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THE GUARDIAN

Aumento de los 'asesinatos de honor' en Sudán: “Asumen que hablan con otros hombres por tener teléfonos móviles”

Zeinab Mohhamed Salih

Jartum —

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Activistas sudaneses están exigiendo acciones urgentes para lidiar con lo que describen como un aumento de los “crímenes de honor” en Sudán. En lo que va del año, once mujeres y niñas han sido asesinadas por sus familiares, más del doble de la cantidad registrada por las autoridades en 2021.

El símbolo de las protestas en Sudán es una mujer que canta a la revolución

Saber más

En septiembre, una mujer de 18 años, Aisha Abakar, fue asesinada en un ataque llevado a cabo por su padre y otros familiares. Creían que la adolescente de Darfur estaba embarazada. Su hermana menor está en un estado crítico en el hospital, tras haber sido agredida en el mismo ataque. Fueron arrestados tres hombres. Tres días antes, en el mismo estado, una mujer de 21 años fue asesinada por sus hermanos y sus primos. Pensaban que ella estaba hablando con hombres con su teléfono móvil. No ha habido ningún arresto. 

Nahla Yousif, directora de Organización por el Desarrollo Futuro, un grupo de defensa de los derechos civiles de las mujeres basado en el estado de Darfur del Sur, dice que los casos registrados son apenas “la punta del iceberg”. 

Punta del iceberg

“Creo que hay muchos otros crímenes similares en ciudades y pueblos alejados de los medios. Solo nos enteramos de aquellos que son llevados a la policía”, dice. “El problema es la ignorancia y la falta de conciencia. Creen que es vergonzoso que sus hijas tengan relaciones. Estos crímenes siempre existieron, pero ahora son más porque no tienen ninguna consecuencia legal”, explica. 

Yousif dice que el aumento del uso de teléfonos móviles hace que más hombres sienten que no pueden controlar a sus familiares mujeres y jóvenes. “Incluso mujeres jóvenes que son activistas y trabajan en lugares importantes, documentando los abusos que sufre la gente en campos [de desplazamiento] ahora son atacadas por sus familiares”, asegura. “Hemos tenido que ofrecer refugio a algunas mujeres tan solo porque tenían teléfonos móviles y sus familiares asumían que estaban conversando con hombres”, relata. 

La mayoría de los casos registrados este año ocurrieron en Darfur donde, durante décadas, las violaciones han sido utilizadas como arma contra las mujeres por parte de las milicias Yanyauid. Mohamed Hamdan Daglo, fundador de los Yanyahuid y líder de las temidas Fuerzas de Apoyo Rápido, ahora es vicepresidente del consejo soberano que gobierna Sudán. 

Yousif dice que su organización está planificando protestas para concientizar acerca de los “asesinatos de honor”, y que le estaba escribiendo al Colegio de Abogados de Darfur para que los letrados ayudaran a llevar los casos a la corte, y que no sean resueltos en silencio entre las familias. 

Sulaima Ishaq, directora de la unidad para la detención de la violencia contra las mujeres en el Ministerio de Asuntos Sociales, sostiene que el golpe de octubre del año pasado trastornó las instituciones del Gobierno. 

“No funciona nada”

“No hay un sistema que funcione, no funciona nada. El sistema judicial no funciona”, opina. “Ellos [el gobierno] están demasiado ocupados liberando a los que mataron a los mártires en la revolución, aunque digan que hicieron el golpe por la seguridad de la gente de Sudán”, dice. 

Investigaciones llevadas a cabo por Arab Barometer en 2019 mostraron que más de un cuarto de las personas mayores de 35 años en Sudán piensan que los “asesinatos de honor” son algo aceptable. 

Los grupos de mujeres temen que sus derechos estén en peligro en Sudán después de que, en julio, una sudanesa recibiera la primera sentencia en una década de ejecución por apedreamiento por haber cometido adulterio, y luego de que, en agosto, el gobierno anunciara la creación de una nueva unidad policial que sugería el regreso de la “policía de moralidad”, que castigaba los comportamientos “inmorales” bajo la presidencia de Omar al-Bashir.

Traducción de Patricio Orellana

Activistas sudaneses están exigiendo acciones urgentes para lidiar con lo que describen como un aumento de los “crímenes de honor” en Sudán. En lo que va del año, once mujeres y niñas han sido asesinadas por sus familiares, más del doble de la cantidad registrada por las autoridades en 2021.

