El acantilado que amenaza a turistas y vecinos en Menorca: “No estoy tranquilo, nadie toma medidas para evitar una tragedia”
En Menorca se utiliza el término enderrosall para describir un desprendimiento de piedras que suele ocurrir en las típicas parets seques (paredes secas) que dividen el campo de la isla en parcelas donde pasta tranquilo y silencioso el ganado. Es algo que sucede a menudo y no entraña mayores consecuencias. Sin embargo, la noche del 24 de noviembre de 2024 el desprendimiento no se produjo en un muro artificial de piedra, sino en el acantilado que separa la ciudad del Puerto de Maó, del que cayó una gigantesca roca que se precipitó sobre el tejado de un local comercial. “No estábamos afortunadamente dentro del local. Nos encontramos por la mañana con el tejado roto y el almacén destruido. Pudo haber sido una tragedia”, explica uno de los responsables de un local de la zona en diálogo con elDiario.es. Desde entonces hasta hoy se han producido otros cinco desprendimientos, entre ellos, uno con desenlace fatal: el pasado mes de enero, una roca de cinco metros y varias toneladas de peso cayó sobre el tejado de la casa situada en el número 54 del Camí de Sant Esteve dentro de la cual dormía un hombre de 66 años, que falleció en el acto.
Carlos Rincón, propietario de uno de los restaurantes situados inmediatamente debajo del acantilado, vive con angustia. “Lo estamos viviendo con mucha preocupación. Desde hace años se viene hablando del tema de los desprendimientos y [las autoridades] no han hecho prácticamente nada”, sostiene el empresario, que mira con inquietud hacia la formación rocosa. “En la parte del Puerto donde nos encontramos –y que es una de las más concurridas por el turismo durante el verano– hemos tenido suerte, pero imagínate que se cae una piedra en pleno servicio o se derrumba el edificio. ¿De cuántos muertos estaríamos hablando? Es lamentable que no se apliquen medidas preventivas hasta que no suceda una tragedia. Yo, personalmente, tranquilo no estoy”, reflexiona.
Tras el último desprendimiento, que tuvo consecuencias fatales, las autoridades de los ayuntamientos de Maó y Es Castell —los dos municipios que abarca el puerto— acordaron desalojar a los vecinos de las urbanizaciones de Sant Esteve y Fonduco. Ambas zonas se encuentran al pie del acantilado y, según sostienen los consistorios, presentan riesgo de sufrir daños ante la posibilidad de nuevos derrumbes.
Para entender qué origina estos desprendimientos y por qué se han producido con mayor frecuencia en los últimos meses, elDiario.es ha contactado con el geólogo Agustí Rodríguez, quien sostiene que se trata de un proceso de erosión ya detectado, aunque tristemente normal. “Todo el litoral sur del puerto de Maó está atravesado por una formación rocosa en la que, con el paso de los siglos, se produce lo que en geología denominamos ‘erosión diferencial’: las capas más blandas se desgastan con mayor rapidez, mientras que las más duras quedan en voladizo y, por tanto, en riesgo de caída. Eso es lo que acaba provocando los desprendimientos, que en realidad son procesos esperables. Hemos tenido muchos casos anteriormente; la diferencia es que hasta ahora no se había producido ninguna víctima mortal”.
Todo el litoral sur del puerto de Maó está atravesado por una formación rocosa en la que, con el paso de los siglos, se produce lo que en geología denominamos 'erosión diferencial'. Hemos tenido muchos casos anteriormente; la diferencia es que hasta ahora no se había producido ninguna víctima mortal
Consultado sobre si existe posibilidad de prever y evitar este tipo de desprendimientos, el experto sostiene rotundamente que sí. “Hay métodos y formas para identificar grietas y, según sus orientaciones, profundidad y dirección, podemos obtener pistas de qué puede llegar a suceder. El problema es que estos acantilados están casi siempre poblados de vegetación, por lo que es necesario un saneamiento permanente para poder verificar el estado de la roca. En todo caso, sí se pueden prever y contener los desprendimientos”, confirma Rodríguez.
Fonduco, el lugar donde naufraga el modelo urbanístico
Los antropólogos llaman “zona liminal” a aquello considerado “intermedio”. Es decir, el lugar de transición entre un estado y otro. No es lo que era, pero tampoco es lo que será. Eso es en parte el Fonduco del Puerto de Maó, una zona que fue el gran atractivo turístico del sur menorquín y que ahora se encuentra en franca decadencia. Un territorio donde abundan las casas en primera línea del muelle construidas antes de que existiera planificación urbanística alguna.
Mandy, propietaria de una vivienda en el Fonduco de Maó que utiliza como segunda residencia, ha explicado a elDiario.es que lleva ya veinte días desalojada. “En mi caso no es tan grave porque no vivo aquí todo el año, pero me consta que hay vecinos que sí residen de forma permanente y que no tienen ninguna alternativa habitacional. Algunos han tenido que irse a hoteles y nadie les está ayudando económicamente”, señala.
