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Por qué la subida del salario mínimo se está centrando en la reforma pendiente sobre la absorción de pluses

Laura Olías

13 de septiembre de 2026 21:20 h

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Con la inflación de nuevo al alza, en el 4,3% en agosto, la pérdida de poder adquisitivo de los salarios ha vuelto al debate público. Y, entre todos, el salario mínimo interprofesional (1.221 euros brutos al mes), el más bajo legal y el que aprueba el Gobierno, al que los sindicatos mayoritarios exigen un nuevo incremento. Este año, más allá de la cifra de subida, hay un elemento que está protagonizando el debate: la prometida –y pendiente– reforma de las reglas de absorción de los pluses salariales.

Se trata de un cambio normativo que pretende evitar una práctica de las empresas (avalada por el Tribunal Supremo) por la que los empleadores “absorben” la subida del salario mínimo –y la pactada en convenios colectivos– a través de los complementos salariales que perciben los trabajadores.

Un ejemplo: pensemos en Patricia, una trabajadora que cobra 1.250 euros brutos al mes (1.150 euros de salario base y 100 euros de plus de nocturnidad). Cuando el SMI subió a 1.221 euros este 2026, su sueldo no aumentó, porque en total cobra más del mínimo legal.

CCOO y UGT denuncian que esta práctica supone que los trabajadores cobran menos por los pluses que venían percibiendo (por causas como peligrosidad, nocturnidad o productividad, por ejemplo) y que, además, genera agravios comparativos dentro de las empresas.

De nuevo, imaginemos el caso de Sandra, compañera de Patricia, que cobraba solo los 1.150 euros brutos al mes de salario base, ya que no realizaba turnos de noche. A ella sí le subiría el sueldo gracias al alza del SMI, hasta los 1.221 euros.

El Gobierno pactó el cambio, pero aún no lo ha aprobado

Los sindicatos mayoritarios llevan años defendiendo un cambio legal de esta situación, de las llamadas reglas de “compensación o absorción” de los pluses salariales. Porque esto blindaría el valor de los complementos salariales, y de paso multiplica los trabajadores afectados por las subidas salariales. En el caso del SMI, en estos momentos cubre a unas 2,5 millones de personas.

Como España es todavía un país de salarios bajos y las sucesivas subidas del SMI de los últimos años no han ido acompañadas de incrementos similares en muchos convenios, el salario mínimo ha ido 'comiéndose' el suelo salarial de numerosos sectores, como recoge un reciente estudio de Eurofound.

Esta reforma de los pluses salariales elevaría aún más la cobertura del SMI, empujando al alza los salarios más bajos de muchas actividades, algo a lo que se niega con rotundidad la patronal CEOE, que afirma que invade las competencias de la negociación colectiva.

Finalmente, el Gobierno se comprometió con CCOO y UGT a esta reforma en el acuerdo de subida del SMI de 2026, que contó en la firma con el presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez. Trabajo dio el primer paso para regular este decreto el pasado febrero, cuando colgó un borrador a Audiencia Pública, pero seis meses después aún no lo ha llevado al Consejo de Ministros para su aprobación, lo que está impacientando a los sindicatos.

A principios de mes, el secretario de Estado de Trabajo afirmó que aún faltaban algunos informes preceptivos de otros ministerios para poder enviar el texto al Consejo de Estado, pero fuentes del departamento de Yolanda Díaz responden a este medio que ya solo falta el dictamen de este órgano consultivo. El plazo de respuesta del Consejo de Estado es de hasta dos meses (15 días en los casos más urgentes).

Amenaza del primer rechazo sindical en ocho años

Con la negociación de la subida del salario mínimo de 2027 a la vuelta de la esquina, en la que se pretende abordar la pérdida de poder adquisitivo fruto de la inflación, los líderes de CCOO y UGT, Unai Sordo y Pepe Álvarez, han reclamado al Gobierno que cumpla de inmediato con esta reforma de los pluses salariales comprometida.

De lo contrario, los sindicatos han situado dos escenarios sobre la mesa. Unai Sordo ha advertido de que no firmará un nuevo acuerdo de salario mínimo con el Gobierno sin que esto “se resuelva”, lo que supondría la primera subida del SMI sin respaldo sindical en ocho años. Desde 2019, cuando Pedro Sánchez pactó el alza a 900 euros con Pablo Iglesias, entonces líder de Podemos.

Por su parte, Pepe Álvarez ha afirmado que UGT aún se debate entre esta opción o exigir al Ejecutivo un mayor aumento del SMI. Ambas organizaciones prevén cerrar una posición conjunta en los próximos días, indicaron los líderes sindicales.

El alza, en cualquier caso, tiene que ser superior a lo que están subiendo los salarios de media, afirmó Sordo, lo que apunta a un incremento del SMI por encima del 5%, explicó.

Se abre así ahora un periodo clave hasta final de año para la reforma de la compensación de pluses, que condicionará la negociación del SMI. Como cita en el horizonte, destaca el futuro dictamen del Consejo de Estado. Habrá que ver si el órgano respalda el cambio legal vía real decreto que defienden Trabajo y los sindicatos, o si por el contrario vuelve a oponerse y a coincidir con el criterio patronal, como ocurrió con el del registro horario.