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La isla de la resistencia a Orbán: Budapest sale a la calle con el deseo de enterrar 16 años de Gobierno ultra en Hungría

Festival de música Resistencia Civil, organizado contra Orbán en la Plaza de los Héroes de Budapest

Javier Biosca Azcoiti

Budapest —
10 de abril de 2026 22:20 h

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Un joven Viktor Orbán de 26 años saltó al estrellato aquí en 1989 pidiendo la expulsión de los soldados rusos de Hungría, el acercamiento a Occidente y la celebración de elecciones libres. 37 años después, la Plaza de los Héroes de Budapest, ha sido tomada por miles de personas con la esperanza de ver caer este domingo a ese joven liberal reconvertido en el faro de la extrema derecha mundial tras 16 años en el poder.

Cerca de 50 grupos de música han tocado este jueves durante horas en una plaza abarrotada y todas las calles colindantes colapsadas. “El objetivo de este evento es la demolición del sistema y despertar la conciencia política de la sociedad húngara. La razón por la que el régimen de Orbán se hizo tan fuerte es porque como nación fuimos pasivos”, dice a elDiario.es Robert Puszer, un conocido presentador de televisión, publicista, activista y organizador del evento.

La media de encuestas da al candidato opositor, Péter Magyar, del partido Tisza, un 50% de intención de voto, mientras que Orbán obtendría un 39%. Esa diferencia de aproximadamente 10 puntos se ha mantenido constante en los últimos seis meses.

Robert Puszer, presentador de televisión y organizador del evento protesta contra Fidesz, durante la entrevista con elDiario.es

Budapest (1,7 millones de habitantes) siempre ha sido una burbuja respecto al resto del país, de aproximadamente 9,5 millones de personas. En las últimas elecciones generales fue el único condado de todo el país donde no ganó Viktor Orbán. “Budapest es una burbuja, pero lo que pase hoy aquí, pasará mañana en los condados y después en los pueblos y así hasta la frontera. Al régimen de Orbán le gustaría detener este movimiento o contenerlo solo en Budapest, pero es demasiado tarde”, añade Puszer.

En las elecciones locales de 2024, la candidata de Orbán, Alexandra Éva Szentkirályi, exportavoz del Gobierno, se retiró de la carrera dos días antes de las elecciones y el entonces alcalde, Gergely Szilveszter Karácsony, revalidó su mandato. Desde entonces se ha convertido en una de las voces más destacadas contra la política de Orbán.

Cuando Orbán dio su famoso discurso en la Plaza de los Héroes de Budapest acababa de fundar su partido, la Alianza de Jóvenes Demócratas (Fidesz). Era junio de 1989 y Hungría celebraba la exhumación y reentierro de Imre Nagy, un evento que marcó el fin de la era comunista en Hungría. Nagy fue primer ministro del país y encabezó la resistencia contra la invasión soviética tras el levantamiento de 1956. Fue ejecutado en 1958.

“Hasta este día, 1956 había sido la última oportunidad de nuestro país para iniciar la ruta hacia la prosperidad occidental”, dijo Orbán. “Si creemos en nuestro propio poder, somos capaces de terminar la dictadura comunista. Si estamos lo suficientemente comprometidos, podemos forzar al partido en el gobierno a celebrar elecciones libres. Si no olvidamos los ideales de 1956, podemos elegir a un gobierno que inicie conversaciones para la retirada inmediata de las tropas rusas de nuestro país”, añadió.

Hoy Orbán es el gran aliado de Rusia en Europa. En los últimos días se han filtrado conversaciones del ministro de Exteriores húngaro, Peter Szijjarto, con su homólogo ruso en las que se compromete a enviarle documentos confidenciales de discusiones en el seno de la UE. Las informaciones han sido publicadas por un consorcio de periodistas que asegura haber verificado su autenticidad y el ministro ha calificado de “gran escándalo” las escuchas de su teléfono.

Marci Mehringer, uno de los cantantes en el festival celebrado en la Plaza de los Héroes de Budapest

“Como artista, es un deber cantar y escribir sobre política. Tenemos que ayudar a la gente a pensar de manera crítica y diferente”, dice a elDiario.es Marci Mehringer, un conocido cantante que participa en el festival 'Resistencia Civil'. “Espero que cuando nos levantemos el lunes, vivamos en un país diferente. Yo soy de una pequeña ciudad al sur y, aunque Budapest siempre ha sido diferente, muchas ciudades han despertado”, añade.

Muchos de los asistentes al concierto viven fuera del país y han venido solo a votar. Es el caso de Tóregi Desolát, de 33 años, que trabaja como enfermero en Viena, Austria. “Quiero otro país. Aquí no hay ni vendas y allí cobro cuatro veces más. He venido solo a votar porque estas elecciones son vitales”, dice. Desolát va vestido con un traje tradicional húngaro. Marcell ha venido desde Reino Unido por el mismo motivo: “Nunca he visto esta sensación de cara a unas elecciones en Hungría. La gente está muy convencida para votar. Los últimos 16 años han sido una basura”.

Sallak, de 17 años, se pasea con su skate por la plaza cuando aún hay espacio para moverse. Ha vivido prácticamente toda su vida bajo el Gobierno de Orbán y no conoce otra cosa. “Lo han robado todo. Espero que haya un cambio, pero no estoy seguro de que vaya a ocurrir”.

Marcell posa con sus perros horas antes del inicio de los conciertos en Budapest.

Algunos como Marcell expresan sus dudas sobre un posible fraude e incluso sobre la propia celebración de las elecciones. “Considerando lo que ha pasado últimamente, no me sorprendería”. Minutos antes del comienzo, el coordinador del equipo de seguridad pide a través de un megáfono al resto de su equipo que, si ven “provocadores” entre el público, por favor avisen inmediatamente. De fondo suena la mítica canción Fight the Power, del grupo de hip hop estadounidense Public Enemy.

El pasado fin de semana, el presidente serbio, Aleksandar Vucic, aliado de Orbán, declaró que las autoridades habían encontrado “explosivos de poder devastador” cerca de un gaseoducto que lleva gas natural ruso a Hungría. Varios periodistas y el líder opositor, Péter Magyar, denunciaron entonces que tenían información de que el Gobierno húngaro iba a intentar montar una operación de falsa bandera. Meses antes, Orbán, que ha centrado su campaña en su oposición a Ucrania, dijo que Kiev estaba tramando una operación contra el sistema energético húngaro.

Tóregi Desolát ha venido desde Austria para votar y posa con un traje tradicional húngaro.

Expertos en seguridad como Andràs Ràcz y el exagente de contrainteligencia húngaro Peter Buda han advertido de la posibilidad de operaciones de falsa bandera a modo de provocaciones “ucranianas” antes y durante las elecciones. La ciudad está forrada de carteles de Fidesz con las caras del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, y Péter Magyar bajo el letrero: “Peligro: hay que pararlos”.

Mientras tanto, algunos murales recuerdan que Budapest es el bastión de la resistencia a las políticas de ultraderecha de Orbán. Una pintada enorme que ocupa toda la fachada de un edificio de viviendas muestra a una refugiada con sus dos hijos pequeños en brazos. En la parte de abajo, junto al logo de la agencia de la ONU para los refugiados, se lee: “Vengan de donde vengan, apoya a los refugiados”.

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