El eclipse solar impulsa una macrofiesta privada en una playa de Ibiza en plena nidificación de aves protegidas
El eclipse solar que tendrá lugar el próximo 12 de agosto ha revolucionado -aún más- el ya explotado sector turístico de Balears. Los precios de alojamientos y experiencias vinculadas al fenómeno astronómico [y que se venden como “irrepetibles”] se han disparado en esas fechas en las que el Consell d'Eivissa prevé que se dé un pico de visitantes significativo. En pleno apogeo de la temporada, en un lugar presuntamente magnético -para algunos espiritualmente- como Eivissa, el abanico de negocio es muy amplio.
Está previsto, para esa misma tarde del eclipse, que alrededor de 5.000 personas sucumban en la playa de s’Arenal de Sant Antoni a “una de las mejores fiestas de la historia de la isla”, según uno de sus promotores que inició, juntos a varios socios residentes, un proyecto con “mucha ilusión” hace un par de años. Todo esto, con el beneplácito -y los permisos necesarios- por parte del Ayuntamiento de Sant Antoni y frente a las quejas de grupos y entidades ecologistas como Salvem Sa Badia, cuya lucha consiste en proteger los ecosistemas de la bahía que alberga la playa urbana.
De momento, se está esperando el permiso de Costas para ceder el espacio, han informado desde el Consistorio a elDiario.es. Aun así, desde hace aproximadamente un mes se empezaron a vender entradas por el precio de 40 euros y, una vez agotadas, se pasó a poner a la venta tickets ligeramente más caros: 45 euros (hay otros por 35 euros que obligan a entrar a determinada hora límite). Este diario ha consultado con la Demarcación la solicitud de permisos sin haber obtenido respuesta del organismo en el momento en que se publica este reportaje.
El cartel de Ibiza Feels Like (como se ha bautizado el evento) incluye dj's de la música house como Franky Rizardo que a los promotores les ha costado esfuerzo -mental y económico- conseguir, expresan a este diario entre nervios. Sobre todo, por la “presión” que dicen haber sufrido desde que empezaron a idear un evento que justo ha coincidido con la temporada, pero que hubieran hecho “igualmente” si el eclipse hubiera caído en marzo u otro mes de invierno, aseguran.
La filosofía es que los aficionados a la electrónica puedan disfrutar de ella “al aire libre” y a un precio un poco más permisivo que en las discotecas tradicionales, a las que para acceder hay que pagar alrededor de 80 euros -a veces las entradas superan los cien-, dependiendo del evento y de la reputación de los artistas a cargo.
Privatización de espacios públicos
No es la primera concesión que hace en la playa la institución municipal este verano. Ni tampoco anteriores. La privatización de espacios públicos -principalmente playas- para la celebración de eventos a cargo de distintas empresas en el municipio se lleva repitiendo durante años.
En septiembre de 2023 el grupo socialista, en la oposición -el actual gobierno municipal es exclusivamente del PP-, denunciaba públicamente una fiesta privada en Cala Gracioneta -y, por lo tanto, que impedía el paso a los ciudadanos que querían acceder a la pequeña cala y no tenían entrada- con el grupo de música electrónica alemán Keinemusik como protagonista.
Con la idea de que se organizó a beneficio de la Asociación de Personas con Necesidades Especiales de Eivissa y Formentera (Apneef), el aforo del chiringuito -propiedad del grupo Mambo, que desde la temporada pasada tiene también la propiedad del antiguo chiringuito de la playa vecina-, de unas 400 personas, se terminó extendiendo por toda la superficie de arena hasta la orilla, como publicó en ese momento Diario de Ibiza.
Desde el Grupo Mambo han explicado a elDiario.es que la velada solidaria ya no se celebra allí y que gracias ella lograron “sacar de la bancarrota” a la asociación. En ese sentido, han recordado declaraciones de la presidenta y la gerente de esta ONG pitiusa, Susi Fresneda y Carmen Boned, quienes aseguraron que en 2023 Mambo y Keinemusic lograron lo “imposible”, sacar a la entidad de los “números rojos” en los que se encontraban, añaden desde el grupo empresarial.
Un ecosistema delicado
Se trata, además, tanto esta parte del litoral como en el caso de s’Arenal, más cerca del núcleo poblacional de este pueblo de Eivissa, de espacios naturales que, a pesar de no estar estrictamente protegidos, sí que albergan ecosistemas delicados. “En la bahía es temporada de nidificación de aves y seguirá siéndolo cuando se produzca el eclipse-”, explica Fran Tienda, presidente de Salvem Sa Badia. “El ruido afecta al primer vuelo de los pollos que es en esta época”, añade.
