Samara Joy, la nueva estrella del firmamento jazzero, muestra su aplomo en el Kursaal donostiarra
La vocalista neoyorquina Samara Joy ha abierto las actuaciones en el escenario del auditorio Kursaal del Jazzaldia donostiarra de 2026 con un espectacular concierto en el que ha derrochado a partes iguales voz, swing y emoción, unos ingredientes que explican que esta joven de 26 años esté destinada a ser la nueva estrella del género, informa Efe.
Vestida con un elegante traje marrón chocolate, la cantante ha entrado con aplomo en el auditorio donostiarra donde ya había empezado a tocar la formación de siete músicos que le acompaña. Han bastado cuatro notas de su primer tema para que el público se haya percatado de lo que le venía encima: una voz descomunal, con una amplísimo registro y un gusto en las interpretaciones de clásicos estándar de jazz que Joy y su banda reinventan y actualizan.
Tras el ritmo de bossa nova de 'Minha saudade', se ha dirigido al público para decir que es la primera vez visita Donostia, una ciudad a la que ha dedicado un pequeño guiño en 'Day by Day' al cambiar la letra por “more and more I love San Sebastián”. Durante todo el recital ha demostrado su capacidad para llegar a gravísimos y agudísimos como si nada, sin ningún gesto que denote esfuerzo, y que puede hacer lo que quiera en afinación y ritmo porque tiene la certeza absoluta de que no va a fallar.
Y así ha interpretado 'Ruby, My Dear' y Monk's Mood', dos oscuras piezas de Thelonious Monk, o 'Yesterdays', que ha arrancado suave pero que ha ido cogiendo velocidad para concluir en un auténtico estallido de Samara. No ha olvidado a otros maestros como Duke Ellington, con la melancólica 'Sunset & The Mockingbird', y se ha mostrado divertida y chispeante en 'Little Things', en la que el saxo tenor Kendrick McCalliser se ha soltado con un excelente solo.
Cuando pasaba la hora y cuarto de concierto, Samara ha intentado poner fin a la velada, pero el público que ha abarrotado la sala quería más y ha regalado el bolero 'La puerta'. El concierto ha terminado con un segundo bis, un blues intenso y desgarrador que no ha podido dejar indiferente a nadie. “Es mi primera visita a España. La próxima vez lo haré mejor”, ha dicho Samara Joy.