Opinión y blogs

Sobre este blog

Si algún día termino una novela, uno de mis personajes usará esta frase

“Odio bailar pegado a una mujer, a lo que sea. Odio bailar pegado a nada porque no soporto tener una maraña desenfocada de pelos contra mi cara, o una nuca desencuadrada, o el detalle sin virtudes de un vestido cualquiera. Suelo acabar las farras bailando como un condenado, pero, en todo caso, a medio metro de ella. De ese modo garantizo la visión de conjunto, y también la concedo. (...) De igual manera, prefiero mi veces, antes que ella baile conmigo, que ella baile para mí. Pongamos que eso se llama concepción escénica de la vida. O teatralidad.”

Nacho Vigalondo