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El PP se impacienta ante la falta de acuerdo con Vox dos semanas después de cumplirse el plazo dado por Feijóo

El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, y su jefa de gabinete, Marta Varela, durante una sesión parlamentaria en marzo.

Aitor Riveiro

10 de abril de 2026 22:20 h

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110 días después de las elecciones anticipadas en Extremadura, el PP y Vox volvieron a sentarse este viernes alrededor de una mesa para intentar negociar un acuerdo para la investidura de María Guardiola. Tras seis horas de reunión, volvieron a comunicar un fracaso. El miércoles la cita fue en Zaragoza. Se produjo dos meses después de los comicios, también anticipados. Y el resultado fue el mismo: casi sin avances para la investidura de Jorge Azcón. Rebasado, por mucho, el ultimátum dado por Alberto Núñez Feijóo, el reloj avanza hacia la repetición electoral. Y en la dirección del PP se impacientan: “Debería haber sido en febrero”.

El líder del PP planteó el pasado mes de marzo un límite claro para evitar que las negociaciones se eternizaran ante las evidentes reticencias de Vox a alcanzar un acuerdo y la utilización que Santiago Abascal y los suyos están haciendo del bloqueo político. En el horizonte, las elecciones andaluzas del 17 de mayo.

“No deberíamos entrar en el mes de abril sin un acuerdo”, dijo en una entrevista. “No es complejo”, aseguró, para afirmar que una negativa de Vox sería un comportamiento “antidemocrático”. Cuando se cumple casi la mitad del mes de abril, el pacto no parece estar siquiera cerca, aunque desde el PP aseguran que “están avanzando” para sellar una alianza.

Feijóo dijo esa frase un día después de que desde la dirección del PP reconocieran a los periodistas que es Vox quien “maneja los tiempos”. Y lo sigue haciendo, lo que está impacientando a Génova. “Debería haber sido en febrero”, apuntan a elDiario.es fuentes de la dirección sobre un acuerdo en Extremadura.

Pero en Vox vieron la oportunidad de usar el bloqueo político como palanca electoral: de Extremadura a Aragón y después a Castilla y León. Fue en esta última campaña donde Abascal viró su estrategia: pasó de culpar a María Guardiola del fiasco negociador para señalar directamente a la dirección del PP, y en especial al secretario general, Miguel Tellado, diana de los dardos de los portavoces ultras en las últimas semanas.

El control de tiempos por parte de Vox no es nuevo. Lo ha tenido siempre. En 2023 Génova quería retrasar al máximo los pactos posteriores a las autonómicas para que un entendimiento generalizado con Vox no enturbiara la campaña de las generales, como finalmente ocurrió. Los de Abascal buscaban justo lo contrario, y aceleraron allí donde más débil parecía el rival. En tiempo récord ataron un pacto con Carlos Mazón para hacerle presidente de la Generalitat valenciana.

El resto de acuerdos llegó en cascada. Un año después, en julio de 2024, Vox salió de todos los gobiernos autonómicos a la vez, y dejó al PP con cinco regiones ingobernables y una doble oposición: por la izquierda y por la derecha. Vox no ha aprobado los presupuestos y ha forzado los adelantos electorales que se le han atragantado a los de Feijóo y han dejado a la ultraderecha al borde del 20% en todas las regiones.

“Continúan acercando posturas”

En la dirección del PP daban por hecha la imposibilidad de un acuerdo el miércoles en Aragón y este viernes en Extremadura. “No creo que sea la definitiva, pero están avanzando”, aseguraron a este medio antes de finalizar la reunión.

A la cita no acudió en persona Miguel Tellado, quien sí se desplazó de urgencia hace un par de semanas al anterior encuentro. Tanto a la del viernes como a la del miércoles se “conectó por videollamada”, según informaron desde la dirección del PP. En ambas le tocó viajar a la jefa de gabinete de Feijóo, Marta Varela.

Tellado fue el señalado por Feijóo para corregir el rumbo de las negociaciones en Extremadura cuando Vox había diseñado una estrategia que pasaba por golpear a María Guardiola y dejar en paz a Jorge Azcón. Los de Abascal llevaron la presión al máximo, y el 'número dos' cogió el mando. “No negociéis con ella”, le dijo Tellado al que realmente decide las cosas en Vox, Kiko Méndez-Monasterio, según publicó hace unas semanas 'Artículo 14'.

