Cuáles son los errores más comunes de la Declaración de la Renta y cómo evitarlos

Terminar pagando de más, ser objeto de una revisión por parte de la Agencia Tributaria o dejar de beneficiarnos de algunas de las deducciones a las que tenemos derecho son las consecuencias más comunes cuando no gestionamos correctamente la Declaración de la Renta, cuya campaña anual arrancará en poco más de un mes (el 8 de abril) y que podremos realizar hasta el próximo 30 de junio. Hacer la Declaración mal puede salirte caro. Por eso es muy importante que prestemos a este ejercicio la debida atención en caso de hacerla por nuestra cuenta, o que contemos con la ayuda de una asesoría fiscal.

La Agencia Tributaria nos facilita siempre un borrador con datos automáticos sobre nuestra información fiscal, pero la última responsabilidad es del contribuyente, a quien corresponde la tarea de comprobar todo lo que va a declarar. Hacerlo sin revisar previamente con precisión nos puede llevar a dar por válidos datos incorrectos de nuestros rendimientos o deducciones que alterarán el resultado final. Y que, además, pueden conllevar sanciones en algunos casos.

En cualquier caso, si te has equivocado debes saber que no está todo perdido. La Agencia Tributaria da la opción de corregir a posteriori, pero no todos los errores son iguales. Y las consecuencias dependerán de si el error te ha perjudicado a ti o a la Agencia Tributaria. En caso de que te perjudique, puedes solicitar una rectificación. Pero si es a Hacienda a quien perjudica, deberás presentar una declaración complementaria.

Siete errores y siete soluciones

Aunque hay muchas incidencias relacionadas con la Declaración de la Renta, hay una serie de errores muy comunes que conviene tener en consideración para que no caigas en ellos. Te los contamos, y también cómo evitarlos.

1. No tener la precaución de revisar el borrador

Este error es muy habitual, aunque a priori no lo parezca. Muchas personas confirman su borrador de la Declaración de la Renta de forma automática, pensando que todos los datos que contiene la simulación son correctos. Pero, como ya hemos indicado anteriormente, no tiene por qué. Puede contener errores, o no haber tenido en cuenta las deducciones que te corresponden o si ha habido alguna modificación de tu situación familiar. Para evitar este error tendrás que ser muy exhaustivo en el repaso del borrador y revisar bien todos sus apartados. Fíjate especialmente en tus datos familiares y personales, los relacionados con tu vivienda habitual y las deducciones, así como los ingresos anuales y retenciones.

2. No tener en cuenta las deducciones autonómicas

A las deducciones estatales debemos sumar las de cada comunidad autónoma, que varían según el territorio. No son las mismas, y es probable que no se hayan aplicado en el borrador automático. Suelen estar relacionadas con gastos escolares, de actividades deportivas, alquileres de vivienda, nacimiento o adopción de hijos, familia numerosa o donaciones. Es muy importante que te informes de las deducciones particulares del territorio donde resides y te fijes si se han aplicado. En caso contrario, podrías dejar de beneficiarte de las mismas. Si te encargas de tu propia declaración, revisa muy bien ese apartado y ve aplicándolas de forma manual.

3. No declarar todos los ingresos extra

Este apartado es uno de los más relevantes. Es fácil que olvides declarar algún ingreso extra como las rentas obtenidas por el alquiler de una vivienda o habitación, algún trabajo que hayas hecho como autónomo o alguna venta a través de plataformas online. El problema es que si Hacienda detecta esos ingresos que no han sido declarados, puede activar una revisión para regularizar el desajuste y puedes ser objeto de una sanción. Como en la mayoría de casos, ser muy minucioso con el repaso de los datos fiscales te dará la solución a este problema.

4. Cometer errores relacionados con tu vivienda

En este apartado los errores más comunes son intentar aplicar una deducción relacionada con la compra de una vivienda sin tener derecho o no declarar alquileres que tengas como propietario. Al alquilar una vivienda tienes que declarar obligatoriamente los ingresos generados, pero podrás deducirte algunos gastos como el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI), el pago del seguro de hogar o los gastos de la comunidad.

5. No declarar las ayudas o subvenciones recibidas

Quizás lo desconozcas, pero hay algunas ayudas que sí que tributan. Es el caso de las ayudas al alquiler, algunas autonómicas o las subvenciones para la mejora energética. Revisa muy bien si has recibido alguna en el ejercicio a declarar. Puedes comprobarlo en tus datos fiscales.

6. No actualizar tu situación familiar.

Antes de presentar la Declaración de la Renta revisa bien si están correctos todos los datos sobre tu situación familiar. Si en el último ejercicio ha habido algún cambio como nacimiento de hijos, divorcio o matrimonio o acuerdo de custodia compartida, actualízalo.

7. Presentar la Declaración fuera del plazo habilitado

Por último, pero no menos importante, anota bien la fecha límite para presentar el documento final y cumple con los plazos. No hacerlo puede acarrearte intereses e incluso sanciones.