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Crónica

Kiefer Sutherland, el agente federal que ahora rescata al mundo con una guitarra al hombro

Madrid —
6 de mayo de 2026 23:58 h

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No era ni un héroe ni un fugitivo la primera vez que el mundo conoció a Jack Bauer. Eran las doce en punto de una noche cualquiera en EEUU y Jack ejercía como padre jugando con su hija adolescente, Kim, a una partida de ajedrez. No había explosiones, tiroteos o persecuciones, tan solo el tenso silencio de un salón de luz tenue y el tictac de un reloj digital que se convertiría en el latido de toda una generación. Pero ese hombre, que apenas unos minutos después recibiría la llamada que cambiaría su vida, es el mismo que reaparece este miércoles en Madrid cuando el reloj por fin está en pausa.

En La Sala del Movistar Arena, un espacio íntimo en el que hay concentradas unas 200 personas, el tiempo ya no se mide en segundos. Al menos, no durante el concierto con el que Kiefer Sutherland logra hacer reaparecer al mítico protagonista de la serie 24. Desde hace 12 años no se sabe del paradero de este personaje, cuando se emitió el último episodio de la novena temporada, pero es imposible echar un vistazo al Sutherland que se pasea sobre el escenario y no ver al famoso agente federal de la Unidad Antiterrorista de Los Ángeles. El público lo vitorea, él responde sonriendo y la música country que lo impulsa va adueñándose del recinto.

Jack Bauer está de vuelta, pero no para salvar a la población de una conspiración global, sino para contar qué queda de un hombre como Kiefer Sutherland cuando se apagan los focos de Hollywood y solo permanece la guitarra. “Nunca dejes que me vaya”, reclama el ahora también cantante al son del estribillo de Down Below, el tema de apertura, que sirve como una declaración de intenciones para quien todavía no se hubiera puesto sus botas y sombreros de cowboy. Bajo el sonido americano más tradicional, Sutherland da la bienvenida a una actuación que se nutre, sobre todo, de la nostalgia.

Es fácil comprender por qué un actor galardonado con el Emmy y el Globo de Oro decide, tras varias décadas de éxito en la pantalla, someterse al escrutinio de los escenarios musicales: aquí nadie lo está juzgando. A diferencia de los espectáculos pop, en los que el show prevalece sobre todo lo demás, aquellos que vienen a ver a Kiefer Sutherland lo hacen con la felicidad de quien va a reencontrarse con un viejo amigo. Es una felicidad tan intensa, pero tan difícil de describir, que pareciera que el actor se atreviera a explicarla interpretando la mágica Only Happy When It Rains, la icónica canción de Garbage que él versiona para agitar la fiesta.

“He pasado 35 años viviendo en California y fuera de ella, viviendo en Los Ángeles y fuera de ella. Esta canción es una despedida muy emotiva de un lugar que hizo realidad los sueños de un joven”, afirma Sutherland antes de cantar Goodbye, California. Es un tema en el que no solo se reivindica a sí mismo y al lugar que lo vio crecer, sino en el que también enseña a saber mirar atrás sin dolor. Verlo interactuar con su banda mientras disfruta de su nuevo presente lo hace todavía más significativo. “Estáis todos bailando por aquí. Me habéis alegrado la noche”, declara cuando percibe que su canción Something You Love termina de despertar a quienes aún estaban procesando el inicio.

Sutherland se detiene a menudo entre los temas para contar anécdotas... o incluso para confesarse sobre su trabajo musical: “Los compositores suelen hablar de sus canciones como si fueran sus hijos. Y, como padre, sé perfectamente que se supone que no debes tener favoritos, pero, oye, a veces sí que los tienes. Esta es una de mis favoritas”, dice provocando la risa entre el público al presentar Come Back Down. Esta, que rebaja la intensidad en la producción, pertenece al nuevo disco que publicará el artista el 28 de mayo, Grey. Poco después, la energía vuelve a estallar con su versión de See You on the Other Side de Ozzy Osbourne, pasando del country a una faceta más rockera.

La banda sonora de una estrella de Hollywood

El amor del actor por la música comenzó a los siete años con un violín y a los diez con su primera guitarra acústica. Fue a los quince cuando empezó a escribir sus propias letras, aunque estas composiciones no veían la luz y eran consideradas por Sutherland como un diario íntimo mientras su carrera en Hollywood explotaba. En 2002 fundó el sello independiente Ironworks para apoyar a músicos locales. Fue su socio y amigo Jude Cole quien, tras escuchar sus maquetas, le convenció de apostar por una faceta que cuenta ya con cuatro álbumes de estudio: Down in a Hole (2016), Reckless & Me (2019), Bloor Street (2022) y el inminente Grey.

Un repaso por estos discos desemboca en el clímax del concierto, que protagonizan los temas Two Stepping in Time y la explosiva This Is How It's Done, inspirada en una pelea que presenció en un bar de Louisville hace años. En ese momento, La Sala se convirte en una verbena de Nashville transporada al centro de Madrid. Incluso se celebra que sea viernes, aunque el calendario diga otra cosa, con el himno Friday Night. No importa que la gente no se sepa las letras, algo que queda patente en la mayoría de los asistentes, pero las palmadas con las que acompañan las canciones o los bailes que se suceden en la pista indican que ese es el menor de los problemas.

La noche termina con un encore que busca la emoción. Tanto es así que la banda homenajea a Phil Collins con la preciosa In the Air Tonight, a la que es patente que consiguen hacerle justicia por el sobrecogimiento con la que la recibe el público. Para despedirse, Kiefer Sutherland interpreta Starlight, en la que alude a los héroes que se preparan para caer. Unos héroes entre los que bien podría estar él, abogando a la importancia de refugiarse en la música para sobrevivir al día más largo de tu vida. Con pistolas en la mano se lo volverá a ver en su recién estrenado thriller, Brothers Under Fire, que ya ha llegado a los cines de EEUU; sin embargo, en España, por lo pronto habrá que conformarse con la magia de verlo sosteniendo la guitarra. Y no suena nada mal.