José María Ucelay Uriarte, el artista encargado de salvar el patrimonio vasco sin ser nombrado oficialmente ni tener sueldo
José María Ucelay Uriarte (Bermeo, 1903-Bilbao, 1979) fue un reconocido artista que ejerció como director general de Bellas Artes en el Gobierno de Euzkadi, aunque su nombramiento nunca figuró en los boletines. “A mí no me hace falta ni BOE ni sueldo”, llegó a decir. Ironizaba que no tenía ninguna bella arte que dirigir en tiempos de Guerra Civil, pero su labor fue trascendental para salvar patrimonio de las zonas del frente que estaban a punto de ser conquistadas por los sublevados.
De familia acomodada, tuvo oportunidad de formarse, viajar y conocer a importantes personalidades antes de la Guerra Civil. La lista es muy amplia y abarca desde Miguel de Unamuno a Salvador Dalí pasando por Federico García Lorca o Rafael Alberti. Era muy cercano a Rafael Sánchez Mazas, escritor bilbaíno, cofundador del que fuera partido único de la dictadura, Falange Española Tradicionalista y de las JONS en su denominación final, y autor de la consigna “¡Arriba España!”, así como padre de Rafael Sánchez Ferlosio. El libro destaca que mantuvieron la amistad incluso en aquella época en la que el uno era simpatizante nacionalista y miembro del Gobierno de Euzkadi y el otro afecto a la sublevación y ministro en uno de los primeros Gobiernos de Francisco Franco.
Ucelay residía en París con su esposa, pero la sublevación le sorprendió en una de sus visitas a Euzkadi. A sus 32 años, el lehendakari José Antonio de Aguirre le pidió que sirviera a su país. “Para ocuparme del cargo sólo os pido que mañana, a las seis de la mañana, tenga a mi disposición media docena de camiones y los equipos de milicianos para salvar todo lo que se halla en la colegiata de Cenarruza”, respondió él. Y dicho y hecho. Yendo al frente, salvó también un tríptico flamenco en Elgeta, los archivos del palacio de Munibe de Markina y otros bienes patrimoniales. Tenían un depósito en Uribitarte, en Bilbao, y otro para papeles junto al sanatorio marítimo de Gorliz, aunque el material religioso se almacenó en Begoña.
Ya en el exilio, en 1937 colaboró en la Exposición Internacional de París, inaugurada justo después del bombardeo de Gernika, de abril de ese año. El Gobierno de España denunció allí los hechos con un cuadro, el 'Guernica' de Pablo Picasso, pero hubo una sección de Euzkadi en pabellón español con trabajos de otros artistas, como Aurelio Arteta, que pintó un tríptico que ahora está expuesto en Vitoria.
Regresó del exilio en 1949 por el delicado estado de salud de su padre merced a un pasaporte facilitado por José Félix de Lequerica, exalcalde de Bilbao tras la Guerra Civil, exministro de Exteriores en plena II Guerra Mundial y entonces embajador de la España franquista en Estados Unidos. Mantuvo una cierta actividad artística en esos años pero su propia salud fue decayendo. Falleció en 1979. Desde entonces, ha recibido algunos homenajes y reconocimientos, como un colegio con su nombre en Busturia o exposiciones en el Bellas Artes de Bilbao.