El caso del derribo del palacete: parece que me equivoqué
Las noticias sobre el derribo el palacete Irurak Bat son una mala noticia en Getxo, y en Euskadi. Vaya por delante que el derribo de este palacete, que se hizo incumpliendo la normativa y según parece con alevosía, es un triste ejemplo de la forma de gestionar del PNV.
Políticamente, el PNV es responsable de cómo se gestiona el área de urbanismo, de la ligereza con que se habían aprobado derribos de otros edificios protegidos y también de la nefasta gestión hasta que se produjo el derribo (una empresa, con una obra de este tipo, operando sin la licencia urbanística preceptiva en el centro del pueblo no es algo que parece que puede pasar desapercibido).
El PNV también es el responsable de la gestión posterior al derribo, del oscurantismo y del obstruccionismo. Nos hablan de transparencia, pero la comisión extraordinaria de territorio del viernes del 18 de octubre del 2024, que se puede ver aquí, es un ejemplo palpable de la gestión obscurantista y obstruccionista del PNV en este caso. Si hoy nos encontramos donde nos encontramos es solo responsabilidad del PNV y de sus luchas internas. El modelo de gestión del PNV es obsoleto, partidista, falto de transparencia y desde luego muy alejado de la forma de hacer política en la que creo.
¿Me equivoqué? Según las informaciones que vamos conociendo en prensa, soportadas en informes de la Ertzaintza, parece que sí, que me equivoqué. En su momento afirmé que estábamos ante una chapuza del Ayuntamiento y que los dos concejales implicados en la cooperativa habían tenido mala suerte “y les había pillado el toro”. Lamentablemente, las noticias parecen apuntar en otra dirección y sinceramente, me apena enormemente haberme equivocado.
La demagogia 'popular'
El Partido Popular, que se presenta como el adalid de la transparencia carece de toda legitimidad en este caso. No mostró ninguna preocupación por el palacete antes de su destrucción y yo diría que tampoco después. Se negó a ver el expediente urbanístico, en octubre de 2024 impidió con su abstención que el Ayuntamiento acudiese a la Fiscalía y también impidió en enero de 2025 que el Ayuntamiento se personase como acusación particular. Su actitud ha sido la de la algarada, el titular y el trabajo escaso. El PP ha sido la muleta de PNV y PSE-EE, ha apoyado todas sus políticas y sus presupuestos. No es muy creíble que ahora se rasgue las vestiduras.
EH Bildu ya se preocupó por lo palacete antes de su derribo, y eso es porque la política del PNV, PSE-EE y PP ha sido la destrucción permanente de elemento protegidos. El palacete se derribó el 2 de agosto de 2024 y el 9 de agosto ya estábamos comprobando el expediente. Las iniciativas en aras a aclarar los hechos han sido constantes, y si estamos dónde estamos, es porque el PNV, con su actitud oscurantista y obstruccionista nos obligó a acudir a la fiscalía.
La realidad es que el PNV ha llevado a la gestión municipal a la parálisis. No tenemos presupuestos en 2026, se han perdido siete millones de euros en deuda no cobrada, el puerto deportivo es un solar, concesiones municipales como La Terraza adeudan más de 600.000 euros al erario municipal, y la del palacete no es la única actuación urbanística sin licencia de obra.
Tres concejales se han visto obligados a dimitir, un tercio de la representación del PNV, también tres técnicas están investigadas. Nos guste o no, eso los somete a un juicio público y a una condena de bar de difícil resolución. Y el único responsable es el PNV; por lo que hizo antes del derribo del palacete, durante el derribo del palacete y tras el derribo del palacete. Sus luchas intestinas, su obstruccionismo y su falta de transparencia nos han traído hasta aquí. El problema es el modelo de gestión del PNV, un modelo sectario y que confunde las instituciones con el patio del batzoki. Si te interesa saber más, tienes más información y pruebas aquí.