El PP asume que Vox marca los tiempos en las negociaciones de Extremadura, Aragón y Castilla y León
El espejismo del resultado electoral en Castilla y León le ha durado poco al PP. El “frenazo” de Vox que celebraron el pasado domingo los populares no obvia la realidad electoral: los de Santiago Abascal están en su máximo histórico y los gobiernos autonómicos dependen de ellos. La dirección nacional del PP ha pasado de poner la Semana Santa como tope de la negociación en Extremadura, Aragón y Castilla y León, a reconocer que no es algo que dependa de ellos, al menos exclusivamente. Y el calendario para la repetición electoral avanza.
“Los tiempos no los maneja el PP”, reconocían a mitad de semana en el equipo de un Alberto Núñez Feijóo, que el pasado lunes impuso en público una fecha límite a las negociaciones. “No deberíamos entrar en el mes de abril sin un acuerdo”, aseguró, en una entrevista en esRadio. “No es complejo, sabemos hacerlo”, añadió.
El calendario ha hecho coincidir este año el final de marzo con la Semana Santa, una fecha proclive a anuncios políticos cuyo impacto en la opinión pública puede descontrolarse. Está previsto que Juan Manuel Moreno desvele a la vuelta de las vacaciones la fecha de las elecciones andaluzas, que se prevén para finales de mayo o mediados de junio.
Andalucía cerrará el inédito ciclo electoral autonómico de cuatro comicios abierto en diciembre en Extremadura. Vox ha logrado mejorar sus resultados en las tres citas ya celebradas. En Castilla y León, los de Abascal rozaron el 19%, aunque solo subieron un procurador. Eso sí, se quedaron a las puertas de otros dos por apenas un puñado de votos.
El PP se juega en Andalucía la mayoría absoluta de Moreno, quien la logró en 2022 arañando los últimos diputados en cuatro provincias por unos cientos de votos. Una suerte, la de los restos, que no tiene por qué repetirse. Máxime con un Vox al alza: hace cuatro años logró el 13% del voto. Si roza el 20%, asumen en el PP, no es posible la mayoría absoluta.
Andalucía es clave para la estrategia de Feijóo. Moreno pone el rostro supuestamente moderado en un partido que se ha escorado a la derecha siguiendo la estela de Ayuso y la izquierda no parece tener, por ahora, mucho más que ofrecer que resistencia ante el miedo de que la extrema derecha llegue a gobernar. El lunes, Feijóo le puso deberes a Moreno. “Está en disposición de conseguir algo dificilísimo, que es una segunda mayoría absoluta”, dijo.
Los barones piden calma
Los presidentes autonómicos que negocian su propia investidura también quieren cerrar los acuerdos cuanto antes. Pero rechazan los plazos impuestos por Feijóo. “Lo importante es que haya un buen acuerdo. Mejor antes que después, pero lo importante es un buen acuerdo”, afirmó el martes el presidente en funciones de Aragón, Jorge Azcón. “Lo adulto, lo razonable, es que negociemos con discreción”, añadió, en declaraciones a los medios, y que se comuniquen “los acuerdos que se alcancen”.
Azcón advirtió de un posible problema que ya se ha producido en el pasado, y que amenaza con dificultar las negociaciones a varias bandas que se están desarrollando con intervención de la dirección nacional. “Vox todavía no ha decidido, o no ha comunicado, el papel que quiere jugar en el nuevo Gobierno”, dijo el aragonés, quien aseguró que es importante “para que fructifiquen” que “las posiciones que cada uno tiene no se vayan comentando día a día”. Es algo que “dificulta el acuerdo”, concluyó. Y eso es lo que ha pasado en Extremadura en las últimas horas. La noche del miércoles, se publicó que María Guardiola había aceptado ceder a Vox tres consejerías: Presidencia, Agricultura e Industria. Una información que fue negada tanto por el PP como por Vox.
Fuentes del PP extremeño aseguran a elDiario.es que su intención es no comunicar nada sobre el acuerdo hasta que no esté cerrado, que de momento están en la fase de “intercambio de documentos” y que las negociaciones “no se han retomado” tras las elecciones del pasado domingo en Castilla y León porque nunca se dejaron. El pacto está “muy avanzado, pero no cerrado”, y también afirman, como Azcón, que “la discreción” es fundamental para lograr un buen resultado. ¿Cuándo? “No se han puesto plazos”, afirman las mismas fuentes. ¿Antes de Semana Santa? “Es lo ideal, pero no hay plazo. Se está negociando”.
En Castilla y León la negociación acaba de empezar y hay un primer acuerdo que cerrar antes que el Gobierno, el reparto del control de las Cortes. En Extremadura y Aragón no se logró ese pacto y Vox perdió un puesto que siempre reclama: la presidencia de los parlamentos autonómicos. Alfonso Fernández Mañueco no ha convocado a los grupos para iniciar las conversaciones para la Mesa de las Cortes hasta mediados de la semana que viene.
Mientras los dirigentes autonómicos intentan cerrar los diferentes acuerdos, las direcciones nacionales de PP y Vox están cada vez más enfrentadas. Feijóo tildó de “antidemocrático” que el partido de Santiago Abascal no les deje gobernar y les acusó de tener un “planteamiento de adolescente” de la política.
La respuesta de Abascal llegó por Twitter: “Feijóo dinamita las negociaciones”. Todo, mientras Vox acusa al PP de azuzar la guerra interna abierta entre la dirección ultra y quienes eran máximos compañeros del líder hace apenas unos meses, como Iván Espinosa de los Monteros o Javier Ortega Smith.
La respuesta de Feijóo llegó desde Bruselas este jueves. “¿Alguien se cree que el PP está detrás de las declaraciones de los exdirigentes de Vox? ¿Es razonable? ¿Se va a hacer responsable al PP de las decisiones de otro partido? No es justo. Es falso”, zanjó.
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