La Xunta da el carpetazo definitivo al proyecto de Altri en Palas de Rei
La polémica macrocelulosa que Altri proyectaba en Palas de Rei (Lugo) acaba de recibir la negativa de la Xunta para seguir adelante. El ejecutivo de Alfonso Rueda ha decidido denegar la Autorización Ambiental Integrada, indispensable para que el plan siguiese adelante. La Xunta toma su decisión tras meses de protestas en torno a un proyecto que concitó una crítica unánime en ámbitos políticos, sociales y ecologistas. El Gobierno gallego explica su decisión apuntando al ejecutivo de Pedro Sánchez como responsable y argumenta que no se puede autorizar una industria para la que no hay prevista una conexión eléctrica que sería indispensable para su puesta en funcionamiento.
La Conselleira de Economía, María Jesús Lorenzana, ha sido la encargada de confirmar la decisión política que arrastra al cajón el principal proyecto industrial de la era Alfonso Rueda al frente de la Xunta: “Se procederá al archivo formal del expediente de Altri”, ha señalado en declaraciones a los medios. La decisión pone fin al mayor embrollo social y político en el que se ha involucrado Rueda desde su llegada al cargo. La contestación social al proyecto se convirtió desde hace más de un año en el único asomo de oposición que ensombrecía la mayoría absoluta obtenida por el PP en las elecciones de hace ahora dos años.
El Gobierno gallego ha comunicado su decisión a pocos días de la comparecencia que Rueda tiene agendada en el Parlamento de Galicia y en la que la oposición le quiere preguntar otra vez por los acuerdos secretos que la administración gallega alcanzó con Greenfiber, empresa que impulsaba el proyecto, en un protocolo de intenciones cuyo contenido el equipo de Rueda oculta con la excusa de que fue firmado por la administración, pero a través de una empresa público-privada que se denominó “Impulsa” y que fue liquidada hace meses. La gran incógnita que se abre a partir de ahora conecta directamente con ese acuerdo secreto y la posibilidad de que la empresa exija algún tipo de compensación económica por las inversiones realizadas para la puesta en marcha del proyecto.
Se despeja por tanto la posibilidad de que la comunidad gallega asuma a corto plazo una segunda pastera, además de la que Ence tiene en la Ría de Pontevedra. Con su decisión el Gobierno gallego devuelve el proyecto a la casilla de salida, pero sin descartar que en un futuro pueda volver a reactivarse si un Gobierno de otro color político decide en un futuro autorizar las conexiones eléctricas que el ejecutivo de Pedro Sánchez le ha denegado a la empresa.
Greenfiber estudia recurrir
Greenfiber, la empresa que impulsa el proyecto de Altri en la comarca de A Ulloa, ha avanzado que analiza “diferentes opciones técnicas” para la conexión a la red eléctrica, “independientemente de la planificación futura de Red Eléctrica Española”, y ha trasladado que estudia presentar alegaciones al archivo de la iniciativa anunciado este viernes por la Xunta. En un comunicado, la entidad ha insistido en que la decisión del Gobierno central de excluir la factoría de la planificación eléctrica tiene “un carácter político y no técnico”, ya que “no se ha aportado ninguna explicación técnica que justificase esa exclusión”.
Respecto a la comunicación de la Xunta sobre el inicio del procedimiento de archivo del expediente, Greenfiber ha explicado que “se reserva el derecho de presentar las alegaciones que considere oportunas”.
El monstruo en cifras
Altri se proyectó sobre una parcela de 366 hectáreas, diez veces más que los terrenos de la planta de ENCE en Pontevedra. La tercera parte —112 hectáreas— estaba prevista para la planta. Allí ya no irá la chimenea de 75 metros de altura de una celulosa que pretendía consumir cada año 1,2 millones de toneladas de eucalipto y 46.000 metros cúbicos de agua, el equivalente a todo el consumo de la provincia de Lugo. La empresa se esforzó durante todo el proceso que ahora termina en utilizar ese verbo, “usar”, asegurando que devolvería al río Ulla 30.000 metros cúbicos, dos terceras partes, convenientemente tratados y a una temperatura que no alterará la del cauce “en más de tres grados”, que es lo que marca la ley. Nada de eso sucederá ya y Alfonso Rueda despeja la protesta social sin la cual podrá encarar la segunda parte de su mandato que ahora comienza.