El símbolo de las protestas en Sudán es una mujer que canta a la revolución

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En septiembre, una mujer de 18 años, Aisha Abakar, fue asesinada en un ataque llevado a cabo por su padre y otros familiares. Creían que la adolescente de Darfur estaba embarazada. Su hermana menor está en un estado crítico en el hospital, tras haber sido agredida en el mismo ataque. Fueron arrestados tres hombres. Tres días antes, en el mismo estado, una mujer de 21 años fue asesinada por sus hermanos y sus primos. Pensaban que ella estaba hablando con hombres con su teléfono móvil. No ha habido ningún arresto. 

Nahla Yousif, directora de Organización por el Desarrollo Futuro, un grupo de defensa de los derechos civiles de las mujeres basado en el estado de Darfur del Sur, dice que los casos registrados son apenas “la punta del iceberg”. 

Punta del iceberg

“Creo que hay muchos otros crímenes similares en ciudades y pueblos alejados de los medios. Solo nos enteramos de aquellos que son llevados a la policía”, dice. “El problema es la ignorancia y la falta de conciencia. Creen que es vergonzoso que sus hijas tengan relaciones. Estos crímenes siempre existieron, pero ahora son más porque no tienen ninguna consecuencia legal”, explica. 

Yousif dice que el aumento del uso de teléfonos móviles hace que más hombres sienten que no pueden controlar a sus familiares mujeres y jóvenes. “Incluso mujeres jóvenes que son activistas y trabajan en lugares importantes, documentando los abusos que sufre la gente en campos [de desplazamiento] ahora son atacadas por sus familiares”, asegura. “Hemos tenido que ofrecer refugio a algunas mujeres tan solo porque tenían teléfonos móviles y sus familiares asumían que estaban conversando con hombres”, relata. 

La mayoría de los casos registrados este año ocurrieron en Darfur donde, durante décadas, las violaciones han sido utilizadas como arma contra las mujeres por parte de las milicias Yanyauid. Mohamed Hamdan Daglo, fundador de los Yanyahuid y líder de las temidas Fuerzas de Apoyo Rápido, ahora es vicepresidente del consejo soberano que gobierna Sudán. 

Yousif dice que su organización está planificando protestas para concientizar acerca de los “asesinatos de honor”, y que le estaba escribiendo al Colegio de Abogados de Darfur para que los letrados ayudaran a llevar los casos a la corte, y que no sean resueltos en silencio entre las familias. 

Sulaima Ishaq, directora de la unidad para la detención de la violencia contra las mujeres en el Ministerio de Asuntos Sociales, sostiene que el golpe de octubre del año pasado trastornó las instituciones del Gobierno. 

“No funciona nada”

“No hay un sistema que funcione, no funciona nada. El sistema judicial no funciona”, opina. “Ellos [el gobierno] están demasiado ocupados liberando a los que mataron a los mártires en la revolución, aunque digan que hicieron el golpe por la seguridad de la gente de Sudán”, dice. 

Investigaciones llevadas a cabo por Arab Barometer en 2019 mostraron que más de un cuarto de las personas mayores de 35 años en Sudán piensan que los “asesinatos de honor” son algo aceptable. 

Los grupos de mujeres temen que sus derechos estén en peligro en Sudán después de que, en julio, una sudanesa recibiera la primera sentencia en una década de ejecución por apedreamiento por haber cometido adulterio, y luego de que, en agosto, el gobierno anunciara la creación de una nueva unidad policial que sugería el regreso de la “policía de moralidad”, que castigaba los comportamientos “inmorales” bajo la presidencia de Omar al-Bashir.

Traducción de Patricio Orellana

Activistas sudaneses están exigiendo acciones urgentes para lidiar con lo que describen como un aumento de los “crímenes de honor” en Sudán. En lo que va del año, once mujeres y niñas han sido asesinadas por sus familiares, más del doble de la cantidad registrada por las autoridades en 2021.

El símbolo de las protestas en Sudán es una mujer que canta a la revolución

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En septiembre, una mujer de 18 años, Aisha Abakar, fue asesinada en un ataque llevado a cabo por su padre y otros familiares. Creían que la adolescente de Darfur estaba embarazada. Su hermana menor está en un estado crítico en el hospital, tras haber sido agredida en el mismo ataque. Fueron arrestados tres hombres. Tres días antes, en el mismo estado, una mujer de 21 años fue asesinada por sus hermanos y sus primos. Pensaban que ella estaba hablando con hombres con su teléfono móvil. No ha habido ningún arresto.