Entre estas aves se encuentra el ‘virot’ (o pardela balear), una de las aves más amenazadas de Europa, que nidifica exclusivamente en Balears y solo tiene una cría al año. Por estos motivos de riesgo está clasificada en peligro de extinción en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas.
Entre las aves que pueden verse afectadas por las fiestas en espacios naturales está el virot, una de las especies más amenazadas de Europa, que solo nidifica en las islas y que tiene una cría al año
La asociación ecologista ha denunciado ante el Ayuntamiento de Sant Antoni -mediante un registro de entrada al que ha accedido elDiario.es- la permisión de la celebración del evento y al que la institución de momento no ha respondido. Los ecologistas presentaron recientemente alegaciones por la contaminación por parte del hotel-discoteca O Beach, ubicado en la misma bahía y por la celebración, a principios de julio también en la playa de s’Arenal, del Ibiza Global Festival.
Ahora, las críticas son mayores porque el espacio público se destina a un evento de pago. No solo las especies del entorno sufren las molestias por el ruido y las luces, también los vecinos han expresado su malestar. El impacto sobre el descanso vecinal, la seguridad, la contaminación acústica y lumínica y la acumulación de residuos en la playa urbana son consecuencias directas de estas celebraciones, destinadas principalmente a turistas.
El eclipse: un reclamo masivo
La página oficial de Feels Like Ibiza muestra una cuenta atrás para el día del eclipse, un reclamo turístico muy potente -no se repetía un evento similar desde principios del siglo XX ni se repetirá durante generaciones- y que concentrará en la isla aglomeraciones de visitantes.
Mientras tanto, siguen los preparativos para la fiesta en el arenal, que, defienden los promotores, contará con su propia seguridad privada y con buses lanzadera desde puntos como el skatepark de Can Coix para “no saturar” -aún más- los servicios públicos ni masificar el centro de Sant Antoni.
Contarán, eso sí, con el apoyo de dispositivos de los cuerpos de seguridad con competencia en el municipio, Policía Local y Guardia Civil. Aunque uno de los problemas crónicos de la isla es la falta de agentes para dar cobertura a una población que prácticamente se triplica en la temporada estival.
El término municipal concentra la mayoría poblacional en Sant Antoni, pero también tiene extensión rural y zonas naturales como el mirador de sa Penya Esbarrada o el entorno de Punta Galera donde puede haber acumulación de personas atraídas por el atractivo de observar desde allí el eclipse solar, que sucederá en torno a las nueve menos cuarto de la noche, coincidiendo con el atardecer.
Una amplia oferta de ocio
Salvem Sa Badia, en ese sentido, ha solicitado acceder a los expedientes administrativos tanto de este festival como del que se celebró a principios de julio para revisar las autorizaciones concedidas y comprobar si cumplen con la normativa aplicable.
La asociación ecologista criticó con dureza la ampliación del festival de electrónica celebrado a principios de julio, que ha aumentado sus dos jornadas de años anteriores a tres. La música, en este caso, habría impedido el descanso en viviendas de todo el entorno de la bahía, incluida la zona de Cala de Bou, donde, incluso, en casas bien aisladas acústicamente -señalan los ecologistas- y con las ventanas cerradas, se llegaron a registrar cerca de 90 decibelios en plena madrugada. Los promotores de la fiesta no han contestado a los mensajes de elDiario.es en el momento de publicación del artículo.
Todo esto, en un panorama en que el ocio nocturno es uno de los pilares principales de la oferta turística, con beach clubs y hoteles-discoteca que discurren a lo largo de toda la costa municipal e insular. Más exageradamente en Sant Antoni, donde este nicho de negocio supone una fuente importante de ingresos del tejido empresarial.
Los agentes sociales hacen así un recordatorio: la isla ya dispone de una amplia oferta de ocio vinculada a la música electrónica y por eso se rechaza con más fuerza que playas como s'Arenal se utilicen para celebrar macroeventos. Estos espacios naturales -donde hay posidonia oceánica y habitan aves en peligro de extinción-, entonces, deberían quedar al margen de este tipo de actividades.
El PSOE también hizo públicas sus críticas en un comunicado tras el evento en el que denunciaba “la sobreoferta de ocio nocturno y de macrofiestas”. Celebrarlas supone un modo, observan los socialistas, de “perpetuar” un modelo turístico “agotado”.
El esfuerzo de las instituciones se centra teóricamente en liquidar el turismo de excesos que ha dominado el sector empresarial del municipio desde hace cinco décadas. Pero la temporada sigue siendo, por ahora, año tras año, un paisaje de fiestas en barcos, discotecas al aire libre y chiringuitos de costa con cada vez más licencias para pedir a los consumidores precios desorbitados.