Protonterapia: cuando la tecnología se convierte en aliada contra el cáncer
En España, el cáncer es una de las principales causas de morbi-mortalidad, según datos de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM). Y se estima que, para 2050, la incidencia supere los 350.000 casos. Otros datos significativos de la Federación Española de Padres con Niños con Cáncer reflejan que cada año se registran en España 1.500 casos de cáncer infanto-juvenil.
En este contexto adquiere una importancia fundamental los tratamientos conocidos como protonterapia, un tipo avanzado de radioterapia que ataca las células cancerosas mediante partículas subatómicas con carga positiva llamadas protones.
Las propiedades únicas de los protones permiten atacar los tumores con mayor precisión que los rayos X usados en la radioterapia convencional, por tanto, se minimiza el daño a los tejidos y órganos sanos cercanos y, por tanto, se reducen los efectos secundarios del tratamiento. Una técnica que está disponible en el pionero Centro de Protonterapia Fundación Jiménez Díaz, perteneciente al Grupo Quirónsalud, puesto en marcha hace seis años y que, según el Doctor Alejandro Mazal, jefe del Servicio de Física Médica del centro, ha tratado ya a “1000 pacientes, tras haber evaluado más de 2.500 casos, aumentando a una actividad de 200 pacientes por año, con la particularidad de la alta complejidad de los casos, incluyendo los de Pediatría”.
El Centro de Protonterapia Fundacion Jiménez Díaz se integra, además, en la cartera de servicios del Comprehensive Cancer Center del hospital madrileño, como parte de su campus hospitalario, que pone a disposición de los pacientes investigación básica, clínica y traslacional, y la oferta diagnóstica y terapéutica más completa, innovadora y personalizada, incluyendo las nuevas y más avanzadas terapias oncológicas, los últimos fármacos, la terapia celular, la biopsia líquida, el análisis genómico y, ahora también todo el arsenal terapéutico de vanguardia con protones y radioterapia adaptativa.
Protonterapia y Oncología infantil
La población pediátrica es extremadamente sensible a los efectos de la radioterapia. La curación no es suficiente porque pueden aparecer secuelas a largo plazo. Por tanto, el tratamiento de tumores infantiles es un área donde la terapia de protones es especialmente útil y prometedora ya que permite reducir de manera significativa las complicaciones agudas a largo plazo asociadas a la radioterapia convencional.
Según la Sociedad Española de Oncología Radioterápica (SEOR), esta modalidad de radioterapia reduce el riesgo de efectos adversos y de segundos tumores y, además, mejora la calidad de vida de los pacientes. Como admite la Doctora Stephanie Bolle, jefa del Servicio de Oncología Radioterápica del Centro de Protonterapia Fundación Jiménez Díaz, perteneciente al Grupo Quirónsalud “aproximadamente el 50% de los casos tratados en nuestro centro son pediátricos, de los cuales más de la mitad corresponden a niños de muy corta edad que necesitan sedación”.
Protonterapia, cada vez más usada en adultos
En adultos, la aplicación de protonterapia se da sobre todo en “cordomas y condrosarcomas, tumores del hueso cercanos a la base del cerebro o la médula, así como los tumores oculares”, según la Dra Bolle. La aplicación de este tipo de tratamiento es más amplia, también se reconoce su indicación para “tumores cerebrales benignos o de bajo grado, tumores de cabeza y cuello , tumor del esófago, o casos seleccionados de tumores más frecuentes como el cáncer de mama”. La Dra Bolle explica que también los adultos jóvenes son unos buenos candidatos ya que les permite “volver a una vida activa más rápidamente tras el tratamiento”.
Beneficios de la protonterapia
Gracias a la protonterapia, y en comparación con otros tratamientos, es posible “aumentar la tasa de curación, aumentando la dosis de radioterapia y manteniendo una baja tasa de efectos secundarios, y esto posiblemente combinando la irradiación con tratamientos sistémicos”, afirma la Dra. Bolle.
Otra de las grandes ventajas de la protonterapia es que permite “minimizar las secuelas con la reducción de las dosis en los tejidos sanos, a la vez que se mantiene una alta tasa de control de la enfermedad”, admite la Dra. Bolle. Además, reconoce, “la toxicidad hematológica es menos importante, lo que puede evitar tener que reducir o suspender la quimioterapia durante o después la irradiación”.
Por tanto, la menor exposición a la radiación de los tejidos y órganos sanos cercanos reduce los efectos secundarios del tratamiento y, en ciertos casos, los protones pueden administrar una mayor dosis que los rayos X, lo que ofrece la posibilidad de un mejor control tumoral.
Hacia una Medicina más personalizada
Aunque el número de centros de protonterapia está aumentando en todo el mundo y España lidera este avance con la instalación de 10 nuevos centros, “su capacidad actual está estrictamente limitada”, admite el Doctor Mazal. “Si analizamos solo los países que ya cuentan con instalaciones, menos del 2% de los pacientes que reciben radioterapia pueden acceder a protones”, afirma el Doctor Mazal.
El objetivo futuro es continuar creciendo, para lo que es imprescindible “la integración activa de todos los centros instalados en España, de lo cual fuimos pioneros. Así, se podrán promover nuevos ensayos clínicos, optimizar el coste-beneficio de esta técnica e integrar a España como un actor relevante en el contexto internacional”, afirma el Doctor Mazal.
Para el experto, “si disminuyen los costes de inversión y operativos, es posible que en un futuro no muy lejano se alcance o se supere el 10% de pacientes en algunos países”. Este trabajo conjunto de todos los futuros centros de protonterapia “permitirá identificar a los pacientes que más se beneficiará de este tratamiento y ofrece la posibilidad de investigar la combinación con nuevos tratamientos sistémicos”, puntualiza la Doctora Bolle.
La finalidad, más que sustituir otras técnicas de radioterapia, es “poder elegir el tratamiento más adecuado para cada paciente, igual que hacemos con los nuevos fármacos. Es lo que llamamos medicina personalizada”, concluye la Doctora Bolle.