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RedMaraña, cinco años tejiendo cultura contra la despoblación en la provincia de Badajoz

La 'redmaraña' en una foto de familia

elDiarioex

20 de octubre de 2026 11:03 h

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En cinco años, RedMaraña ha pasado de ser una iniciativa de colaboración cultural a convertirse en un espacio de encuentro entre ayuntamientos, profesionales, asociaciones y universidades populares de la provincia de Badajoz. Impulsada por la Diputación de Badajoz y la Asociación de Gestoras y Gestores Culturales de Extremadura (AGCEX), la red conecta experiencias, favorece el intercambio de conocimientos y explora nuevas formas de incorporar la cultura a las estrategias de desarrollo rural.

Desde su primer encuentro en Zafra, en noviembre de 2022, RedMaraña ha recorrido distintas comarcas de la provincia y ampliado sus ámbitos de trabajo, desde la gestión del patrimonio hasta la participación ciudadana y la cultura comunitaria. Su principal apuesta es que los municipios no afronten de forma aislada los desafíos del medio rural, sino que compartan recursos, aprendizajes y proyectos.

La iniciativa se articula como una estructura de cooperación que busca superar los encuentros puntuales y generar relaciones duraderas entre instituciones, profesionales y ciudadanía. Cinco años después de su puesta en marcha, el balance permite examinar qué ha aportado esta fórmula de trabajo, qué herramientas ha generado y qué posibilidades abre para el futuro de la cultura en el medio rural.

La propia denominación del proyecto resume su filosofía. Frente a la idea convencional de una red integrada por actores que colaboran de manera puntual, RedMaraña se define como una “red de redes”, un entramado estable de relaciones en el que confluyen ayuntamientos, asociaciones, gestores culturales, universidades populares, empresas creativas y ciudadanía organizada. Su objetivo va más allá de coordinar programaciones o intercambiar experiencias: busca generar vínculos duraderos capaces de fortalecer el tejido social y construir proyectos compartidos desde y para el territorio.

“Una maraña es algo mucho más compacto y difícil de romper”, ha explicado en distintas ocasiones Carmen Hernán, presidenta de AGCEX y principal impulsora técnica de la iniciativa. La imagen no es casual. Frente a estructuras rígidas o relaciones esporádicas, la maraña simboliza una red viva en la que cada actor refuerza al resto. La idea consiste en crear conexiones permanentes entre instituciones, profesionales y ciudadanía para que la cultura deje de entenderse como un servicio complementario y ocupe un lugar estratégico en las políticas públicas y en el desarrollo de los municipios.

Cultura como respuesta al reto demográfico

Desde su origen, RedMaraña ha situado el reto demográfico en el centro de su discurso. La hipótesis de partida es que los territorios rurales no solo necesitan infraestructuras o incentivos económicos para retener población, sino también proyectos capaces de generar participación social, oportunidades profesionales y sentimiento de pertenencia.

La Diputación de Badajoz asumió desde el principio esta visión. Durante la inauguración del primer encuentro se defendió el carácter imprescindible de los gestores culturales y se reivindicó la cultura como motor de transformación económica y social. También se subrayó que desde pequeñas localidades extremeñas pueden surgir iniciativas capaces de alcanzar un reconocimiento internacional, rompiendo los prejuicios que tradicionalmente han asociado innovación y creatividad a los grandes núcleos urbanos.

Esta visión conecta además con los principios de la Agenda 2030 y con distintas estrategias de dinamización territorial impulsadas en la provincia. La cultura aparece vinculada así a objetivos tan diversos como la cohesión social, la igualdad de oportunidades, la sostenibilidad, la participación ciudadana, la innovación y la mejora de la calidad de vida.

La aprobación del Plan Estratégico Provincial de Dinamización Cultural 2023-2027, presentado durante el segundo encuentro celebrado en Almendralejo, reforzó este planteamiento. El documento apuesta por una programación cultural equilibrada y accesible en toda la provincia, independientemente del tamaño de cada localidad, y consolidó la idea de la cultura como un derecho de ciudadanía y un instrumento de desarrollo.

Cinco encuentros para construir una red

La evolución de RedMaraña puede seguirse a través de sus encuentros anuales, auténticos espacios de reflexión, formación e intercambio de experiencias que han recorrido distintas comarcas de la provincia.

La primera edición permitió sentar las bases del proyecto. El encuentro supuso además el reencuentro presencial del sector cultural tras la pandemia y sirvió para identificar retos comunes, compartir diagnósticos y definir las grandes líneas de trabajo que marcarían el futuro de la red: lucha contra la despoblación, fortalecimiento profesional, desarrollo comunitario y construcción de alianzas estables.

