Nacho Duato pide la cancelación en los Teatros del Canal de una compañía de danza sostenida por Israel
La compañía Batsheva Dance fue creada en Israel en 1966 por Martha Graham, una de las figuras fundamentales de la danza del siglo XX. A partir de los años 90, Ohad Naharin la impulsó con su reconocible estilo “gaga”, que combina la delicadeza extrema con momentos de pura explosión de movimiento. La compañía ha sido y es una embajadora por el mundo de su país, que financia un tercio del presupuesto de sus producciones, así como los costes de desplazamiento para las giras internacionales. El próximo 15 de octubre llegará a Madrid, a los teatros públicos gestionados por la Comunidad de Madrid, con una coreografía creada por Naharin en 2011, Sadeh21, que se interpretará durante tres días consecutivos.
Con esta fecha en el horizonte, Nacho Duato, director artístico durante 20 años de la Compañía Nacional de Danza y actual director del ballet del Teatro Mijáilovski en San Petesburgo, ha publicado unos vídeos en redes sociales pidiendo la cancelación de estas actuaciones: “La Comunidad de Madrid invita a una compañía subvencionada por el Estado Genocida de Israel”, dice. Añade: “En Francia lo han conseguido, Batsheva no va a bailar en París, ¿qué pasa en Madrid, vamos a dejar que esto suceda?”.
El movimiento global de presión contra Israel, BDS (boicot, desinversiones y sanciones), está preparando una carta que hará llegar esta semana al director de los Teatros del Canal, según ha informado un portavoz a este periódico.
“Razones tan solo artísticas”
Las protestas contra esta compañía vienen de lejos. En 2012, su gira por Reino Unido, estuvo repleta de incidentes: protestas en todas las ciudades, interrupciones de su espectáculo, cacheos al público para poder entrar a la sala y una tensión que nunca ha abandonado desde entonces a esta compañía y que, desde que comenzó el genocidio en Gaza, se ha agudizado. Asociaciones civiles alrededor del mundo han protestado por la presencia de esta compañía en México, Estados Unidos, Canadá, Francia, Italia o Nueva Zelanda.
“Es una injusticia, a mí no me dejan traer a los ballets rusos por la Guerra de Ucrania, pero en Madrid los israelíes sí pueden bailar”, dice en declaraciones a elDiario.es refiriéndose al veto acordado por la Unión Europea a la cultura rusa. “Entiendo que no se inviten a las compañías rusas y lo asumo, pero esto de Batsheva bailando en Madrid, ¿cómo se come?”, se pregunta.
No puedes estar censurando compañías en función del país de origen. El arte tiene que estar por encima de todo eso
Ruperto Merino, director de los Teatros del Canal, dice que “las razones de la programación tan solo son artísticas”. “Tenía muy claro que esta temporada quería tener a las grandes compañías del mundo, Batsheva está en la programación por la misma razón que la Sydney Dance Company”, explica a elDiario.es. “La mayoría de los elencos de compañías internacionales tienen pasaportes de distintas nacionalidades. No puedes estar censurando compañías en función del país de origen. El arte tiene que estar por encima de todo eso”, puntualiza.
“Mi programación está basada en criterios estrictamente artísticos. Para mí, sus trabajos están por encima de cualquier otra consideración”, recalca Merino, que prefiere “no entrar” a valorar si hay que mantener o no los criterios artísticos en relación a un Estado que comete un genocidio. “Aquí se tiene en cuenta lo artístico. Punto”, reafirma.
Mi programación está basada en criterios estrictamente artísticos. Para mí, sus trabajos están por encima de cualquier otra consideración
Duato explica que publicar esos vídeos no ha sido fácil para él, pues mantiene una relación de amistad con Ohad Naharin, cuyas piezas de una danza que considera “hermosa” él mismo ha bailado. “Ya siento que esto tenga que pasar, pero no puede ser y no debemos callarnos, no pueden bailar en Madrid”, afirma. “Que el arte no es política no hay quien se lo crea”, dice, “pero, sobre todo, es que el problema no es artístico, el problema es que Batsheva está financiado por un estado genocida, ese es el tema”.
El coreógrafo recuerda que cuando Aznar metió a España en la Guerra de Irak, él acababa los espectáculos de la Compañía Nacional de Danza con un cartel de “no a la guerra”: “Ya fuera en el Teatro de la Zarzuela, en París o en Nueva York. Otro caso sería si Ohad Naharin viniese a Madrid y al final dijera 'free Palestine', entonces sí, que bailen, pero eso no va a pasar”.
Otras protestas ante Teatros del Canal
Miembros de BDS se quejaron a los Teatros del Canal en abril de 2025 con motivo de las representaciones de House, obra dirigida por el cineasta y dramaturgo Amos Gitai. “La obra, financiada por Israel, formaba parte de una clara estrategia de lavado cultural en pleno genocidio y con órdenes de arresto de la Corte Penal Internacional contra Netanyahu y otros altos cargos israelíes”, explica la actriz Elisa Gelabert, como portavoz de este movimiento.
Galabert afirma que pidió sin éxito una reunión con Ruperto Merino y que solo obtuvo una respuesta “telegráfica”: “Ignoró todo el contexto de la petición y se escudó en el prestigio del teatro que producía la obra, el Théâtre National de la Colline”. Afirma que es un “grave error” que los Teatros del Canal y la Comunidad de Madrid no escuchen a los artistas que “en tantas ocasiones” han mostrado “rechazo al blanqueamiento cultural mediante cartas, comunicados y acciones”.
“Actúan como si el genocidio no existiese”, abunda Gelabert. “Programar a Batsheva es una forma de legitimación indirecta de un Estado que está siendo investigado por genocidio y crímenes contra la humanidad”. Al mismo tiempo, cree. Para concluir Gelabert aseguró que BDS “seguirá presionando y denunciando estas políticas culturales cómplices, ya que es un movimiento cada vez más fuerte, como hemos visto muy recientemente al conseguir la retirada de Allianz como patrocinador del Festival de las Ideas”.