Maquinaria privada de obra utilizada para deportaciones ilegales

[Vídeo: Teresa Palomo]

La Guardia Civil ha utilizado maquinaria de Mora Salazar, la empresa subcontratada por el Gobierno para abastecer al Estado de buena parte del nuevo blindaje de las vallas fronterizas, con una finalidad muy diferente: la recogida de inmigrantes, encaramados en lo alto de la valla o aferrados a las farolas colindantes, para su consiguiente devolución a Marruecos. Los dos millones de euros destinados al último refuerzo fronterizo no incluían este servicio y la propia empresa, fabricante del alambre de cuchillas, lo reconoce: “Lo hacemos como un favor”.

La maquinaria empleada con este fin es una grúa con un alcance de 50 metros máximo. “Su función principal es albergar a los trabajadores en la canasta para la colocación de la malla-antitrepa que estamos colocando actualmente en el perímetro fronterizo de Melilla”, explica a eldiario.es un portavoz de Mora Salazar, que matiza que “el personal [que maneja el vehículo] pertenece al completo” a la empresa.

Desde la compañía reconocen que, en ocasiones, se lleva a cabo este tipo de servicios “como un favor”. “Puntualmente, como ayuda y apoyo a la Guardia Civil, se presta para que los inmigrantes puedan descender de las farolas o del vallado”, argumenta su portavoz. Asegura que no se cobra por este servicio, sino que se trata de una especie de “devolución” porque los agentes “ayudan muchas a los técnicos cuando están trabajando en las obras de la valla”. eldiario.es ha preguntado a la Delegación del Gobierno en Melilla al respecto pero desde la institución no han querido ofrecer ninguna información argumentando que se trata de “operativos internos”.

Este miércoles, por ejemplo, la maquina se utilizó con ese objetivo alternativo. Mientras cerca de 400 personas corrían victoriosas hacia el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes, unos diez compañeros que intentaron saltar junto a ellos a Melilla permanecían encaramados en la alambrada y casi abrazados a un par de farolas situadas en territorio español. Para bajarles, la Guardia Civil utilizó la grúa de Mora Salazar.

La enorme maquina amarilla se desplazó alrededor de las siete de la mañana a la zona de la valla conocida como Barrio Chino. Una vez allí, dos agentes antidisturbios de la Guardia Civil se subieron a la grúa junto a un operador de Mora Salazar para bajar de la valla al menos a las dos personas que estaban encaramadas en los postes. Los agentes forzajearon y le convencieron para subirlo en la canasta del vehículo de la empresa fabricante del alambre de cuchillas con el objetivo de expulsarlo.

Una vez abajo, todos los inmigrantes que permanecieron durante más de una hora en lo alto de la alambrada fueron devueltos a Marruecos a pesar de que una buena parte de ellos, tal y como muestran las imágenes, estaban situados en la valla interior, la más alejada de Marruecos.

Según la Ley de Extranjería, “si una persona accede a España de forma irregular, los encargados de la custodia de costas y fronteras que hayan interceptado a los extranjeros los conducirán a la mayor brevedad posible a la correspondiente comisaría del Cuerpo Nacional de Policía, para que pueda procederse a su identificación y, en su caso, a su devolución”. Además, el extranjero “tendrá derecho a la asistencia jurídica, así como a la asistencia de intérprete”. Estas personas fueron entregadas a las autoridades marroquíes sin cumplir este procedimiento ni el marcado por el acuerdo bilateral hispano-marroquí, que también obliga a la identificación previa en un plazo de 10 días. El Gobierno insiste en negar el carácter ilegal de este tipo de actuaciones pues, bajo su criterio, el extranjero no pisa suelo nacional hasta que no supera el cordón de seguridad policial, una interpretación que no está sujeta por ninguna ley.

A través de los materiales y el trabajo de las obras de Mora Salazar, el Gobierno ha reforzado la valla de Melilla en los últimos meses. En noviembre de 2013, el Gobierno anunció el inicio de la implantación de más alambre de cuchillas en la valla de melilla, un material que provoca profundas heridas en las personas que intentan sobrepasar la alambrada fronteriza, y la instalación de malla 'anti trepa'.

En marzo de este año, tras la muerte de 15 personas en la frontera de Ceuta en un intento de entrada marcado por el uso de material antidisturbios por parte de la Guardia Civil, Interior anunció un nuevo blindaje para los perímetros fornterizos de las ciudades autónomas para el que ha destinado 2,1 millones de euros: más malla 'antitrepa' en ambas vallas y la eliminación de los flejes de acero que coronan la alambrada exterior de Melilla, una misión encargada también a Mora Salazar que culminará en un plazo de “dos o tres semanas”, según los cálculos de la empresa.