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¿Se puede convertir Correos en un banco público que ayude a solucionar la crisis de vivienda y evitar la exclusión financiera?

La vivienda es el primer problema de los españoles. Así lo reconocía la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, al anunciar los reales decretos aprobados por el Ejecutivo este martes, en paralelo a las protestas sociales tras el desahucio de Maricarmen. La vivienda es un problema con múltiples soluciones y, en una de ellas, puede entrar en liza el papel de una banca pública que, a día de hoy, no existe. Una de las bazas más factibles para conseguir una entidad estatal es la conversión de Correos en un 'banco postal', que siga el modelo que existía en España hasta principios de la década de 1990, que derivó en la privatización de Argentaria. Un modelo que, además, seguiría el ejemplo que ya existe en otros países de nuestro entorno, como Francia o Italia.

Esa banca pública tendría como principal misión defender el interés ciudadano, por encima de la rentabilidad y, sobre todo, luchar contra la exclusión financiera. “Cada vez dependemos más de los bancos, estamos atados a un negocio que es inestable”, explicó en el Congreso de los Diputados Manolo Nolla, portavoz de la Plataforma por una Banca Pública, que esta semana ha presentado la propuesta de una Proposición no de Ley (PNL), para que se debata en la Cámara Baja la conversión de Correos en una entidad financiera estatal.

“Hay dos posiciones”, argumentó Nolla. Por un lado, “regular y vigilar el sector privado”. Por otro, apostar por “tener un sector público con protagonismo como para condicionar de verdad el servicio financiero”. “Tenemos a pocos metros de aquí –en referencia a la acampada en la Puerta del Sol– el problema de la vivienda. Todo el mundo está diciendo que hace falta vivienda pública, porque regula el conjunto del mercado de la vivienda. Aquí nosotros decimos que tiene que haber banca pública, no hablamos de regular. Hablamos de un servicio esencial”. 

Frenar la especulación inmobiliaria

“Un banco postal, ligado a las familias, asociado a las oficinas de Correos, podría contribuir a mejorar la financiación de la vivienda”, explicó en el Congreso, Julio Rodríguez, expresidente Banco Hipotecario y miembro del Consejo Asesor del Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana. También, a “mejorar el acceso a la vivienda de los hogares vulnerables”. 

En su opinión, una banca pública “es precisa para tratar de reducir la exclusión bancaria, para mejorar la retribución del ahorro”, dado que el modelo actual ha reforzado “la especulación inmobiliaria y el rentismo” porque con las retribuciones actuales de ese ahorro “la gente prefiere comprarse una casa, alquilarla o venderla”.

Rodríguez apuntó durante la jornada –bajo el título 'Necesidad de un banco postal'– que la conversión de Correos no puede hacerse de un día para otro, sino que llevará tiempo, aprovechando la estructura de oficinas del operador postal público. “Después de la experiencia de la crisis”, de 2008, “los bancos han sido más reacios a entrar en la promoción inmobiliaria. Vuelven, pero el protagonismo de los fondos de inversión es muy fuerte”. Unos actores que “rápidamente se quitan del medio”. “Esta es una relación muy negativa, no solo por ser fondos buitres. Resulta anómalo en España que los fondos de inversión tengan la libertad tremenda de quedarse con bloques enteros y echar a la gente”, concluyó Julio Rodríguez. 

Un paso más lejos que Correos Cash

Correos ya opera en actividades que van más allá del reparto de cartas y, de hecho, está dando pasos hacia el negocio financiero, pero de forma limitada. Desde hace más de un año, la ley permite al operador público la prestación de servicios financieros básicos, pero para los operadores bancarios o las entidades aseguradoras. Por ejemplo, recoge la entrega o la recogida en efectivo en las pequeñas localidades rurales. “Los bancos comerciales no responden al desarrollo rural, ni a una gestión descentralizada”, afirmó en la misma jornada Aurora Martínez, profesora de Economía y coordinadora de la Plataforma por una banca pública. 

No se trata de innovar, sino de seguir el modelo de Francia o de Italia. En el caso del país vecino, La Banque Postale –filial de Groupe La Poste– centraliza el negocio de banca y seguros. “El grupo postal francés tiene 750.000 millones de activos, es similar a Caixabank”, indicó Jorge Pérez, exresponsable de Regulación Contable del Banco de España. “Ganó 1.500 millones el año pasado”, ahondó. De hecho, la entidad francesa tiene un alto peso en su balance de los créditos hipotecarios. Según sus últimas cuentas de resultados, de casi 80.000 millones de euros de exposición crediticia, más de 71.000 millones correspondían al negocio hipotecario. 

En Italia, Poste Italiane también es activa en el negocio financiero, con unos ingresos que superaron los 5.600 millones en el último ejercicio. Sin embargo, en el caso de este operador estatal transalpino, su actividad se está diversificando, también, en sectores que no tienen nada que ver con la banca, como las telecomunicaciones. El último paso ha sido una oferta de adquisición (OPA) sobre Telecom Italia (TIM), de la que controlaba el 27% del capital y que quiere adquirir en su totalidad en una operación valorada en más de 11.300 millones de euros.

Además, la reconversión de Correos hacia la actividad financiera tendría otras derivadas, como el mantenimiento de su red de más de 1.000 oficinas y la continuidad de una plantilla que supera los 48.000 empleados, en un momento donde cada vez se mandan menos cartas y donde crecen los envíos de paquetería a través de gigantes de la logística o de Amazon. “Si queremos que la España vaciada no siga vaciándose, tendremos que aumentar los servicios. No es un proyecto de Correos, es un proyecto de país”, defendió el representante de CCOO, Andrés Fernández, en una jornada en la que también participaron representantes de UGT, CGT o Cesif, entre otros. En cuanto a la PNL en sí, el portavoz de Economía de Sumar en el Congreso, Carlos Martín Urriza, se comprometió a que su grupo llevará la proposición no de ley a la Comisión de Economía.