Un año después, Almendralejo acogió la segunda edición. Más de 80 agentes procedentes de administraciones públicas, asociaciones, universidades, empresas y entidades culturales participaron en unas jornadas que evidenciaron el crecimiento de la iniciativa. Fue también el momento en que comenzaron a materializarse algunos de sus resultados, con ocho comarcas implicadas en procesos de diagnóstico y detección de necesidades culturales.

Las visitas técnicas a The Glow Animation Studio y al Museo de las Ciencias del Vino permitieron mostrar cómo las industrias creativas, el patrimonio y la innovación cultural pueden generar actividad económica y empleo en territorios alejados de los grandes centros de producción cultural.

La tercera edición, celebrada en Guareña en 2024, marcó un salto cualitativo en la madurez metodológica del proyecto. El debate dejó de centrarse únicamente en la creación de alianzas para profundizar en cuestiones más especializadas como la gestión del patrimonio arqueológico, la planificación estratégica, la comunicación cultural o las metodologías participativas.

Las jornadas incluyeron visitas al Centro de Interpretación Tarteso y al laboratorio ciudadano de Casas del Turuñuelo, además de mesas de trabajo orientadas a explorar nuevas formas de gestión y aprovechamiento social del patrimonio histórico.

La cuarta edición, desarrollada en Mérida, simbolizó la consolidación institucional de RedMaraña. El encuentro permitió estrechar la relación entre las dinámicas impulsadas desde los municipios y los espacios de decisión autonómicos, reforzando la interlocución entre el trabajo de base y las políticas culturales regionales.

Finalmente, Barcarrota ha acogido este año el quinto encuentro bajo el lema De Zafra a Barcarrota: cinco años del Encuentro RedMaraña. La cita ha servido para realizar un balance del primer lustro de actividad y abrir nuevas líneas de trabajo vinculadas a la cultura comunitaria, la salud, el bienestar colectivo y la participación en la Red Ibérica de Laboratorios de Cultura Comunitaria y Rural, ampliando así el horizonte de actuación de la iniciativa.

Un ecosistema de actores públicos y ciudadanía

Uno de los aspectos más singulares de RedMaraña ha sido su capacidad para reunir perfiles muy diversos alrededor de objetivos compartidos.

El proyecto ha contado con la implicación continuada de responsables de la Diputación de Badajoz, alcaldes, concejales y representantes de distintas administraciones locales. Junto a ellos han trabajado profesionales de la gestión cultural, personal técnico de mancomunidades, universidades populares, entidades patrimoniales, asociaciones vecinales y colectivos ciudadanos.

Para Carlos Delgado, alcalde de Valverde de Burguillos, una localidad de apenas 270 habitantes, la red representa una oportunidad para conectar con otras poblaciones y entidades que muchas veces desarrollan proyectos similares sin llegar a conocerse. “Es una oportunidad para mejorar todo lo que desarrollamos, establecer contactos y crear sinergias con muchas asociaciones, ayuntamientos y otros pueblos que, sin esta red, no sería posible”, explica.

La experiencia de Patricia Miranda Toral, de la Universidad Popular de Oliva de la Frontera, ilustra también el alcance de la iniciativa. Ha participado en tres de los cinco encuentros celebrados por RedMaraña y, durante una de las mesas redondas, presentó la Pasión Viviente como proyecto cultural y ejemplo de participación ciudadana, así como la Ruta de los Contrabandistas.

Según explica, la red ha supuesto una oportunidad para compartir experiencias y establecer colaboraciones entre territorios. Considera además que estos espacios permiten visibilizar el trabajo cultural desarrollado en cada municipio y dar a conocer el papel que desempeñan las universidades populares como motores de participación y dinamización social.

Miranda destaca especialmente la posibilidad de aprender de otras experiencias y generar vínculos que ayuden a mejorar proyectos y encontrar apoyos para nuevas iniciativas. “Los pueblos tenemos mucho que aportar: desde el ámbito rural se generan proyectos, actividades y formas de participación ciudadana que contribuyen al desarrollo social y cultural de nuestros municipios y pueden servir de inspiración para otros territorios”, afirma. En su opinión, formar parte de RedMaraña fortalece el sentimiento de pertenencia a una comunidad más amplia y contribuye a reivindicar la cultura, la formación y la participación como herramientas esenciales para construir pueblos más dinámicos, democráticos y capaces de generar oportunidades.

Una visión muy similar comparte Beatriz Hernández Gómez, gestora cultural de la Mancomunidad Río Bodión, integrada por Medina de las Torres, Valencia del Ventoso y Valverde de Burguillos. Para ella, RedMaraña es “un salvavidas contra la soledad profesional y un motor de cohesión para nuestro territorio rural extremeño”.

“Supone conectar territorios y tejer una red humana y profesional de la que sentirnos parte. Significa no estar aislados, sino encontrarnos con compañeras y compañeros que comparten las mismas inquietudes, los mismos retos y la misma pasión por dar vida a nuestros pueblos”, explica.

