Memoria frente a la “ignorancia activa”: Martínez Soler sacude la conciencia de la comunidad educativa en Cáceres

La historiografía contemporánea de España se enfrenta a un desafío sistémico: la desconexión informativa de las nuevas generaciones sobre la dictadura. Para combatir lo que él define como “ignorancia activa”, el escritor y periodista José Antonio Martínez Soler protagonizó el viernes en Cáceres una intensa jornada de pedagogía democrática que ha trascendido los muros académicos para alcanzar a la sociedad civil interesada.

Bajo la organización de la profesora de la Facultad de Formación del Profesorado, Toñi Paín, y enmarcado en el programa de Memoria Histórica de la Diputación de Cáceres, el proyecto ‘Memoria, Educación y Verdad’ ha cumplido su objetivo de involucrar no solo al alumnado y a los futuros docentes y educadores y educadoras sociales, sino también al público general. Los encuentros tuvieron lugar en el salón de actos de la Facultad de Formación del Profesorado de la Universidad de Extremadura (UEx) y en el Espacio UEx (antiguo ILM), donde la conferencia 'La libertad no tiene precio' cerró una jornada de profunda reflexión colectiva.

Resistencia en las aulas y la “barrera del miedo”

Uno de los puntos más críticos tratados ante los estudiantes fue la denuncia de la situación actual en los centros de enseñanza. Martínez Soler señaló que, a pesar de que la obra ya alcanza su quinta edición con gran éxito editorial, persiste una “barrera de miedo”. El autor relató cómo muchos responsables de institutos temen las reacciones de familias o presiones de sectores políticos vinculados a la extrema derecha, lo que deriva en una autocensura de docentes que prefieren evitar temas polémicos.

Este vacío educativo es, según el análisis de Martínez Soler, el caldo de cultivo ideal para que en plataformas como TikTok proliferen discursos que estetizan el autoritarismo ante una audiencia carente de herramientas críticas. “A Franco, unos le querían y otros le odiaban. Sí. Pero todos le temían”, sostuvo el autor, subrayando que la democracia actual no fue un regalo, sino el resultado de una lucha costosa.

La mujer: de “ser de segunda” a la vanguardia de la memoria

La crónica de la dictadura que Martínez Soler trasladó a la audiencia cacereña puso un énfasis particular en la situación de las mujeres, descritas como “seres de segunda categoría” tutelados permanentemente por varones. El libro detalla cómo el nacional-catolicismo utilizó el sistema educativo para segregar por sexos y ofrecer currículos diferenciados, privando a las niñas de formación científica o técnica y relegándolas al ámbito doméstico. Este análisis fue especialmente relevante para los jóvenes estudiantes actuales, que contrastaron los derechos actuales con la falta absoluta de autonomía que sufrieron sus abuelas.

Desmontando los mitos del “progreso” franquista

Martínez Soler, doctor en Ciencias de la Información y profesor titular de Economía Aplicada, utilizó su rigor académico para desmontar los tópicos de la nostalgia autoritaria, por un lado, el mito del desarrollo: Frente a la narrativa del “milagro económico”, el autor demostró que el crecimiento de los años 60 se produjo “a pesar de Franco” y no gracias a él, manteniendo a España en un retraso crónico respecto a Europa Occidental debido a la falta de libertades sindicales y salarios de precariedad extrema. Por otro, el secuestro de 1976: El momento de mayor carga ética fue el relato de su secuestro y tortura el 2 de marzo de 1976 tras publicar un artículo en el semanario Doblón. Este suceso evidenció que los aparatos del Estado mantenían su capacidad represiva intacta meses después de la muerte del dictador. Al no revelar sus fuentes bajo tortura, Martínez Soler impidió que los sectores inmovilistas purgaran a los militares comprometidos con el cambio democrático.

Además, a Martínez Soler, según sus propias palabras, le inquietan especialmente algunas ideas que escucha repetirse, como esa que sostiene que “con Franco había más orden y paz”. Él lo rebate sin titubeos: “Eso no es cierto; era la paz de los cementerios, el silencio sepulcral” y advierte del peligro de que estos mensajes acaben calando entre los jóvenes si no existe en las aulas una “vacuna” contra la desinformación.

“Conocen al detalle la Edad Media, pero ignoran lo que significó la dictadura y lo cruel y tenebrosa que fue”, lamenta. Le duele, dice, ver a chicos en Ferraz con el brazo en alto y cantando el Cara al sol, cuando —recuerda— “Franco lo que hizo fue una inversión brutal en terror”.

Un puente intergeneracional

La obra, publicada por Los Libros de la Catarata, y que va por su octava edición, destaca por su enfoque dual gracias a la colaboración de su hijo, el documentalista Erik Martínez Westley. Esta alianza permite que el texto combine la experiencia testimonial de quien fue figura central en la Transición —fundador de 20 Minutos, El Sol y redactor jefe en El País y Cambio 16— con la narrativa ágil y pedagógica que demanda la juventud actual.

Con esta doble cita en Cáceres, Martínez Soler ha logrado poner una vacuna de recuerdo a la ciudadanía contra la desinformación, reafirmando que la memoria histórica es una herramienta clave para la defensa de los valores democráticos en una Extremadura que mira a su pasado para asegurar su futuro.