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Cultura

LOS DISCOS DE LA SEMANA

Deafheaven, 'hardcore' en busca de la sorpresa

Además de lo nuevo de Deafheaven comentamos discos de A Certain Ratio, Alanis Obomsawin, Bodega, Gruff Rhys, Carl Stone, Negro y Havana Cultura

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Deafheaven

Ordinary Corrupt Human Love
Anti / [PIAS]
METAL / HARDCORE / CANCIÓN
8/10

Cuando en 2013 Deafheaven publicaron su segundo álbum, Sunbather, súbitamente el mundo del rock alternativo cayó rendido ante su desconcertante combinación de metal extremo y pop showgazer. Cinco años y dos discos después, la banda de San Francisco mantiene un estatus envidiable y continúa su peculiar evolución sonora explorando con tiento nuevos territorios.

La esencia del grupo sigue ahí y viene marcada en buena medida por la furiosa voz de George Clarke, que encaja de lleno en el estereotipo hardcore patentado por bandas como Converge -el líder de estos, de hecho, publicó los dos primeros discos de Deafheaven en su sello Deathwish-.

Clarke aporta la intensidad emocional de los momentos más extremos en los discos de Deafheaven, aquí representados por canciones como Honeycomb, Canary Yellow, Glint o Wortheless Animal. En estos sus compañeros aportan los matices conduciendo los temas por un fino alambre que conecta metal, hardcore y progresiones cercanas al post rock.

Pero donde esta colección de canciones muestra más claramente la voluntad del grupo por abrazar nuevas sonoridades es en temas como el de apertura, You Without End, que arranca como una balada pianística y termina abrazando la épica emocional de unos Boris. O en Night People, que cuenta con la colaboración de Chelsea Wolfe, otro de los estandartes del metal de corte experimental y que en este caso convierte la canción en una suerte de marcha procesional siniestra.

Near, por su parte, es el tema más apegado a ese shogaze contemplativo que mira de reojo a los ya clásicos Slowdive. Diferentes vías de escape para una banda que mantiene innata su capacidad de sorpresa.

 

A Certain Ratio

Sextet / Good Together / Up in Downsville / Change The Station / Mind Made Up
Mute / [PIAS]
POST PUNK / DANCE
7/10

Con esta tanda de cinco nuevos lanzamientos Mute completa la reedicion de la discografía oficial de la formación de Manchester, que desde sus presupuestos iniciales -un postpunk dominado por la base rítmica y furiosos vientos funk- evolucionó, como su propia ciudad, hacia la sensualidad electrónica vinculada al acid house.

Sextet (1982) es su tercer disco y junto a I’d Like to See You Again, publicado ese mismo año, el punto álgido de aquella primera etapa. Es también el primero completamente producido por la banda y el último en el que podemos escuchar a Martha Tilson, cuyo timbre vocal había marcado profundamente su sonido.

El álbum incluye también alguno de los temas más conocidos en la trayectoria de A Certain Ratio como la dislocada Gum o Lucinda, que de alguna manera resume las principales virtudes de aquellos años: una línea de bajo elástica y ritmos inspirados en el sonido disco sobre los que evolucionan sin estorbarse la voz de Tilson y riffs de guitarra de aire funk.

Siete años más tarde, la banda poco tiene que ver con aquel sonido. Good Together (1989) es un disco de pop publicado originalmente por una major (A&M) que buscaba descaradamente su espacio a la sombra de New Order, amigos y por aquel entonces una de las bandas que marcaban el paso del pop británico. Un álbum de transición y definitivamente menor.

A Certain Ratio terminó por reducirse a dos componentes, Jez Kerr y Martin Moscrop, que se rodearon de amigos para registrar Up in Downsville (1992), un disco que se lanzó de cabeza a la música de baile. Las raíces negroides que habían inspirado su música desde sus comienzos se convirtieron aquí en guiños al soul electrónico con Denise Johnson, a su vez colaboradora de Primal Scream, como vocalista principal.

Denise Johnson es también junto a Lorna Bailey la principal protagonista de Change the Station (1987). Publicado en el sello de su amigo Rob Gretton -el histórico manager de Joy Division y New Order- su regreso seis años más tarde les recupera convertidos ya en una suerte de reliquia del pasado. El trip-hop y el post-rock habían llevado definitivamente la música popular hacia nuevos territorios alejados de su afinada relectura de los sonidos que marcaron la última etapa del grupo: del madchester, el house electrónico y los ambientes cuasi ibicencos.

