Sexualidad y cáncer, una conversación pendiente entre médico y paciente

Mercè Palau

La salud sexual es una parte fundamental de la vida y un aspecto importante de la calidad de vida de todas las personas, también, y especialmente, para las que sufren cáncer. Una enfermedad que, por sus tratamientos, puede impactar de forma directa y severa en la sexualidad. 

Cada vez hay más literatura científica que describe el impacto del cáncer en la sexualidad. Algunas investigaciones sugieren que más del 60% de las mujeres con cáncer y el 40% de los hombres experimentan disfunción sexual. 

El impacto del cáncer en la sexualidad

Las alteraciones en la función sexual y en la intimidad son consecuencias comunes del cáncer y de su tratamiento, según la guía Cáncer y sexualidad. Todas las terapias contra el cáncer, incluidas la quimioterapia, la terapia hormonal y la inmunoterapia, la radiación y la cirugía, pueden afectar la función sexual.

Se estima que dichas alteraciones se sitúan entre el 20% y el 100% —esta última cifra en el caso de cánceres genitales— e incluyen tanto causas físicas como psicosociales. Por tanto, las consecuencias del tratamiento pueden influir en todos los aspectos de la sexualidad, desde el deseo, la satisfacción y el funcionamiento, e incluso la autoestima por la alteración de la imagen corporal.

En la mayoría de los casos, las consultas de las mujeres suelen girar en torno a problemas de sequedad vaginal y dolor en las relaciones sexuales relacionados con los tratamientos de quimioterapia y terapias hormonales. En los casos de cáncer de vulva, vagina o cuello de útero, las mujeres pueden tener “problemas para las relaciones sexuales con penetración”, admite la doctora Raiza Gonzales, ginecóloga de la Unidad de Mama del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz.

Pero hablar del tema suele ser incómodo para muchas personas, que tienden a olvidarse del tema en medio del flujo de información sobre las opciones de tratamiento y otras prioridades. Y, pese a que el cuidado integral debería prestar atención a todos los aspectos de la persona, incluida la sexualidad, estas necesidades a menudo no se satisfacen, lo que en ocasiones puede traducirse en una mayor angustia emocional.

Hacer del sexo una conversación de rutina en el tratamiento contra el cáncer

El tratamiento del cáncer es un viaje largo en el que compartir todas las preocupaciones y dudas ayuda mucho al paciente. Comunicar información más personal, como la relacionada con la sexualidad, es a menudo un desafío para muchos pacientes y profesionales. Se trata de un tema que abordan poco los profesionales de la salud y que constituye una especie de “área oculta” de la oncología.

Porque aún es poco probable que el médico o enfermera pregunte al paciente sobre la cuestión de la sexualidad u otras preocupaciones asociadas, tal como reconoce la American Cancer Society. Los expertos admiten que, en muchos casos, es el propio paciente el que tiene que iniciar la conversación. 

Para la doctora Beatriz Albi, ginecóloga del hospital madrileño, “el sexo sigue siendo un tema tabú que, tanto pacientes como especialistas, evitamos con frecuencia”. Para acabar con este vacío, y conscientes de la necesidad de cubrir esta necesidad en el tratamiento de las personas con cáncer, el hospital madrileño pone de relieve la importancia de abordar estos problemas desde el primer momento, cuando se diagnostica la enfermedad.

Para el doctor César Chavez, especialista del Servicio de Urología de la Fundación Jiménez Díaz, “cuanto antes se valore el problema, más fácil será evitar las consecuencias y, en el caso de que esto no sea posible, la administración temprana de tratamientos será también más efectiva”.

Al igual que con otros aspectos de la atención médica, el tema de la sexualidad debe ser planteado por los profesionales de la salud para informar a los pacientes sobre el impacto de los tratamientos, para identificar su necesidades, para prevenir y tratar cualquier complicación y, si es necesario, derivarlos a especialistas, psicólogos, psiquiatras o sexólogos. 

Albi puntualiza que “es necesario que los médicos reciban formación en este sentido para poder abordarlo con naturalidad e incorporarlo a la consulta como parte del seguimiento del paciente”. Porque mantener una vida sexual es beneficioso para el paciente oncológico porque ayuda a liberar endorfinas, que ayudan a generar bienestar y placer. 

En todo tratamiento contra el cáncer, la calidad de vida importa, y la sexualidad es una parte importante de esta calidad de vida. La Organización Mundial de la Salud (OMS) nos dice que la vida sexual “es una parte integral de la salud, el bienestar y la calidad de vida en general”. Por ello, interesarse por la sexualidad de los pacientes con cáncer es tan importante como cuidar del dolor y su malestar psíquico.

La salud sexual es una parte fundamental de la vida y un aspecto importante de la calidad de vida de todas las personas, también, y especialmente, para las que sufren cáncer. Una enfermedad que, por sus tratamientos, puede impactar de forma directa y severa en la sexualidad. 

