La fiscalidad del PNV mira a Madrid
La diputada general de Bizkaia, Elixabete Etxanobe, se sube al asiento trasero de su coche oficial y declara satisfecha: “Objetivo cumplido, el mundo financiero y empresarial de Madrid conoce Bizkaia un poco mejor”. Acaba de presentar a la elite económica de la capital de España su propuesta fiscal, y la diputada celebra este “éxito” en su cuenta de Instagram. La gran empresa le ha dado el plácet. El presidente de la patronal CEOE, Antonio Garamendi, que desde la atalaya de su sueldo de 400.000 euros se opone firmemente a cualquier mejora del salario mínimo o las condiciones laborales, sentencia tras el encuentro: “Bizkaia es un ejemplo a seguir”.
El PNV de Bizkaia ha decido dar una nueva vuelta de tuerca a las políticas fiscales regresivas. El PSE-EE, socio de gobierno en Bizkaia, afirma no haber acordado las medidas y, tímidamente, apunta su desacuerdo. Las otras dos diputaciones simulan calma, mientras en privado lamentan el órdago de Etxanobe, que les obliga a aceptar una desarmonización que permita a Bizkaia tratar mejor a los grandes patrimonios o bien a pactar con el PP la política fiscal, con los consecuentes efectos en un año electoral.
Vivimos tiempos convulsos a nivel global. Las clases trabajadoras (incluimos aquí a la tan polémica, como categoría, clase media) se desangran con unos salarios que no crecen, mientras la inflación y los beneficios empresariales lo hacen exponencialmente. Además, la estructura fiscal se ha transformado de tal modo que los ricos cada vez pagan menos y el esfuerzo de sostener los menguantes estados de bienestar recae de forma creciente sobre esas mismas clases trabajadoras. El resultado es conocido, sociedades en las que reina el malestar y la frustración que llevan a unos sectores a la desconexión con la política y a otros a abrazar las falsas promesas de la ultraderecha, configurando un panorama que se desliza peligrosamente hacia una hegemonía global autoritaria.
En este contexto, apostar por una política fiscal redistributiva y progresiva es una de las grandes prioridades de quien quiera frenar esta deriva. En la Comunidad Autónoma Vasca, desgraciadamente, vamos en dirección contraria. Bajo el liderazgo del PNV, y con el incomprensible apoyo de PSE-EE y Podemos, se acaba de imponer una reforma que no incrementa nada la presión fiscal a los más pudientes y que, de hecho, introduce tantas deducciones no compensadas que prevé recaudar menos que antes, 200 millones menos, en concreto.
Como consecuencia de ello, hasta el mes de mayo de 2026 la Hacienda de Bizkaia ha recaudado un 3,4% más que el año anterior, mientras en Nafarroa o en el Estado el incremento es del 6%. Pero si tenemos en cuenta que la inflación ha sido del 3,5%, el resultado real es negativo. La economía, en cambio, ha crecido un 2,2% descontada la inflación, lo que demuestra que la reforma fiscal ha rebajado de forma efectiva el peso de la recaudación sobre el PIB. Vamos hacia atrás, ya que esto supone que no se podrán mejorar los servicios públicos en un momento en el que la ciudadanía lo necesita.
Llueve sobre mojado ya que la presión fiscal ya era particularmente baja en nuestro territorio. Según la Fundación para el Avance de la Libertad y la Tax Foundation estadounidense, lobbies que promocionan las bajadas de impuestos a los ricos, Bizkaia es tras Madrid, el segundo territorio con menor presión fiscal. Inmediatamente después Araba y Gipuzkoa. Y ahora una nueva vuelta de tuerca. La nueva propuesta fiscal del PNV de Bizkaia pretende rebajar más los impuestos las clases más acomodadas. La principal medida contempla un trato fiscal más favorable para ciertos profesionales, lo que, con la excusa de la captación de talento, permitirá pagar menos a sectores de altos ingresos. Los seguros médicos privados también serán objeto de deducciones, alentando la huida hacia la Sanidad privada de los más acaudalados y relegando una decadente Osakidetza para la plebe. Comprar un automóvil también será bonificado, sin que se haya anunciado un límite de precio o una orientación hacia vehículos menos contaminantes.
Como no hay anzuelo sin tentador gusanito, Etxanobe envuelve sus objetivos reales con alguna pequeña medida positiva y alguna otra demagógica como la deducción por ir al gimnasio. Pero el espíritu de la reforma es hacer un traje a medida de las clases más acomodadas. Los beneficiarios de estas medidas y la base electoral del PNV se parecen demasiado como para no ver un fin electoralista en esta operación. Solo que el PNV invita a sus amigos y la ciudadanía de Bizkaia paga la ronda.
Una fiscalidad estructuralmente laxa para los ricos, una revisión fiscal regresiva y ahora una revisión de la revisión para hacerla aún más conservadora y recaudar menos. Bizkaia sigue a Madrid en el ranking de fiscalidad derechista, las nuevas medidas se presentan en Madrid ante la elite económica incluso antes de tener garantizados los apoyos para ser aprobadas, la CEOE y el Ibex ponen a Bizkaia como ejemplo en materia fiscal… No son coincidencias. Parece que el Madrid de Isabel Díaz Ayuso, ese agujero negro que ha devorado todo en 300 kilómetros a la redonda mediante el dumping económico, político y fiscal, es el espejo en el que se mira el PNV.
Desde Euskal Herria Bildu seguiremos trabajando para evitar que se consume este nuevo retroceso en el terreno fiscal y más allá de ello, por construir mayoría alternativas en Bizkaia que permitan que este territorio pueda activar políticas fiscales más justas, con mayor presión fiscal sobre los sectores de mayores ingresos y patrimonio, así como sobre las rentas del capital y los beneficios empresariales. Es el momento de fortalecer lo público y la respuesta comunitaria en un tiempo de transformación global. Bizkaia no puede ni debe resignarse a sufrir de forma indefinida las políticas de la derecha.