A Certain Ratio se tomaron entonces un largo descanso de diez años que coincidió con su reivindicación por parte de jóvenes generaciones, en parte como consecuencia de las reediciones de sus discos a cargo del sello Soul Jazz. Consecuencia de ello es Mind Made Up (2008) un álbum de reunión en el que, reconvertidos de nuevo en quinteto, recuperan un pulso rock más cercano a sus inicios, hasta el punto de que en canciones como Down Down Down la banda parece versionarse a sí misma.

 

Alanis Obomsawin

Bush Lady
Constellation / Popstock!
FOLK
8/10

Publicado originalmente en 1985, Bush Lady es el único disco de Alanis Obomsawin, más conocida en el mundo de la creación por su carrera como documentalista para la National Film Board of Canada.

Pero, más allá de esa faceta artística y profesional, Obomsawin -descendiente de los Abenaki, confederación de tribus amerindias y que en su infancia llegó a vivir en una reserva del Quebec- estuvo expuesta e hizo suya la tradición musical de sus ancestros, a la que dio visibilidad con conciertos a pequeña escala primero y participando en eventos del mítico sello Folkways años más tarde.

A sus 53 años Obonsawin registra el que todavía hoy se puede considerar su testamento musical. Este disco compuesto por cinco temas y un poema y que condensa a lo largo de 35 minutos su acercamiento a la tradición musical de sus antepasados.

Grabado en inglés, francés y la lengua de su tribu, Waban-Aki, Bush Lady es un trabajo de corte impresionista en el que Obonsawin se deja acompañar por una orquesta de cámara, pero donde la rítmica minimalista solemne, y los silencios cuentan casi tanto como los pasajes instrumentales.

Las canciones tratan temáticas totalmente ajenas a aquellas a las que nos ha acostumbrado el pop: homenajes a la tierra perdida, una reivindicación de la mujer india o recuerdos de genocidios de sus ancestros a manos de los colonos originarios de Europa. El disco es una verdadera rareza en el contexto del folk de América del Norte. Ahí y en sus exquisitas formas es donde radica su valor.

 

Bodega

Endless Scroll
What’s Your Rupture / Popstock!
ART-ROCK
8/10

El art-rock anglosajón reciente es abundante en ejemplos de bandas respetuosas con sus antepasados y que han sacado discos brillantes antes de vulgarizar su discurso o caer definitivamente en el olvido. Me refiero a formaciones como The Rakes, Art Brut, Fat White Family o hasta Bloc Party, un listado al que perfectamente podríamos sumar a los neoyorquinos Bodega.

Su propuesta parte de ritmos sencillos pero rotundos, riff cortantes y una forma de afrontar la interpretación vocal, entre la desgana y la furia, que remite al esputo (art)punk del recientemente fallecido Mark E. Smith, líder de The Fall.

Endless Scroll es el primer largo de este quinteto formado por tres mujeres y dos hombres que, para ser sinceros, lo tiene realmente complicado para trascender más allá del raquítico circuito independiente, más aún en un momento en que hay cierta sensación de hartazgo con unos sonidos que han sido explotados hasta la saciedad.

Lo que no debería restar valor a un grupo que, entre referencias a algunos de los grandes hitos del pop –Andy Warhol, The Smiths-, ha facturado un notable disco de guitarras, bien divertido.

 

Gruff Rhys

Babelsberg
Rough Trade / Popstock!
POP
8/10

"Me echaron del club / el club que construí con mis propias manos/ me echaron a las calles / a las calles donde cuelgan a los pandilleros". Veinticinco años después de haber deslumbrado a los aficionados a la psicodelia al frente de Super Furry Animals, Gruff Rhys sigue siendo poco menos que un outsider, tal y como él mismo reconoce en las primeras líneas de The Club, uno de los temas que forman parte de su sexto álbum en solitario.

Formalmente,  Babelsberg es además y muy probablemente el mejor disco de cuantos el músico galés ha firmado en solitario. El tiempo de espera que se ha tomado antes de poder entrar al estudio con la BBC National Orchestra of Wales le ha servido para cocinar a fuego lento estas diez canciones suntuosamente arregladas y con aroma a un tiempo pasado que fue mejor (al menos en lo que en el terreno del pop respecta): hacer referencia a los Beatles o The Kinks es tan obvio como inevitable.

Pero en los últimos tiempos Rhys se ha convertido además en un hombre conectado políticamente a su tiempo, como demuestra el que hiciera campaña abierta a favor de la permanencia de su país en la Unión Europea. En la carpeta de Babelsberg se muestra a Donald Trump sentado a la mesa con Jesucristo, mientras una sombra que podemos intuir que representa al propio Rhys observa desde lejos.

