Euskadi deja de ser una excepción y aprueba por fin una ley de Transparencia tras tres intentos fallidos

El Gobierno de Imanol Pradales, valiéndose de la mayoría absoluta de PNV y PSE-EE, ha sacado adelante este jueves en el Parlamento Vasco una de las leyes más relevantes de la legislatura, la de Transparencia. Lo es porque, con ella, Euskadi deja de ser la única comunidad autónoma sin una normativa propia de este tipo, aunque hasta ahora algunos derechos se ejercían al amparo de la legislación estatal. Y también porque el texto sale adelante tras tres legislaturas de intentos fallidos. “La transparencia no es una concesión a la ciudadanía, es un derecho”, ha solemnizado la consejera responsable, María Ubarretxena, que ha recibido el respaldo expreso del lehendakari durante la sesión parlamentaria y ha estado acompañada en la Cámara por todo su equipo, que ha fotografiado varios momentos del debate plenario desde los palcos.

Anticipándose a las críticas que luego llegarían de la oposición, Ubarretxena, del PNV, que ha dispuesto de quince minutos para valorar la ley antes de que intervinieran los partidos, ha señalado que Euskadi “no parte de cero”. “Si bien no tenía ley propia, ha sido pionera en los últimos años”, ha recalcado en una intervención realizada leyendo sus notas desde una tableta que sujetaba con las manos. El portavoz del PNV, Xabier Barandiaran, ha redoblado la apuesta dialéctica y ha llegado a decir que en España no hay mejor comunidad autónoma en esta materia que Euskadi. “Así lo dicen organismos internacionales”, ha señalado. Y ha agregado que “Euskal Herria” debe mirar más a los países nórdicos que a “Jaén o Murcia”.

Finalmente, PNV y PSE-EE no han sumado ningún apoyo entre la oposición a la hora de aprobar el grueso de la ley, más allá de algunas abstenciones o incluso 'síes' a apartados concretos. Es más, como anécdota, PNV y PSE-EE han dispuesto de 37 votos de 75, es decir, sin mayoróa, pero han podido sumar los dos delegados por Maitane Ipiñazar y Mikel Arruabarrena, ambos de baja por paternidad. Incluso en la compleja votación ha habido momentos de zozobra, con el portavoz nacionalista dando orden de votar 'sí' a partes a las que tocaba votar 'no', como le ha corregido rápidamente su colega Lorea Bilbao.

La consejera, en cambio, ha defendido que la propuesta inicial del Ejecutivo ha sido “enriquecida por propuestas de todos, salvo de Vox”. En efecto, la tramitación parlamentaria de casi dos años ha introducido enmiendas. Por ejemplo, la nueva agencia Gardena, la máxima autoridad en materia de transparencia, será elegida al modo del Ararteko o de otros organismos de control, mediante mayoría parlamentaria reforzada. Inicialmente, el Gobierno quería reservarse ese nombramiento. También se fuerza a la Administración a publicar trimestralmente un listado de los contratos menores formalizados, aquellas adjudicaciones que se hacen sin concurso por ser de pequeño tamaño pero que, sumadas, suponen un presupuesto multimillonario. Históricamente, ha sido una vía de fraudes e incluso de corrupción.

El Gobierno cuantifica en 47 las propuestas de la oposición admitidas y en otras cuatro las enmiendas transaccionadas. Son 18 de EH Bildu -la consejera del PNV ha ironizado que seguramente son más los puntos de acuerdo de la principal fuerza de la oposición de los que admitirán en público-, 15 del PP y el resto de Sumar. Ubarretxena, de hecho, ha felicitado uno por uno a los parlamentarios de esos partidos, como también a los de PNV y PSE-EE y a su viceconsejero, Xabier Otxandiano. Solamente ha excepcionado de las buenas palabras a Vox.

Ubarretxena ha destacado también que la ley habilita a la ciudadanía a proponer iniciativas reglamentarias, al igual que es posible plantear leyes mediante la recogida de firmas. La norma prevé sanciones de hasta 400.000 euros en caso de incumplimiento de las disposiciones legales, aunque la oposición ha avisado de que el régimen sancionador estará en manos de la consejera de turno y no de la agencia de control Gardena. La ley habilita también un canal externo para denuncias y, según los partidos del Gobierno, permitirá lanzar alertas “sin temor a represalias”.

El dictamen aprobado señala que estarán sometidos a obligaciones el Gobierno vasco y otros organismos autonómicos, los ayuntamientos, los partidos y sindicatos e incluso empresas privadas sostenidas con recursos públicos, como los colegios privados concertados. Sin embargo, las diputaciones forales escapan a este marco normativo.

El análisis crítico de la oposición

El debate ha durado unos cien minutos, de 9.30 a 11.13. Por parte de EH Bildu, Lamia Arcas, ha sido muy dura con el resultado final de la ley. La ve claramente insuficiente. Ha citado el caso de Gardena. Considera que son insuficientes los cambios introducidos en el sistema de elección de su dirección. La formación abertzale defendía un nombramiento para un único mandato de seis años y no uno de cinco prorrogable que, en la práctica, habilita a diez años continuados. Asimismo, Arcas sostiene que no se garantiza que no sea elegida una persona con “afiliación política”. Ha planteado, igualmente, que las garantías para los denunciantes de irregularidades no son las mejores.

