Oscuro
Los días cortos. Los días fríos. Los días que, ya viniéndose, nos anuncian que nos vamos acercando poco a poco al día de menos luz solar del año, que es, según el calendario astronómico, el 21 de diciembre. Los días cortos son los que producen lo que los antiguos literatos denominaban el frío de la tarde. Este frío de la tarde ha de ser tomado tanto en un sentido literal como en un sentido sentimental. Mientras que contra el primero, contra el frío del termómetro, se puede combatir con mantas, por ejemplo, con el fuego de una chimenea que no humee, con un cálido encuentro, densos potajes que borbotean en la olla y generosos vinos de la tierra, contra el frío sentimental resulta más difícil el combate dado que este frío no es más que un encogimiento, un decaimiento del ánimo, un vacío existencial que requiere de compañía para llenarlo de palabras, propósitos, mentiras piadosas, luminosas conversaciones y en tiempos de tertulias tabernarias de café, copa y puro y, si se terciaba, de partida de cartas sobre el verde tapete reclinado...
Noviembre. Los días cortos de largas tardes frías. Somos seres climáticos. El calor nos expande y el frío nos encoge. Dependemos del clima para manifestar nuestro humor, nuestra melancolía, nuestro entusiasmo y también nuestra disposición para la actividad productiva o para cultivar la pereza. Noviembre. El mes pobre. El mes de los difuntos recordados. El mes que siempre nos retrocede a las cosas pequeñas, casi insignificantes, pero tan contundentes como una negación. La puerta trasera del invierno. La derrota de la luz ante la oscuridad. El mes de color marrón que nos llena los platos de nueces, dátiles, castañas y lentejas que en nuestra memoria aún se siguen separando de las piedrecillas en las blancas mesas de las cocinas deshabitadas.
Noviembre. Mirar por la ventana para ver cómo el día, corto de luz solar, ya no nos ofrece nada florido, nada que crezca, nada que asombre... Aunque es posible que el noviembre de este año nos asombre a muchos con la histórica capacidad de los ciudadanos de este ruidoso país para castigarnos, una vez más, dotándonos, mediante una convocatoria electoral, de un gobierno plagado de personajes oscuros, peligrosos, malvados... Personajes como de Halloween que bien pudieran haber protagonizado los siniestros cuentos infantiles que en nuestra niñez nos descubrieron el lado oscuro de la vida en las primeras pesadillas...