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Pensar con el corazón, hacer nuestra parte

Pocos son los acontecimientos culturales vinculados al ecologismo en nuestro país que logren captar la atención de un público mainstream –generalista, convencional…–, que consiga colarse en la agenda setting –agenda de los medios de comunicación–, sea líder de audiencia, que mucho menos logre "aforo completo" en las salas de cines o, menos aún, tenga un horario prime-time en los programas de radio y televisión

Votación de los escolares a las películas de EcoZine

Votación de los escolares a las películas de EcoZine Juan Carlos Rojas

Si bien es cierto que aún somos, en este aspecto ecologista, "animales de costumbres", y nos cuesta ver las ventajas de cambiar ciertos hábitos de consumo de medios, de alimentos, de servicios y bienes fuera de los grandes "oligopolios" culturales, mediáticos y energéticos, también es una verdad como un templo que este sistema capitalista en el que nos movemos nos da pocos márgenes para acceder a formas alternativas que nos abran a lo que podemos llamar una cultura del "co-", del "des-" o del "re-": ¿quién sabe cómo se coopera, cómo colaborar, cómo compartir, desaprender, deconstruir, decrecer, desinvertir… para reaprender, reeducar, reciclar, reutilizar, reducir…?

En nuestras sociedades urbanitas, donde todo nos lo dan hecho y envuelto en plástico, hemos perdido la capacidad de descubrir, de experimentar, de retornar a una cultura rural, que tiene sus raíces en la tierra, en el agua de los ríos que riega los huertos en los que cultivamos nuestros alimentos, en el sol y el aire que les da la energía necesaria para madurar. Y ya nos urge retornar a la cultura más próxima a la naturaleza, sin aspavientos, sin grandes lemas ni proclamas, porque se trata de recuperar y de reclamar algo que nos ha sido robado a la humanidad: nuestra conexión más entrañable con la tierra que nos vio nacer, con nuestra más pura esencia como seres vivos: la naturaleza, nuestro entorno natural.

En mitad de toda esta catástrofe, viene un pequeño acontecimiento, Ecozine, el Festival internacional de cine y medio ambiente, a demostrarnos que aún podemos salvarnos, que la humanidad nunca ha perdido del todo su norte, que donde creemos que todo ha fracasado, ha existido una lucha que ha mantenido viva la dignidad que nos caracteriza como seres inteligentes, que ha habido gente unida, sabia, culta en un pequeño rincón de este mundo que, colectivamente, ha reivindicado sus derechos, el derecho humano al agua, a los frutos de la tierra, al techo que le ha cobijado, a un entorno natural que le ha dado salud, alimentos, cultura y una vida digna.

Conmovedor, en este aspecto, el documental Os dias afogados, que cuenta la lucha de dos aldeas, Aceredo y Buscalque, y sus gentes para conservar sus pueblos y sus vidas ante la agresiva construcción del pantano de Lindoso.

Y así es porque EcoZine viene a dar la vuelta a todos los mantras de la lucha ecologista: son pocos, pequeños, sí, pero, cual diminutos colibríes que "hacen su parte", como recordaba la concejala Teresa Artigas en la inauguración, su compromiso con la cultura, el cine, con su ciudad, Zaragoza, y sus gentes les ha hecho grandes: nadie quiere quedarse ahora sin su "butaca verde" en el Centro de Historias de Zaragoza, la Filmoteca, el Teatro Principal, la Ciclería, el centro Cívico La Cartuja Baja o la Casa del Barrio ni perderse un corto de animación, un documental, un largometraje, una première o una sesión en familia, una sección sobre cine y agua, una retrospectiva o un 'Enfocados', dedicado este año a los movimientos migratorios, con producciones cinematográficas sobre Jordania, Turquía o Siria, entre otros países de nuestro mediterráneo sur, ahogado en tan dramática tragedia humana, para vergüenza de todos.