La misma The Club a la que antes hacía referencia puede interpretarse en clave europeísta, mientras que Drones in the City aborda abiertamente la invasión de la intimidad y Architecture of Amnesia habla de los muros que se levantan. Es un ejemplo del Gruff Rhys más terrenal que hemos conocido hasta la fecha. No por ello menos elevado y ambicioso en lo puramente musical.

 

Carl Stone

Electronic Music from The Eighties and Nineties
Unseen Worlds
ELECTRÓNICA EXPERIMENTAL
8/10

El sello neoyorquino Unseen Worlds dedica su segunda retrospectiva a la obra de Carl Stone, dándole réplica a aquel Electronic Music from the Seventies and Eighties, publicado en 2016. A pesar de llevar desde 1972 compartiendo regularmente sus composiciones, de haber sido alumno aventajado de Morton Subotnick y de mantener una faceta académica que le ha llevado a dar clases en la japonesa Chukyo University, Carl Stone no es excesivamente conocido para los aficionados a la electrónica.

Robin Rimbaud, una figura muy relevante en ese ámbito bajo el alias de Scanner, describe en las notas interiores del disco su trabajo de la siguiente manera: "Contextualizando su trabajo a día de hoy se puede interpretar como una predicción de la hipnótica The Disintegration Loops de William Basinski, la abstracción pastoral de Boards Of Canada, los experimientos con el glitch de Oval y las melancólicas bandas sonoras de corte industrial de Abul Mogard".

Efectivamente resulta inevitable escuchar los ecos del futuro en el trabajo de este pionero de la electrónica, que con herramientas que hoy se han convertido en prehistóricas, como las computadoras de la época, el sampler Prophet 2002 o el sinte Yamaha TX816 (popularizado por Michael Jakson) buscó y encontró nuevas formas de expresión ligadas al avantgarde.

 

Negro

Clase media
La Castanya
EXPERIMENTAL
8/10

Tras formar parte de formaciones como Estrategia Lo Capto o La Orquesta Del Caballo Ganador que durante años han marcado del devenir de la escena del rock experimental en Valencia, Fernando Junquera dio definitivamente un paso adelante al presentarse en público como Negro, un personalísimo proyecto de rock instrumental.

Como su compañero de sello el madrileño Isasa la música de Negro parte de una técnica como el fingerpicking, asociada al folk esencialmente norteamericano. Pero si bien Isasa se mantiene más o menos fiel a esa tradición musical, la técnica del fingerpicking es para Negro tan solo un punto de partida para explorar con sus piezas nuevos territorios.

Explotando al máximo recursos tan espartanos como el delay, la música de negro mira de reojo al ambiente de guitarras de, por ejemplo, un Roy Montgomery. Sin base rítmica ni otros instrumentos que adornen estas canciones, con la única ayuda de alguna pista extra de guitarra que potencia la cualidad ambiental de estas canciones, apenas un tema rompe el carácter espartano, casi artesanal de la música de Negro. Es en Valencia Cyborg, donde una humorística pista de voz hablando de los cyborg sirve de colchón para el desarrollo guitarrero de Fernando.

 

Havana Cultura

Havana cultura: ¡Súbelo Cuba!
Brownswood / Popstock!
ELECTRÓNICA
7/10

Varias décadas después de haber inventado el acid-jazz, Gille Peterson sigue jugando a retorcer géneros y descubrir sonidos periféricos para el público occidental. Havana Cultura es un interesante proyecto en el que ejerce de cabeza pensante junto a Will LV (uno de los productores electrónicos del momento en Gran Bretaña con discos publicados en el sello Hyperdub) y DJ Jigüe (responsable del sello Guampara que ha dado a voz a la mas interesante música cubana contemporánea).

La idea a priori consistía en montar un puente aéreo entre Londres y La Habana que potenciara la nueva escena musical cubana dándola a conocer en Gran Bretaña y fomentando también la interacción de esos jóvenes músicos cubanos con la cultura de club inglesa.

El proyecto no sólo ha sido un éxito en sus presupuestos iniciales, sino que ha propiciado la grabación de este disco registrado en dos semanas a principios de este mismo año en la capital cubana con la participación de músicos locales como Yissy Garcái, Yasel Manzano, El Individuo, Negro WadPro, Kamerum o Sigrid.

Son vocalistas, MCs, trompetistas o percusionistas que a partir de la tradición musical local arriman estas canciones a nuevos sabores, a sonidos urbanos como los del rap, el kuduro o el deep house que causan sensación entre los jóvenes británicos.

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