Cada vez hay más literatura científica que describe el impacto del cáncer en la sexualidad. Algunas investigaciones sugieren que más del 60% de las mujeres con cáncer y el 40% de los hombres experimentan disfunción sexual. 

El impacto del cáncer en la sexualidad

Las alteraciones en la función sexual y en la intimidad son consecuencias comunes del cáncer y de su tratamiento, según la guía Cáncer y sexualidad. Todas las terapias contra el cáncer, incluidas la quimioterapia, la terapia hormonal y la inmunoterapia, la radiación y la cirugía, pueden afectar la función sexual.

Se estima que dichas alteraciones se sitúan entre el 20% y el 100% —esta última cifra en el caso de cánceres genitales— e incluyen tanto causas físicas como psicosociales. Por tanto, las consecuencias del tratamiento pueden influir en todos los aspectos de la sexualidad, desde el deseo, la satisfacción y el funcionamiento, e incluso la autoestima por la alteración de la imagen corporal.

En la mayoría de los casos, las consultas de las mujeres suelen girar en torno a problemas de sequedad vaginal y dolor en las relaciones sexuales relacionados con los tratamientos de quimioterapia y terapias hormonales. En los casos de cáncer de vulva, vagina o cuello de útero, las mujeres pueden tener “problemas para las relaciones sexuales con penetración”, admite la doctora Raiza Gonzales, ginecóloga de la Unidad de Mama del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz.

Pero hablar del tema suele ser incómodo para muchas personas, que tienden a olvidarse del tema en medio del flujo de información sobre las opciones de tratamiento y otras prioridades. Y, pese a que el cuidado integral debería prestar atención a todos los aspectos de la persona, incluida la sexualidad, estas necesidades a menudo no se satisfacen, lo que en ocasiones puede traducirse en una mayor angustia emocional.

Hacer del sexo una conversación de rutina en el tratamiento contra el cáncer

El tratamiento del cáncer es un viaje largo en el que compartir todas las preocupaciones y dudas ayuda mucho al paciente. Comunicar información más personal, como la relacionada con la sexualidad, es a menudo un desafío para muchos pacientes y profesionales. Se trata de un tema que abordan poco los profesionales de la salud y que constituye una especie de “área oculta” de la oncología.

Porque aún es poco probable que el médico o enfermera pregunte al paciente sobre la cuestión de la sexualidad u otras preocupaciones asociadas, tal como reconoce la American Cancer Society. Los expertos admiten que, en muchos casos, es el propio paciente el que tiene que iniciar la conversación. 

Para la doctora Beatriz Albi, ginecóloga del hospital madrileño, “el sexo sigue siendo un tema tabú que, tanto pacientes como especialistas, evitamos con frecuencia”. Para acabar con este vacío, y conscientes de la necesidad de cubrir esta necesidad en el tratamiento de las personas con cáncer, el hospital madrileño pone de relieve la importancia de abordar estos problemas desde el primer momento, cuando se diagnostica la enfermedad.

Para el doctor César Chavez, especialista del Servicio de Urología de la Fundación Jiménez Díaz, “cuanto antes se valore el problema, más fácil será evitar las consecuencias y, en el caso de que esto no sea posible, la administración temprana de tratamientos será también más efectiva”.

Al igual que con otros aspectos de la atención médica, el tema de la sexualidad debe ser planteado por los profesionales de la salud para informar a los pacientes sobre el impacto de los tratamientos, para identificar su necesidades, para prevenir y tratar cualquier complicación y, si es necesario, derivarlos a especialistas, psicólogos, psiquiatras o sexólogos. 

Albi puntualiza que “es necesario que los médicos reciban formación en este sentido para poder abordarlo con naturalidad e incorporarlo a la consulta como parte del seguimiento del paciente”. Porque mantener una vida sexual es beneficioso para el paciente oncológico porque ayuda a liberar endorfinas, que ayudan a generar bienestar y placer. 

En todo tratamiento contra el cáncer, la calidad de vida importa, y la sexualidad es una parte importante de esta calidad de vida. La Organización Mundial de la Salud (OMS) nos dice que la vida sexual “es una parte integral de la salud, el bienestar y la calidad de vida en general”. Por ello, interesarse por la sexualidad de los pacientes con cáncer es tan importante como cuidar del dolor y su malestar psíquico.

La salud sexual es una parte fundamental de la vida y un aspecto importante de la calidad de vida de todas las personas, también, y especialmente, para las que sufren cáncer. Una enfermedad que, por sus tratamientos, puede impactar de forma directa y severa en la sexualidad. 

Cada vez hay más literatura científica que describe el impacto del cáncer en la sexualidad. Algunas investigaciones sugieren que más del 60% de las mujeres con cáncer y el 40% de los hombres experimentan disfunción sexual.