Los regantes de Tierra de Barros frenan su disolución y exigen una respuesta “clara” al nuevo Gobierno sobre el futuro del proyecto

La Comunidad de Regantes Tierra de Barros ha decidido posponer cualquier decisión sobre su posible disolución a la espera de la constitución de un nuevo Gobierno extremeño, al que solicitará una reunión urgente para conocer si existe una apuesta firme por el proyecto de regadío.

Así lo ha anunciado su presidente, Isidro Hurtado, durante la celebración de la asamblea general ordinaria, en la que ha reconocido que el momento “no es el más agradable”, tras dos años y medio sin avances significativos en el desarrollo del regadío. En este sentido, ha concretado que las obras deberían comenzar antes de agosto de 2027 por la expiración de la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) necesaria para su puesta en marcha. Además, ha destacado que ya cuentan con la concesión de aguas por segundo año consecutivo por parte de la Confederación Hidrográfica.

Hurtado ha defendido que comenzar una actuación mínima permitiría mantener vigente la DIA, pero para ello es “imprescindible tener voluntad política” por lo que esperan que el nuevo gobierno extremeño “tenga capacidad de decisión y nos diga sí o no, pero con claridad”.

El presidente de los regantes ha insistido en que la agricultura de secano en la comarca no tiene futuro sin una transformación estructural, aunque este año hidrológico esté siendo favorable, ha destacado la falta de estabilidad en campañas anteriores.

Pese a la incertidumbre, ha asegurado que no renunciarán al proyecto mientras exista “una última luz al final del túnel” y ha recordado que en campaña electoral todas las formaciones políticas coincidieron en calificar el regadío como imprescindible para la comarca, por lo que ahora esperan que ese respaldo se traduzca en decisiones concretas.