La discográfica anuncia el disco final de Dexys Midnight Runners, pero Kevin Rowland dice: “Veremos”
Que haya noticias de Kevin Rowland siempre es buena noticia. La más reciente tiene que ver con la reaparición de Dexys Midnight Runners, una de las bandas británicas fundamentales de los últimos cincuenta años. Aunque su discografía en estudio se reduce a únicamente siete álbumes, contando el recién aparecido LOVE, su importancia es grande. Cuando el pop empezaba a apuntar hacia la sofisticación electrónica, ellos incluyeron una sección de vientos y reactivaron la pasión por la música negra con su debut Searching For The Young Soul Rebels (1980). Dos años después mezclaron esos sonidos con el folk de raíces celtas, y en lugar de sección de vientos, metieron violines y acordeones. Triunfaron mundialmente con la canción Come On Eileen y a continuación dieron otro giro estilístico que el público no se tomó nada bien.
Don’t Stand Me Down (1985) presentaba canciones de estructura compleja y como sencillo se escogió un tema de doce minutos que ninguna radio quiso programar. Luego llegó la disolución y la carrera en solitario de Rowland, con algún que otro pico polémico, como el que protagonizó en 1997 cuando apareció en la portada del álbum My Beauty, el segundo y último que registraría en solitario, vestido con ropa de mujer. Apasionado hasta el punto de ignorar los riesgos que implican ciertas decisiones, el tiempo ha terminado dándole la razón a Rowland en muchos aspectos, incluido ese arrebato de retratarse con falda y ligueros. Desde que reactivó a su vieja banda en 2003, los sustos —los gordos al menos— parece que se han terminado. Solamente ofrece discos fantásticos que desde entonces venían firmados simplemente por Dexys. LOVE vuelve a ser cosa de Dexys Midnight Runners.
Rowland contesta a la videollamada de elDiario.es desde su móvil y no para de moverse por las habitaciones de su casa mientras habla. Es amable, pero al principio se le ve un tanto incómodo al contestar. La primera pregunta, obviamente, es acerca de esta nueva obra que gira en torno a diversas clases de amor. “No es solamente una colección de canciones, hay una idea que las une”, comenta sentado en un sofá. “Cuando hago un disco me siento como un director de cine. Digo: 'Aquí faltan hilos que aten esto con aquello, he de situar esta escena aquí y esta otra allí'. Más que un disco, visualizo una película. Y también me identifico mejor con los actores que con los músicos. Me fijo mucho en los actores, en cómo consiguen que sus actuaciones resulten creíbles, así que aplico técnicas de método”. Pero hagamos un inciso que sirve también para explicar mejor al personaje.
A mediados de la pasada década, hubo un momento en que Kevin Rowland quiso ser actor. Él mismo lo explica: “Me dio por ahí en aquel momento y me matriculé en la escuela superior de arte dramático de Estrasburgo. Actuar en un escenario siempre me genera ansiedad, y terminé descubriendo que eso también me ocurre si me pongo ante las cámaras. Llegué a tener un pequeño papel en una película inglesa, Funny Cow [Adrian Shergold, 2017]. Luego decidí que era mejor aplicar a la música las técnicas de interpretación que aprendí”.
Algunas de las canciones de LOVE están muy unidas a las memorias que Rowland editó hace poco más de un año, Bless Me Father (“bendíceme, padre”), donde hablaba de sus raíces irlandesas, su educación católica y la complicada relación que mantuvo con su padre. “Hay temas del disco que los compuse mientras escribía el libro”, comenta sin añadir más detalles.
Entre esas canciones destaca Once A Man, Twice A Child (“una vez un hombre, dos veces un niño”), cuya letra dice: “Estoy contento de haber tenido esos momentos contigo / Compensaron las cosas por las que ambos pasamos / Y fue tan bueno abrazarte / En tus últimos días / Te ayudé a abotonarte la camisa / De alguna manera ayudó a curar la herida / Me proporcionó una cercanía desconocida / Me puso contento que me necesitaras”. “Sí, escribí sobre esas cosas, pero no me gusta explicar demasiado las letras, así cada oyente hará su propia interpretación, y podrá significar algo distinto para cada uno de ellos. Pero para mí es una canción sobre mi padre, sus últimos años y lo agradecido que me siento de haber tenido la oportunidad de haber estado cerca de él después de sufrir el derrame cerebral”.