Pero este pequeño acontecimiento, EcoZine, ha venido a Zaragoza para quedarse y así llevan ya toda una década, diez años de cine medioambiental. EcoZine, como dice su director, Pedro Piñeiro, y en nombre de todo su pequeño gran equipo, "es más que un festival de cine medioambiental".

Y es que, como decía Rudy Gnutti en la gala inaugural del festival, "todos vamos en el mismo barco", en alusión a la película premiêre de EcoZine este año: In the same boat, que dirige Gnutti y produce Pere Portabella, –embajador de la 10ª edición del festival–y quenos da una lección magistral de la fuerza de lo colectivo: "El cambio será global o no será, y vendrá del poder de la gente o no vendrá".

In the same boat, dirigida por Rudy Gnutti y coproducido por el cineasta Pere Portabella, habla, como lo hace Ecozine a través de sus más de cien films que proyecta hasta el 21 de mayo en Zaragoza, de compromiso con el medio ambiente, de alternativas para superar la desigualdad y nuestra profunda "crisis de valores".

"En el mismo barco" analiza cómo el progreso tecnológico es, por un lado, "un gran logro de la humanidad, mientras que, por el otro, está destruyendo empleo". De la misma manera, Ecozine es una muestra de cómo el cine nos enseña la destrucción del medio ambiente que provoca la globalización económica y, a la vez, cómo con compromiso y lucha colectiva, las cosas pueden ser diferentes.

Por eso, Ecozine premia este año a la Red de Agua Pública, toda una muestra de apuesta por el derecho humano de acceso universal a los bienes comunes. De esta manera, quiere reconocer a personas, instituciones y organizaciones comprometidas con la defensa del medio ambiente y los recursos naturales públicos, como lo hizo en la pasada edición, premiando a título póstumo a la activista hondureña Berta Cáceres.

El consejero Fernando Rivarés citaba acertadamente a Petra Kelly en la presentación del festival, en un auditorio desbordado de público: "Pensemos con el corazón". Es un buen lema para celebrar el encuentro con las luchas colectivas por nuestros derechos como habitantes de este planeta, si no fuera porque hay otro mejor que resume el ideario de esta gran pantalla verde que es Ecozine: Todos vivimos… en un mismo planeta. Por este motivo, y porque las luchas son el premio al compromiso medioambiental lo recibe este año la Red de Agua Pública: un espacio que reúne a "diferentes movimientos sociales, instituciones y personas que promueven una visión del agua como bien común y servicio público".

Porque se dijo en el recientemente celebrado en Madrid "Foro por una Nueva Cultura del Agua", "el agua es parte de la identidad y cultura de los pueblos" . Y lo que es más: "Los movimientos sociales por una Nueva Cultura del Agua, necesarios para que los gobiernos no cedan ante los intereses del poder".

Además de cine, premios, actividades paralelas, EcoZine abre también a las aulas su programa de cine comprometido con el medio ambiente: El Festival cuenta también con el Premio del Público Joven, elegido por estudiantes de más de 20 centros escolares de Zaragoza entre los cortos seleccionados en la Sección Jóvenes. Es toda una experiencia entrar al auditorio del Centro de Historias y encontrarlo lleno de escolares aplaudiendo fervientemente cada una de las películas que se asoman a la pantalla para que sean elegidas con su voto en una urna dispuesta en la misma sala de cine.

Así, EcoZine también es la lucha de un pequeño gran equipo comprometido, cuidador, que ofrece en Zaragoza la mejor de sus sonrisas, su cariño y su esfuerzo para que todos, desde la compañera presentadora de la gala, la iluminadora, la periodista, la fotográfa, la directora… se sientan parte de un equipo, se inspiren y disfruten de la ciudad, del público, de los espacios abiertos a la cultura, al intercambio, al compromiso, a la alegría y al cine en su más puro sentido dignificador, educador, comprometedor y movilizador de conciencias políticas, sociales y globales, defensoras del medio ambiente, de la humanidad y de la vida.

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