A su juicio, la red funciona además como un espacio permanente de apoyo y formación. “RedMaraña nos da herramientas, visibilidad y respaldo institucional; nos fortalece frente a la fragilidad del medio rural y dota a nuestra labor de un sentido colectivo”, señala.

“En definitiva, para mí RedMaraña es la prueba de que la cultura en el medio rural no es un desierto, sino una red viva, colaborativa y llena de tejido social que sostiene, cohesiona y da dignidad a nuestros pueblos”, concluye.

El liderazgo técnico de AGCEX ha resultado fundamental para mantener viva esta estructura durante estos cinco años. Junto a Carmen Hernán, figuras como Ana Toro, coordinadora de RedMaraña, y Fernando Pascual, gestor cultural de la Mancomunidad Guadiana, han desempeñado un papel destacado en el diseño metodológico, el seguimiento de los procesos participativos y la construcción de espacios de encuentro entre profesionales y ciudadanía.

La incorporación de especialistas externos ha ampliado además el alcance del proyecto. Investigadores, arqueólogos, mediadores culturales, consultoras de innovación social y representantes de asociaciones profesionales de otras comunidades autónomas han contribuido a enriquecer los debates y a incorporar nuevas perspectivas sobre el desarrollo cultural del medio rural.

Para Manuel Candalija, director del Área de Identidad Cultural, Deporte y Juventud, Bienestar Social y Cooperación de la Diputación de Badajoz, RedMaraña responde a la necesidad de “mejorar la cooperación cultural entre los municipios de la provincia”, atendiendo a las diferencias de recursos y capacidad entre localidades grandes, pequeñas e intermedias.

“La principal fortaleza es seguir promoviendo el trabajo conjunto y la profesionalización del sector, con contratación de gestores culturales y empresas especializadas, además del intercambio de experiencias”, señala. En su opinión, el programa debe garantizar la continuidad de las iniciativas e integrarlas en las políticas culturales provinciales y locales. “El éxito se basa en mejoras reales para los municipios y la ciudadanía. Que los alcaldes vean que pertenecer a RedMaraña es positivo para sus localidades hace que el proyecto tenga una larga duración”, concluye.

Casos de éxito: de la arqueología a la animación internacional

La fortaleza de RedMaraña no se mide únicamente por la celebración de sus encuentros. Su principal valor reside en la capacidad para visibilizar y conectar experiencias que ya estaban transformando la realidad rural extremeña.

Uno de los ejemplos más recurrentes ha sido The Glow Animation Studio, la productora de Almendralejo que participó en la creación de Buñuel en el laberinto de las tortugas, una obra reconocida con algunos de los principales galardones del cine europeo e iberoamericano. El estudio se ha convertido en un símbolo de la capacidad de generar industria cultural de alto nivel desde una ciudad alejada de los grandes centros audiovisuales del país.

Patrimonio arqueológico

También el patrimonio arqueológico ha ocupado un lugar destacado en las reflexiones de la red. Las investigaciones sobre Tarteso desarrolladas en Casas del Turuñuelo, junto con las experiencias de divulgación impulsadas desde Guareña, Alconchel o Alburquerque, han demostrado cómo la investigación científica puede convertirse en un recurso cultural, educativo, turístico y económico para los municipios.

Las iniciativas vinculadas a la igualdad y la participación juvenil han estado igualmente presentes en los distintos encuentros. La Escuela de Jóvenes para Educar por la Igualdad La Sombrilla, en Alburquerque; la labor de FADEMUR Extremadura en defensa de las mujeres rurales; o los proyectos promovidos por la Asociación de Mujeres Músicas Extremeñas (MUMEX) ilustran cómo la cultura puede actuar como herramienta de transformación social y fortalecimiento comunitario.

El legado: nuevas formas de gobernar la cultura

Quizá el principal logro de RedMaraña haya sido la creación de estructuras estables de participación ciudadana en torno a la cultura. Entre ellas destacan los Consejos Locales de Cultura, como la experiencia piloto de Talarrubias, que incorpora a asociaciones y vecinos al diseño y evaluación de las políticas culturales.

La red también ha impulsado iniciativas permanentes como las ferias comarcales de asociacionismo, el programa juvenil Ajetreo, los recursos expositivos itinerantes de AGCEX o el dossier metodológico Replicando, elaborado junto a Fundación AlmaNatura para facilitar la transferencia de experiencias a otros territorios.

Cinco años después de su nacimiento en Zafra, RedMaraña se ha consolidado como una comunidad de cooperación entre administraciones, profesionales, asociaciones y ciudadanía. En un contexto donde el mundo rural suele abordarse desde las carencias, la red ha demostrado el potencial de la cultura, la participación y el trabajo colectivo para generar conocimiento, fortalecer los vínculos entre municipios y crear oportunidades de futuro.

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