Las atmósferas eléctricas del trompetista noruego Nils Petter Molvær retumban en el Jazzaldia de Donostia

El trompetista noruego Nils Petter Molvær ha demostrado este viernes en el Jazzaldia donostiarra su capacidad de generar atmósferas, evocadoras a veces atronadoras otras, a partir de sonidos impregnados de una buena dosis de electrónica y de no menos decibelios. Molvær ha protagonizado el concierto del auditorio Kursaal acompañado por Eivind Aarset a la guitarra, Audun Erlien al bajo, y Rune Arnesen y Per Lindvall en sendas baterías, en lo que constituye la parte de instrumentos tradicionales de la banda.

Además y, con gran peso en el resultado, han estado el DJ Strangefurit, Jan Bang, con el 'live sampling', y, fuera de escena, Sven Persson en el diseño de sonido, y Tord Knudsen en iluminación, informa Efe. Si este jueves Samara Joy trasladó al auditorio donostiarra el ambiente de los clubes del jazz clásico, el trompetista noruego ha invitado este viernes a los asistentes, menos que en otras sesiones pero igual de entregados, a un viaje sonoro hacia la quietud de los fiordos escandinavos aunque interrumpida casi constantemente por ritmos contundentes.

Molvær, padre del electro jazz y figura destacada del llamado NuJazz, ha presentado su proyecto 'Khmer', una reinterpretación del disco que publicó en 1998 y que marcó un punto de inflexión en su carrera. En un escenario presidido por un enorme totem metálico que ha ido reflejando diferentes focos de luz, el espectáculo ha comenzado con una especie de llamada con la que arranca el tema 'Song of Sand' a la que ha seguido la trompeta de Molvær con su sonido tradicional, que ha entonado una melodía bella y melancólica pronto enterrada por un ritmo casi machacón.

Esta secuencia se ha ido sucediendo a lo largo de toda la sesión según han ido desgranado los temas contenidos en Khemer, aunque también han interpretado algunos pertenecientes a otros discos como 'Vilderness' y 'Ligotage', ambos de 'Solid Ether' de 2000. 'Kakonita' ha incluido uno de los mejores momentos de la velada, cuando, casi en la penumbra, han surgido unas notas delicadas, tristes con un aura casi religiosa desde la trompeta de Molvær.