El otro 'Guernica' ya está expuesto en Vitoria: así es el tríptico de Arteta pintado en 1937 y que denuncia el bombardeo nazi
Frente al palacio de Ajuria Enea, la residencia de los lehendakaris, se ubica otro palacio, el Agustín Zulueta. Es la sede del museo de Bellas Artes de Álava. Allí, en una silenciosa sala de la primera planta, entre un Zuloaga y un retrato de Miguel de Unamuno, se expone desde hace unos meses el otro 'Guernica'. Se trata del tríptico de la Guerra Civil del artista vasco Aurelio Arteta. Es una obra también de 1937 que igualmente denuncia el bombardeo nazi de abril de ese año. Arteta colaboró con el Gobierno de Euzkadi en la denuncia de los horrores de la contienda de cara a la exposición universal de París como Pablo Picasso lo hizo con el Gobierno legítimo de España, el republicano. Dice la Real Academia de la Historia que “algunos artistas y diplomáticos quisieron que sustituyera en el pabellón de España en París al 'Guernica' de Picasso”, aunque también se matiza que el propio autor se opuso.
A mediodía de este miércoles, el día siguiente a que trascendiera el enésimo intento de las autoridades vascas de que la obra cumbre de Picasso sea exhibida en Euskadi -en este caso mediante una cesión temporal al Guggenheim de Bilbao para conmemorar el nonagésimo aniversario tanto del la constitución del primer Ejecutivo autonómico como del propio ataque nazi-, la sala del otro 'Guernica' en Vitoria no tenía un solo visitante. Tampoco se promociona en el folleto oficial de la pinacoteca.
En verdad, hace muy poco tiempo desde que este tríptico es patrimonio de las instituciones vascas y que está en exposición permanente. Como el de Picasso, el cuadro de Arteta es de 1937. Bilbaíno nacido en 1879, el estallido de la Guerra Civil lo vivió en Madrid. Luego pasó por Barcelona o Valencia, siempre en zona republicana, y finalmente se instaló en el exilio en la zona vasca de Francia, donde acometió el tríptico. De 1937 es también su 'Romería con ikurriña', el cuadro que preside el vestíbulo principal del Parlamento Vasco. En 1939 continuó su exilio en México, donde tuvo contacto con el socialista Indalecio Prieto, pero falleció en 1940 en un accidente de tranvías.
Del recorrido del otro 'Guernica' se sabe que en 1973 se expuso en Madrid, en el Banco de Bilbao (actual BBVA). El dictador Francisco Franco seguía vivo. Se editaron algunos catálogos al respecto. En 1979 se conmemoró el centenario del nacimiento del artista y el cuadro viajó a Bilbao. En 1984 y 1985 saltó a Baiona, volvió a Bilbao en 1991 y 1999 y participó en 2001 y 2002 en un monográfico sobre la Guerra Civil española en Londres, en el Imperial War Museum. En la época más reciente, se exhibió durante tres meses de 2013 en el Bellas Artes de Bilbao, durante otra temporada entre 2019 y 2020 en el de Vitoria y, finalmente, en el Guggenheim en 2021.
Sin embargo, todas estas exposiciones eran préstamos. Su último dueño era un particular, el millonario empresario vitoriano Juan Celaya, que amasaba una muy relevante colección de arte. Sin muchos detalles, se sabe que antes era de una familia de apellido Gamboa. Celaya, conocido por negocios como las pilas Cegasa o Tuboplast, falleció en 2016. Su legado pasó a una fundación con su mismo nombre y creada para promocionar la cultura vasca.
Sin embargo, las deudas en el Impuesto del Patrimonio acumuladas por el empresario hicieron que, en 2022, la fundación heredera tuviera que usar las obras de arte -más de 80- para cancelar una cuenta pendiente con la Hacienda foral de Álava de 4,3 millones de euros. La operación fue destapada en 2024 por este periódico y unos meses después se confirmó oficialmente que era Celaya el anterior dueño de las piezas. Del material entregado, solamente una colección de grabados originales de Francisco de Goya fue tasada por encima del tríptico de Arteta, 1,5 y 1,2 millones, respectivamente. La Hacienda de Álava traspasó la colección al Bellas Artes de Vitoria, que ya había dispuesto de parte del material en préstamo unos pocos años antes.
Pero el tríptico no solamente tiene un alto valor económico. Lo tiene también histórico y artístico. Son tres escenas en una. De izquierda a derecha están 'El frente', 'El éxodo' y 'La retaguardia'. “El lienzo de la izquierda, 'El frente' está ambientado en un paisaje rocoso y muestra la figura de un hombre joven, impotente ante la destrucción que llega del cielo y que posiblemente acabará con él, como lo ha hecho con sus dos compañeros de lucha”, se puede leer en la ficha oficial. Se ven perfectamente los aviones nazis sobre la cabeza del soldado.
Y se añade: “El panel central, 'El éxodo', carece de referencias directas a la guerra y solo entra en el contexto por la contigüidad de los otros dos paneles que le aportan su significado. [...] En 'La retaguardia' son la mujer y el hijo los que han sido destruidos, con lo que se consuma la desaparición del triángulo familiar y la línea del futuro y la esperanza. Junto a la mujer hay dos animales, un buey muerto y un perro que ladra su lamento”, se puede leer también. “Las tres piezas del tríptico funcionan como un retablo, con las piezas más pequeñas a los lados y la más grande en el centro. La composición de las piezas laterales ayuda a este funcionamiento. El fusil del miliciano crea una diagonal que se ve correspondida por otra línea similar construida en el muro inclinado de la casa de la mujer muerta”, se abunda.
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