Inés Herreros reivindica un humanismo jurídico comprometido con la dignidad y la memoria democrática
La Facultad de Derecho de la Universidad de Extremadura acogió la conferencia de la fiscal extremeña Inés Herreros Hernández con motivo de la celebración de San Raimundo de Peñafort, patrón de las y los juristas. En un auditorio cargado de simbolismo personal y profesional, la actual vocal del Consejo General del Poder Judicial ofreció una intervención marcada por la emoción y por una firme defensa del humanismo jurídico como eje vertebrador del Estado de derecho.
Herreros, nacida en Barcelona en 1974 en el seno de una familia cacereña y formada en esta misma Facultad entre 1992 y 1997, construyó su intervención como un recorrido vital. Desde sus años de estudiante hasta su paso por la Carrera Fiscal —a la que accedió en 2003— y su actual responsabilidad institucional, la jurista reivindicó una forma de ejercer el derecho que trascienda la aplicación “fría y aséptica” de la norma y sitúe la dignidad humana como fundamento y fin último del ordenamiento jurídico.
“La ley no puede convertirse en coartada de los poderes establecidos”, sostuvo ante el alumnado y el claustro, en una ponencia que combinó memoria personal, reflexión jurídica y posicionamiento público ante algunos de los grandes desafíos contemporáneos.
De Cáceres a Canarias: el choque con la realidad migratoria
Su primer destino como fiscal en Las Palmas de Gran Canaria marcó un punto de inflexión. Allí, explicó, se enfrentó a la realidad de las migraciones y de los menores extranjeros no acompañados. Describió situaciones de internamiento de familias en Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE) y denunció déficits estructurales en la protección de menores.
Desde la Fiscalía impulsó actuaciones que, según relató, llevaron al cierre de siete centros de protección de menores en Gran Canaria y a la salida de familias completas de CIE. Aquellas decisiones, que defendió como coherentes con el principio de dignidad humana y el interés superior del menor, le costaron , según explicó, la retirada de sus competencias en esa materia durante un tiempo.
Esa etapa, lejos de suponer un repliegue, la llevó a profundizar en el estudio del impacto del derecho sobre personas situadas en los márgenes sociales: migrantes, víctimas de trata, personas empobrecidas o con problemas de salud mental. También reforzó su compromiso asociativo en la Unión Progresista de Fiscales, que presidió entre 2021 y 2023.
Memoria democrática y carencias educativas
Uno de los momentos más críticos de la intervención llegó al abordar lo que definió como una “gran carencia” en su formación: la ausencia de contenidos sobre la historia democrática española y extremeña. Desde su experiencia personal, creció frente al monumento conocido como la Cruz de los Caídos en Cáceres, lamentó haber tardado décadas en conocer episodios como la masacre de Badajoz, los campos de concentración franquistas en Extremadura o la existencia de más de 200 fosas comunes en la región.
Su paso en 2023 por la Fiscalía de Sala de Derechos Humanos y Memoria Democrática reforzó, afirmó, la convicción de que educar en democracia no es opcional. “La democracia no es una forma de organización política lineal que solo tiende a la mejora”, advirtió, subrayando la necesidad de transmitir a las nuevas generaciones el valor y la fragilidad de las conquistas democráticas.
Perspectiva de género y transformación del derecho
Herreros también dedicó un amplio tramo de su intervención a la violencia de género, ámbito en el que se especializó a partir de 2012. Reconoció que durante años el sistema judicial trabajó sin formación específica suficiente y defendió que “sin perspectiva de género no hay eficacia” en la persecución de estos delitos.
En ese proceso de transformación profesional destacó su colaboración con la Fundación ECCA y su implicación en redes de juristas que incorporaron el análisis del artículo 14 de la Constitución, igualdad entre mujeres y hombres, como eje interpretativo transversal. Subrayó que la incorporación de nuevas miradas no ha supuesto desplazar las formas tradicionales, sino complementarlas para ofrecer un servicio público más justo y eficaz.
Afganistán, Sáhara y la crisis del orden internacional
La fiscal relató asimismo la operación impulsada desde la Unión Progresista de Fiscales tras la caída de Kabul en 2021 para facilitar el asilo en España a mujeres fiscales afganas perseguidas por los talibanes. Tras un año de gestiones infructuosas, viajó a Pakistán junto a otras juristas para recabar testimonios y presionar institucionalmente. Finalmente, lograron la llegada a España de 30 mujeres y sus familias.
Esa experiencia le sirvió para reflexionar sobre los “espacios de no-derecho” y sobre la necesidad de acción colectiva cuando las garantías fallan. En la misma línea, criticó la ineficacia del derecho internacional en conflictos como el Sáhara Occidental y lanzó una advertencia sobre Gaza, cuya situación calificó como una amenaza para la credibilidad de las democracias occidentales y del sistema internacional de derechos humanos.
“El respeto a la dignidad es nuestro único seguro de vida”
En el tramo final de la conferencia, Herreros apeló directamente al estudiantado. Reivindicó el estudio riguroso, el pensamiento crítico y el compromiso con el servicio público. “El respeto por la dignidad del ser humano es nuestro único seguro de vida”, afirmó.
El acto concluyó con un agradecimiento a la Facultad de Derecho y a la comunidad jurídica extremeña, y con una cita de José Saramago que sintetizó el sentido de su intervención: la memoria y la responsabilidad como pilares de la existencia democrática: “Somos la memoria que tenemos y la responsabilidad que asumimos, sin memoria no existimos y sin responsabilidad quizá no merezcamos existir”.
La conferencia dejó en el aire una idea clara: el derecho, entendido como herramienta de transformación y no como mero engranaje técnico, sigue siendo un campo de disputa ética y política donde la dignidad humana debe ocupar el centro.