El museo Reina Sofía esgrime un informe técnico que alerta de los riesgos de mover el 'Guernica'

El museo Reina Sofía de Madrid desaconseja “rotundamente” el traslado de la obra 'Guernica' de Pablo Picasso a cualquier lugar. Estas consideraciones llegan tras la petición del Gobierno vasco para su exhibición temporal en el museo Guggenheim de Bilbao coincidiendo con el nonagésimo aniversario del primer Estatuto y del propio bombardeo nazi de Gernika. El Reina Sofía señala a las vibraciones “inevitables” en los transportes para obras de arte que pueden provocar “nuevas grietas, levantamientos y pérdidas de la capa pictórica, así como desgarros”.

Ésta es la principal conclusión que se extrae de un nuevo informe de estado de conservación de la obra, realizado por el Departamento de Conservación-Restauración del museo matritense, acompañado con imágenes detalladas de la obra de Picasso y publicado este miércoles 25 de marzo. “La obra actualmente se mantiene en condiciones estables gracias a un riguroso control de las condiciones ambientales. Sin embargo, de cara a un posible traslado, su formato, naturaleza de los elementos que la componen y estado de conservación, junto con los numerosos daños sufridos a lo largo del tiempo, la hacen especialmente sensible a todo tipo de vibraciones que son inevitables en los transportes para obras de arte. Dichas vibraciones podrían generar nuevas grietas, levantamientos y pérdidas de la capa pictórica, así como desgarros en el soporte por lo que se desaconseja rotundamente su traslado”, concluye el informe.

El documento afirma que para conocer el estado actual del 'Guernica' es “fundamental profundizar en el proceso creativo empleado en su ejecución, su evolución plástica, así como tener un perfecto conocimiento de los materiales y su distribución en el lienzo”, además de repasar “la evolución material a lo largo de los años: los viajes, los agentes físicos y químicos a los que ha estado expuesto, los materiales añadidos y las restauraciones”. El informe detalla que la tela, “de una sola pieza y sin costuras”, está compuesta por lino en la urdimbre (sentido horizontal) y yute en la trama (sentido vertical), con “una preparación de fábrica con una imprimación de cola animal y preparación blanca a base de aceite”, sobre la que se observa dibujo a carboncillo y un complejo juego de capas superpuestas.

Picasso resuelve el espacio “de forma heterogénea”, con capas “muy diluidas que permiten crear transparencias” en unas zonas y otras “de mayor densidad y alto poder cubriente” que llegan a tapar la capa subyacente, mientras en distintos puntos sigue siendo visible la preparación y el dibujo al carboncillo. El bastidor original, de madera de conífera (pino albar) y compuesto por quince piezas, fue sustituido en 1964 por otro con “un sistema de tensado diseñado por Andrew Olah, el carpintero del MoMA”. El cuadro estuvo preservado en Nueva York durante la dictadura.

Uno de los factores “clave” para comprender la evolución del estado de conservación del 'Guernica' es el estudio de los traslados a los que fue sometido en los primeros años, que motivaron sucesivos tratamientos de restauración entre 1943 y 1957. Ese año, Jean Volkmer, fundadora y restauradora jefa del Departamento de Restauración del MoMA, “consolidó la capa pictórica mediante la aplicación de una mezcla de cera-resina por el reverso”. Tras este tratamiento, la obra realizó un nuevo tour por Estados Unidos, después del cual, “debido a la preocupación por el deficiente estado del 'Guernica', se decidió no volver a moverlo hasta que regresara a España”, quedando “definitivamente” instalado en una sala de la tercera planta del museo neoyorquino con la aprobación de Picasso, que rechazó peticiones para viajar a Londres (1960) y París (1967).

El informe recuerda que en 2012 se inició un exhaustivo estudio de la obra, profundizando en su estado de conservación gracias a estudios técnicos en ultra alta resolución. Los estudios con luz visible han permitido apreciar las diferentes alteraciones que ha sufrido la obra. Por ejemplo, en el soporte, el perímetro de la tela presenta un gran número de alteraciones causadas por los múltiples clavados y desclavados del bastidor, a lo que se suman “fuertes tensiones durante el montaje, tensiones acentuadas por el hecho de ser un lienzo de grandes proporciones”.

En cuanto a la capa pictórica, se señalan “frecuentemente alteraciones tales como grietas, craquelados y microfisuras atribuidas mayoritariamente a las tensiones provocadas por los numerosos enrollados, traslados y manipulaciones durante sus años de itinerancia”. Por otro lado, se recuerda que en 2018 se publicaron nuevos análisis químicos que identificaron “un medio oleorresinoso presente en las pinturas industriales comerciales de los años 30”, cuya mezcla con óleo “supone una fragilidad añadida a la capa pictórica”, ya que “aumentan su rigidez y posibilidad de craquelarse con el paso del tiempo”, un factor crítico a tener en cuenta al exponer a la obra a vibraciones. Además, se registran “pérdidas, desfibrados, manchas, orificios, reintegraciones, repintes, suciedad y restos del acto vandálico que sufrió en 1974”.

El Reina Sofía ha rechazado todas las solicitudes de préstamo del 'Guernica' formuladas desde su llegada definitiva a España, según consta en los informes históricos del centro. Desde 1997, el Guggenheim, el Museum of Modern Art de Nueva York, el Royal Ontario Museum de Canadá o el Gwangju Museum of Art de Corea del Sur solicitaron el envío temporal de la obra de Picasso, pero en todos los casos el patronato del museo denegó el traslado.

El primer intento, promovido por el Guggenheim con motivo de su inauguración, motivó incluso la organización de un simposio internacional sobre los riesgos éticos y técnicos de mover el mural, que concluyó desaconsejando su manipulación. El patronato ha reiterado en distintas ocasiones que el 'Guernica' constituye el eje de las colecciones del Reina Sofía y su pieza más emblemática, cuyo traslado resultaría “tajantemente improcedente” desde el punto de vista técnico y museológico. El museo considera el lienzo un elemento “irremplazable” en su discurso expositivo, equiparando su valor simbólico para la institución al de la 'Gioconda' en el Museo del Louvre. Ni siquiera el MoMA de Nueva York -que acogió la obra durante el exilio español- logró obtener préstamo en el año 2000, una negativa que el museo estadounidense comprendió plenamente, según recoge la documentación interna.

La vicelehendakari primera y consejera de Cultura y Política Lingüística, Ibone Bengoetxea, de su lado, ha advertido de que la petición del traslado temporal “no se debe despachar con un no, sin un análisis serio y en profundidad”. En un comunicado, la dirigente del PNV ha calificado de “grave” la situación generada en torno a la solicitud de traslado temporal y ha defendido que no se trata de “una cuestión meramente técnica”, sino de “una cuestión de memoria, reconocimiento y reparación”.

La vicelehendakari ha recordado que el cuadro “se ha movido en numerosas ocasiones a lo largo de su historia, incluso en condiciones más exigentes que las actuales”, lo que evidencia que “el debate no puede limitarse a criterios exclusivamente técnicos”. “La obra de Pablo Picasso tiene un significado profundo para Euskadi y, especialmente, para el pueblo de Gernika, lo que refuerza el carácter simbólico de la solicitud planteada”, ha dicho.