Once A Man, Twice A Child tiene mucho que ver con la elección del productor de LOVE, David Holmes, artista cuyos comienzos se remontan a la eclosión de la electrónica inglesa de mediados de los noventa. “Lo conocí en una fiesta allá por 2007 y, ¿qué fue lo que me dijo? Me gustaría trabajar en algo contigo. Siempre respeté mucho su trabajo, así que comenzamos a hablar, sin llegar a concretar nunca nada. Muchos años después volvimos a coincidir e insistió: ”Me gustaría trabajar contigo“. Años después, cuando Dexys preparaba The Femenine Divine (2023), Rowland le hizo llegar un par de canciones que ya tenían terminadas. Holmes lo corroboró en su respuesta. Aquellas canciones no necesitaban nada más.
“Cuando compuse Once A Man, Twice A Child, no sé por qué, pero decidí enviársela”, prosigue, ahora apoyado en el banco de la cocina. “Su respuesta fue: 'Esto es jodidamente brillante. Tenemos que trabajarlo juntos'. Le envié el resto de material que tenía, lo estudió a fondo y luego fui a Belfast a grabar con él. Comprende perfectamente nuestro sonido, y eso no siempre ocurre con los productores. Ha sido respetuoso. Está acostumbrado a hacer cosas más orientadas a la electrónica, pero con nosotros ha evitado eso. Lo que ha hecho es aportar detalles que resalten las emociones de la música. Como ese órgano que suena en Once A Man, Twice A Child. Le dije: '¿De verdad necesitamos ese sonido de feria?', y me contestó: ”Sí. Porque en esa parte de la canción estás abrazando a tu padre“.
Cuando volvieron los Dexys Midnight Runners en 2003, el único miembro fundador que acompañaba a Rowland era el trombonista Jim Patterson. Ya no se trataba del grupo original, por eso, tras un silencio de casi diez años, cuando volvieron a grabar un álbum (One Day I’m Going To Soar, 2012), el nombre del grupo se acortó y pasaron a ser simplemente Dexys. Eso fue hasta hace unos meses. “Cuando grabamos aquel disco quería que quedara claro que éramos nosotros, y a la vez, que ya no éramos los mismos. Y, sobre todo, lo que quería dejar claro es que no estábamos protagonizando otro caso de revival orientado a aprovechar la nostalgia. Lo que no pensé es que, para saber quiénes eran Dexys tenías que saber también quienes habían sido Dexys Midnight Runners. No fui consciente de eso hasta 2024, cuando, hablando con una chica muy joven que vive en mi edificio, le comenté que iba a tocar en Glastonbury. Preguntó cuál era mi banda y le dije que Dexys. Y ella replicó: 'Oh, ¿no son esos los Dexys Midnight Runners?' Fue cuando me di cuenta de que los jóvenes nos conocen gracias a canciones como Come On Eileen o Geno, pero que el nombre les confunde. Por lo tanto, decidí que el siguiente disco lo firmarían Dexys Midnight Runners”.
Rowland, que asegura que de no haber sido músico habría seguido trabajando como peluquero, también ha anunciado que este LOVE es el último disco de la banda. “Eso dije, sí. Cuando estaba grabando con Holmes no dejaba de animarme: 'Esto es muy bueno, tenemos que hacer más discos juntos'. Le contesté que no quería grabar más música, me exige demasiado. Y tampoco quiero seguir viviendo en Londres, y para hacer música debería seguir aquí. Luego hablé con la discográfica y les dije que no mencionaran que iba a ser el último disco de Dexys, pero ya era tarde. No quería que lo dijeran porque igual en un futuro me apetece volver a grabar. De momento no quiero grabar más discos, necesito parar. Pero ya veremos cómo me siento dentro de tres o cuatro años”.