Asimismo, esta vecina de Maó denuncia la falta de claridad de las administraciones sobre las responsabilidades. “No está claro de quién es la responsabilidad de los desprendimientos. Siento que nadie se hace cargo. Quienes vivimos al pie del acantilado creemos que, al caer las rocas desde la parte superior, las parcelas de arriba deberían responsabilizarse”, afirma. Finalmente, Mandy añade que recientemente ha logrado permiso para acceder puntualmente a la zona y realizar tareas básicas de mantenimiento en su vivienda. “Hasta ahora el paso estaba completamente cerrado para todo el mundo, pero tras las lluvias torrenciales a algunos vecinos nos permiten pasar para evitar el deterioro de las casas. Esperamos poder volver lo antes posible y, sobre todo, hacerlo con la seguridad de que no nos va a caer una piedra encima”, concluye.
No está claro de quién es la responsabilidad de los desprendimientos. Siento que nadie se hace cargo. Quienes vivimos al pie del acantilado creemos que, al caer las rocas desde la parte superior, las parcelas de arriba deberían responsabilizarse
Consultado sobre la posibilidad de que los vecinos puedan regresar a sus casas a la mayor brevedad, Agustín Rodríguez se muestra escéptico. “Es bastante complejo de determinar. Hay algunos puntos del acantilado donde los vecinos podrán regresar a sus domicilios relativamente pronto. Sin embargo, hay otros puntos en los que la situación es realmente difícil: son zonas en que el acantilado está muy deteriorado y que requerirá de intervenciones muy profundas para que la linde de las rocas pueda volver a ser habitable, especialmente la zona Cala Sant Esteve, en Es Castell”, señala el geólogo.
El regreso a la ¿normalidad?
Tras casi un mes de trabajos geológicos coordinados por el Consorcio del Acantilado del Puerto de Maó –organismo integrado por el Consell Insular, el Govern y los Ayuntamientos de Maó– para verificar el estado de la erosión diferencial de la roca, algunos de los vecinos –seis en total, según fuentes del Consistorio– han recibido permiso para regresar a sus casas. “Volvemos a casa, pero no a la normalidad. Yo ya estoy buscando a dónde mudarme”, explica M.R.L., una de las pocas residentes de la zona que vive todo el año en la urbanización.
“Aquí casi todos son propietarios que vienen durante el verano, los inquilinos que residimos todo el año somos pocos y ahora seguro seremos aún menos. Lamentablemente, no hay alquileres en toda Menorca que valgan menos de 900 euros. Nos toca buscar otro lugar. Yo no puedo estar tranquila después de lo que ha sucedido”, añade. Por otro lado, desde la Asociación de Vecinos de Sant Esteve han transmitido al Ayuntamiento su “comprensión” sobre la gravedad de la situación, al tiempo que han solicitado “la mayor seguridad posible” al Consorcio antes de regresar a sus casas.
Simó Ferrando, concejal de SOM Es Castell, ha señalado en diálogo con elDiario.es que el Consistorio ha solicitado formalmente su ingreso al Consorcio del Acantilado como primer paso para acompañar el regreso a la normalidad de los vecinos de Sant Esteve. “Todo el pueblo de Es Castell está atravesado por el litoral portuario, no tiene sentido que no formemos parte del Consorcio”, ha señalado Ferrando, quien ha subrayado que el regreso total de los vecinos puede no ser en el corto plazo. “Se están licitando las intervenciones con empresas de fuera de Menorca, entre ellas la mallorquina GEOMA, porque hay zonas muy deterioradas. No me atrevo a decir cuándo volverán todos los vecinos a la normalidad”, ha finalizado.
Por último, el geólogo Agustín Rodríguez ha señalado la importancia de la planificación urbanística para evitar este tipo de tragedias. “Sin duda, el problema principal con los desprendimientos y la afectación a los domicilios de Fonduco y Sant Esteve tiene que ver con la falta total de planificación urbana y territorial de ambas urbanizaciones. Son zonas de riesgo, por lo que no debería haber viviendas ahí. Yo entiendo que es difícil entender, especialmente en el actual contexto, que esas casas no deberían existir, pero es necesario que las administraciones incorporen criterios geológicos y ambientales en sus planificaciones urbanas”, ha subrayado.
Son zonas de riesgo, por lo que no debería haber viviendas ahí. Yo entiendo que es difícil entender que esas casas no deberían existir, pero es necesario que las administraciones incorporen criterios geológicos y ambientales en sus planificaciones urbanas
“Estos días hemos hablado bastante del tema a partir de lo sucedido en Valencia: el desastre de lo sucedido está directamente relacionado con la falta de planificación territorial y urbana. Lo cierto es que los geólogos somos un colectivo pequeño y al que, en general, se le presta poca atención; sin embargo, nosotros venimos advirtiendo sobre la necesidad de aplicar protocolos de prevención de riesgos. Nuestros estudios sirven para poner sobre aviso a las autoridades y a la población en general. Es clave que se tengan en cuenta”, enfatiza.