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La presencia de Rusia e Israel en la Bienal de Venecia azota con protestas el festival de arte

Rodrigo Ponce de León

Corresponsal en Bruselas —
6 de mayo de 2026 22:07 h

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El debate sobre la separación del artista y la obra ha alcanzado cotas geopolíticas en la 61 Bienal de Arte de Venecia. Esta feria, que es uno de los principales encuentros de arte y arquitectura del mundo, está siendo azotada por una ola de protestas que está distorsionando el carácter estético y el funcionamiento del encuentro. La participación en la feria de Rusia e Israel ha provocado manifestaciones ciudadanas, huelga de empleados y la advertencia de la Unión Europea por una posible vulneración de las sanciones a Rusia por la invasión de Ucrania.

El presidente de la Bienal, Pietrangelo Buttafuoco, ha intentado justificar la presencia de estos países con un alegato que enciende el debate sobre la universalidad del arte y su ausencia de consecuencias políticas. “Si la Bienal comenzara a seleccionar no las obras, sino las pertenencias; no las visiones, sino los pasaportes; dejaría de ser lo que siempre ha sido: el lugar donde el mundo se reúne y, más aún, cuando el mundo está desgarrado”, ha argumentado Buttafuoco.

Es la primera vez que Rusia participa desde la invasión de Ucrania en 2022. El anuncio de que en esta edición habría un pabellón ruso y otro de Israel provocó la semana pasada la dimisión en bloque del jurado internacional de la Bienal, que abre sus puertas para el público el próximo 9 de mayo. El pasado 23 de abril el jurado ya había anunciado la exclusión de los premios a Rusia e Israel por ser son países con líderes “acusados de crímenes de lesa humanidad” por la Corte Penal Internacional.

Un grupo de 22 ministros de Cultura de los países de la UE mandaron en marzo una carta a la organización de la Bienal en la que expresaban una “profunda preocupación por el riesgo significativo de que la Federación de Rusia instrumentalice su participación en la Bienal de Venecia para proyectar una imagen de legitimidad y aceptación internacional”. El ministro italiano del ramo, Alessandro Giuli, avisó de que no asistiría a la Bienal.

Subvenciones europeas en peligro

La polémica se ha elevado una vez que la Comisión Europea tomó cartas en el asunto con reclamaciones al Gobierno italiano y a los organizadores de la feria. La vicepresidenta ejecutiva de la UE, Henna Virkkunen, anunció este lunes que se ha enviado un segundo aviso a la Fundación de la Bienal en la que se advierte de que “no habrá dudas en suspender” la subvención europea de dos millones de euros que recibe la feria si se permite la participación de Rusia.

Virkkunen subrayó que la inauguración de la feria “debería ser para celebrar la paz, no para que Rusia brille” y ha insistido en que “el dinero de los contribuyentes europeos debe salvaguardar los valores democráticos y la diversidad, que no se respetan en la Rusia de hoy”. En este juego de casualidades, la fecha de inauguración de la Bienal coincide con el Día de Europa.

Alexéi Paramonov, embajador de Rusia en Italia, lanzó un mensaje en su página de Facebook en el que aseguraba que “hay algo realmente doloroso e irracional en la obsesión de la Unión Europea por golpear la cultura y el arte rusos con sanciones y todo tipo de restricciones”.

No se espera que finalmente el pabellón ruso abra sus puertas para el público, pero este miércoles se hizo una presentación para la prensa que fue respondida con una protesta colectiva de las Pussy Riot y Femen. “Toda obra rusa mostrada este año se sostiene sobre un pedestal invisible: la sangre ucraniana. No la encontrarás en el catálogo de la Bienal. El Estado terrorista ruso utiliza la cultura para disfrazarse. La sangre es el único medio de Rusia. Todo lo demás es decoración”, declaró durante la protesta Inna Shevchenko, militante de Femen.

Nadya Tolokonnikova, fundadora de Pussy Riot, ha explicado que “los mejores ciudadanos de Rusia están encarcelados por acciones contra el régimen y a favor de Ucrania o han muerto en prisión, mientras Europa abre sus puertas a funcionarios y propagandistas de Putin. Si el arte debe representar a un país en la Bienal de Venecia —algo así como los Juegos Olímpicos del mundo del arte—, entonces los artistas encarcelados por su postura contra la guerra y a favor de Ucrania son el verdadero rostro de la Rusia moderna”.

Huelga de trabajadores a favor de Palestina

La participación de Israel también ha provocado una ola de indignación y protestas, aunque en este caso la Comisión Europea ha decidido mirar para otro lado. El grupo Art Not Genocide Alliance (ANGA) formado por trabajadores de la Bienal y participantes de la feria anunciaron una huelga para este jueves 8 de mayo y manifestaciones para protestar por “la normalización del genocidio en la cultura” y solicitar la clausura del pabellón israelí.

Israel contará como representante con el escultor Belu-Simion Fainaru, que declaró a The Art Newspaper que “como artista” se opne “a los boicots culturales” porque cree “en la importancia del diálogo y el intercambio, especialmente en tiempos difíciles”. Este miércoles, un centenar de manifestantes a favor de Palestina protestaron frente al pabellón israelí.

Buttafuoco, que asumió el cargo de presidente de la feria en 2024, ha insistido en que “la Bienal aspira a ser, y debe seguir siendo, un lugar de tregua en nombre del arte, la cultura y la libertad artística. El arte tiene un poder muy superior a cualquier forma de opresión. El arte abre el camino hacia el futuro y nos da la posibilidad de borrar las catástrofes”. Desde el inicio del genocidio en Gaza en octubre de 2023, Israel ha matado a más de 72.500 personas en territorio palestino.