar "divertido" en los 80. Vio que lo suyo era más bien contar historias inventadas. El propio Jorge bromea, o quizá no, cuando dice que construyó el personaje del doctor Vilches —encarnado por el actor recientemente fallecido Jordi Rebellón— como un trasunto de sí mismo. Díaz vivió su infancia en Alicante, y su adolescencia en Portugal y, ya asentado en Madrid, dirigió programas de televisión y escribió para MIR, el spin-off de la célebre serie médica.

La triada constructora de Carmen Mola se completa con la inventiva de Agustín Martínez, el más joven del grupo, nacido hace 46 años en Lorca (Murcia). Su trayectoria en series es diferente y ha pasado por Sin tetas no hay paraíso, Crematorio, Acacias 38, Hermanos y detectives o la segunda temporada de Víctor Ros. Si para Díaz su serie de referencia son Los Soprano, para Martínez lo es, o al menos ejerció de detonante de su profesión, Twin Peaks.

Lo que la tele no deja

Mercero, Díaz y Martínez tienen más cosas en común, además de la paternidad sobre Carmen Mola y sus novelas, escritas a seis manos de una manera que todavía tendrán que explicar. A los tres se les quedaba pequeña la tele.

Antonio Mercero ha publicado seis novelas. La última de ellas es Pleamar, lanzada el pasado mes de abril; una novela negra que decidió ambientar en el mundo de youtubers e instagrammers y que está protagonizada por dos inspectores. El final del hombre (2017) fue la primera de la serie protagonizada por la policía trans Sofía Luna. En 2018, publicó la segunda entrega, El caso de las japonesas muertas, y ya tiene vendidos los derechos para una adaptación televisiva. Con la publicación de Pleamar, su editorial Alfaguara-Random House también anunció que Mercero estaba trabajando "en la adaptación para la pantalla de La novia gitana, de Carmen Mola", una información que leída con los ojos de hoy tiene un matiz diferente. En una entrevista con GQ en diciembre del año pasado, Carmen Mola fingía que le daba "vértigo" la adaptación televisiva: "algo que se escapa por completo a mi control", añadió falsamente.

La carrera como novelista de su estrecho colaborador Jorge Díaz consta de cuatro novelas publicadas entre 2009 y 2016. En la primera, Los números del elefante, construyó un thriller con la emigración gallega de posguerra a Brasil de fondo. Su hermano Santiago también es guionista de televisión y autor de novela negra que la inexistente Carmen Mola, quizá manejada por el propio Jorge, recomendaba leer en sus entrevistas.

Por supuesto, Agustín Martínez también ha compaginado las novelas de Carmen Mola con las propias. Su obra es más breve: Monteperdido (2015) y La mala hierba (2017), también de tipo criminal, el género que les une. "En la literatura tengo una libertad que en la televisión no", dijo en una entrevista con elDiario.es.

En las entrevistas por escrito que Mercero, Díaz y Martínez redactaron para los medios de comunicación, recibieron preguntas que en realidad estaban destinadas a una interlocutora. "Creo que la igualdad ha llegado antes a los personajes que a las autoras, pero se va avanzando", contestaron en El Quinto Libro, no sin cierta desfachatez, a la pregunta sobre el papel de la mujer en la literatura de género negro. "Tenemos víctimas femeninas, tenemos autoras y tenemos investigadoras, pero todavía no tenemos muchas asesinas", proponían. A renglón seguido, volvía a caer la pregunta del millón: ¿quién es Carmen Mola? "Una escritora que desea mantener a salvo su verdadera identidad para poder seguir viviendo tranquila".

Carmen Mola llevaba años concediendo entrevistas por email. Parecía sentirse confortable en el papel de "la Elena Ferrante española" que tan cómodamente le habían asignado los medios y los mecanismos de promoción editorial. Le sentaba bien al personaje que no fuera una anomalía tan extraordinaria: Carmen Mola era un pseudónimo, sí, pero el de una mujer que quería pasar desapercibida. 48 años, profesora en Madrid, casada, con tres hijos. Podía ser cualquiera, pero en realidad era el retrato robot de un personaje creíble fabricado por tres guionistas de televisión. Una periodista de La Vanguardia le preguntó el año pasado a la supuesta escritora qué tendría que pasar para que desvelara su identidad. "Jamás la descubriría voluntariamente. Además, no tiene mucho interés, se lo aseguro", fue la respuesta.

El premio mejor dotado de las letras españolas cae el 78% de las veces en ellos

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Pero había un precio para destapar la trampa que tan sólidamente había aguantado durante tres años y una trilogía: un millón de euros.

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16 de octubre de 2021 - 03:48 h