Desde la bancada del PP, Ainhoa Domaica, ha manifestado que su partido consideraba que, “siendo los últimos”, era deseable “la mejor ley, la más ambiciosa” para Euskadi. Pero los 'populares' entienden que el producto final no es el mejor. El PP, de hecho, ha denunciado que el Gobierno no es precisamente “transparente” con la oposición a la hora de facilitar información, si bien eso es materia regulada en otra ley, el reglamento parlamentario. “Hasta ahora, un suspenso”, ha resumido Domaica, que ha llegado a exhibir un informe que se le ha entregado y que estaba totalmente tachado. Vox, de su lado, ha considerado también un “paripé” la nueva norma porque no garantiza que el Gobierno de Pradales deje de ser “opaco”, según Amaia Martínez Grisaleña.

En el caso de Sumar, que fue quien propuso al Ejecutivo cambiar la forma de designación de Gardena, ha señalado que ese cambio era impepinable pero, en palabras de Jon Hernández, es un ajuste insuficiente para que ellos se sumen a un acuerdo sobre el conjunto de la ley. Y ha afeado al PNV que quiera plantear una especie de superioridad “biológica” vasca cuando aquí, como en otros lugares, ha habido corrupción y clientelismo. “No nos podemos creer mejores que los demás. No estamos vacunados”, ha manifestado Hernández.

El socio del PNV, el PSE-EE, ha destacado que los nuevos artículos “fortalecen” el sistema democrático. Según Pau Blasi, una ley de Transparencia “no es un mero ejercicio de 'striptease'” sino una palanca para, entre otros objetivos, “recuperar la confianza en la instituciones” o “mejorar la toma de decisiones”. Blasi también ha insistido en que el hecho de que Euskadi no haya tenido ley no ha supuesto falta de iniciativas. A su juicio, fue el Gobierno de Patxi López el “pionero” en ello. Blasi fue asesor de aquella Presidencia entre 2009 y 2012. “Si no lo digo yo, no lo va a hacer nadie”, ha ironizado. En su momento, los socialistas denunciaron que era una renuncia aprobar una ley así sin que incluyera a las diputaciones.

Los tres intentos fallidos

Si la ley estatal es de 2013, el primer intento en Euskadi también es de esa época, de la legislatura 2012-2016. En el primer calendario legislativo del entonces lehendakari, Iñigo Urkullu, no constaba ninguna propuesta en este sentido a su llegada al cargo, pero sí se prometió un capítulo sobre ello dentro de una norma general sobre Administración Pública. Sin embargo, en 2015 el Ejecutivo -entonces del PNV en solitario y en minoría- la retiró del Parlamento en vista de la falta de apoyos y el rechazo en bloque de la oposición. Acto seguido, uno de los planteamientos fue separar el texto en dos, creando uno 'ad hoc' para Transparencia. Pero no dio tiempo en lo que quedaba de legislatura, ya que todas las propuestas legislativas -salvo contadas excepciones- decaen cuando se convocan elecciones, que fueron en el verano de 2016.

En la legislatura de 2016 a 2020 se hizo una promesa para el “primer cuatrimestre de 2018” que nunca se sustanció. Sin embargo, un año antes, PNV y PSE-EE presentaron como partidos una proposición no de ley en la Cámara con la promesa de “agilizar” la tramitación de la norma. Era, en esencia, la propuesta pendiente del mandato anterior. Se presentaron enmiendas y se reunió varias veces la ponencia legislativa, pero dejó de hacerlo en marzo de 2019. El acuerdo estaba casi listo pero había discrepancias al unir en un mismo texto puntos de información pública y otros de participación. Nada se hizo en el tramo final de aquella legislatura a pesar de una oferta de la coalición entonces llamada Elkarrekin Podemos al Gobierno para cerrarla y en 2020 volvió a decaer, nuevamente por la celebración de elecciones.

El tercer intento es el de la legislatura de 2020 a 2024. La promesa en la tercera y última legislatura de Urkullu era que el Ejecutivo enviase un proyecto de ley a la Cámara en el “segundo semestre de 2022”. No fue así. La consejera Olatz Garamendi presentó en el Parlamento el articulado muy tarde, a finales de 2023. No dio tiempo a tramitarla y volvió a decaer.

La de Transparencia es una de las iniciativas legislativas más importantes sacadas adelante por el Gobierno esta legislatura. De hecho, es el primer gran proyecto de ley que ve la luz, ya que hasta ahora la actividad de la Cámara ha consistido en presupuestos y en pequeñas reformas legislativas 'exprés' para facilitar la participación de menores en la caza, fomentar la tauromaquía entre los jóvenes o, más recientemente, para reforzar el control de las colonias de verano, retocar la normativa electoral y hasta para autorizar el juego del bingo en los centros de mayores. La oposición se está quejando de que la mayoría parlamentaria fuerza tramitaciones que no dan margen para la presentación de informes, el debate de enmiendas o las comparecencias de expertos.

La excepción, pero no tramitada como proyecto de ley del Gobierno sino como propuesta de PNV y PSE-EE, fue la normativa “urgente” para hacer frente a la crisis de vivienda, promulgada a finales de 2025. Otros compromisos como la reforma del Estatuto siguen acumulando retrasos y, aprobada la ley de Transparencia, tampoco queda ningún otro proyecto en tramitación ahora mismo, aunque sí intenciones como la nueva ley de justicia restaurativa.