Pero Tellado es ahora el principal enemigo de Vox, desde donde señalan al secretario general del PP como el responsable directo de una “campaña” de hostigamiento y de la atención mediática que está recibiendo la alternativa al partido ultra liderada por los dirigentes purgados por Abascal. Desde Iván Espinosa de los Monteros a Javier Ortega Smith, pasando por José Ángel Antelo o Juan García Gallardo.

Vencido el plazo dado por Feijóo, Vox respondió con una carta a todos sus militantes donde señalan directamente al líder del PP de dirigir “un ataque brutal” de “insidias” contra el partido.

La realidad es que los acuerdos no llegan. El miércoles hubo pocos avances en Aragón, donde la negociación se limita a “cuestiones conceptuales”. Este viernes en Extremadura, los partidos “acercaron posturas” sobre “la definición y desarrollo de las medidas y políticas prioritarias necesarias para poner en marcha el nuevo mandato, así como los plazos y la financiación que las hacen viables”.

Uno de los principales escollos es la pretensión del PP de que Vox garantice estabilidad a los nuevos gobiernos. Los de Feijóo quieren garantías de que habrá apoyo presupuestario durante toda la legislatura. Los de Abascal no quieren ni oír hablar de tal cosa.

Guiños a la ultraderecha

En Vox dudan sobre si les conviene políticamente entrar o no a los gobiernos. Abascal ha pasado por varias fases en las últimas semanas, y ha hecho declaraciones públicas en los dos sentidos. También ha jugado a decir primero que no le importaría repetir elecciones para luego comprometerse a alcanzar acuerdos con el PP.

El plan de Méndez Monasterio no es nuevo. Ya lo aplicó en la Comunitat Valenciana cuando Mazón, primero, y Juan Francisco Pérez Llorca, después, les imploraron su apoyo ante la crisis provocada por la gestión de la Generalitat de la dana de 2024 que mató a más de 230 personas.

Tanto Mazón como Pérez hicieron sendas declaraciones públicas en las que asumieron buena parte del ideario político e ideológico ultra.

El conocido en Vox como “modelo Mazón” ha empezado a ser replicado. Y el PP ya ha asumido los marcos ultras. Por ejemplo en una reciente votación en el Congreso en la que los de Feijóo se abstuvieron en una moción (una declaración sin trascendencia legal) que pedía que una sanidad pública “prioritaria” para los españoles.

No es la única petición de Vox. Los de Abascal, reconocidos antieuropeístas, han reclamado al PP la ruptura de los acuerdos con socialistas y liberales en Bruselas. Esto supondría la ruptura de la Comisión Europea o de acuerdos comerciales como el de Mercosur.

Este mismo viernes, en un acto organizado por el medio 'Politico' y la consultora BeBartlet, Feijóo arremetía contra los “partidos antieuropeos”. “Me comprometo sin ningún género de dudas a contribuir desde el Gobierno a los nuevos retos preservando la unidad de Europa”, dijo. “La UE no es solo una moneda. No es solo un mercado. No es solo un pasaporte. Es un compromiso que se respeta a las duras y a las maduras”, zanjó.

Pero Feijóo asumió, en parte, uno de los paradigmas de Vox: la teoría conspirativa del gran reemplazo, la sustitución de la población europea por extranjeros. “Europa debe ocuparse de su realidad demográfica porque no hay Europa sin europeos”, afirmó.

Silencio ante el riesgo de repetición electoral

¿Y cuándo creen en el PP que se podrán cerrar los acuerdos? La realidad es que no lo saben, y se hace el silencio cuando se pregunta a los dirigentes nacionales y autonómicos, que pasan de la incredulidad al enfado cuando tienen que responder sobre lo que está ocurriendo.

El presidente de Aragón, Jorge Azcón, ha dicho en varias ocasiones en las últimas semanas que las negociaciones deben ser “a fuego lento”. “Todo lo bien hecho necesita tiempo”, apuntan las fuentes consultadas por elDiario.es.

El problema es que el calendario avanza y ya asoma el límite legal para cerrar un acuerdo. Se cumple en ambas regiones el 3 de mayo, coincidiendo con el inicio de la campaña andaluza.

Preguntados en Génova sobre si descartan la repetición electoral, responden que “lo hizo Abascal” cuando “dijo que habría acuerdos”. Repreguntados si se fían, dejan una pregunta en forma de respuesta irónica: “¿Qué político diría una cosa y haría la contraria?”.

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