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Más de 15.000 personas al día saturan las playas del parque natural de Ibiza: “El entorno no merece tantos beach club”

Camas balinesas y sombrillas de establecimientos privados ocupan gran parte de la playa, limitando el espacio para los bañistas tradicionales.

Nicolás Ribas / Marcelo Sastre

Ibiza —
17 de julio de 2026 21:41 h

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Son pasadas las siete de la tarde en el Parque Natural de Ses Salines. El calor es abrasador: la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) mantiene la alerta amarilla por temperaturas extremas elevadas. Algunos usuarios toman el sol; otros se resguardan bajo las sombrillas que han traído desde sus apartamentos u hoteles. Grupos de amigos juegan a cartas, parejas charlan frente al mar, mientras otros prefieren unirse a los bañistas para sobrellevar mejor los treinta grados que marca el termómetro, con sensación térmica algo superior debido a la humedad. Otros se dirigen hacia los beach clubs de playa cuando todavía queda algo más de una hora para disfrutar de la puesta de sol.

Uno de los puntos de masificación del parque natural es Sa Trinxa, más conocida como playa de Ses Salines, la más famosa del espacio protegido. Se estima que cada día de verano acceden al parque más de 15.000 visitantes, así como unos 6.500 vehículos diarios, en una isla con 164.265 personas censadas. A partir de la segunda semana de julio empieza la temporada alta en Eivissa y Formentera, lo que implica alta afluencia de turistas en prácticamente todos los rincones de las islas, excepto en los más recónditos. Este es el segundo verano en que la mayor de las Pitiüses aplica la limitación de entrada de vehículos. No obstante, a estas alturas de julio la saturación de motos y coches continúa siendo un reto a resolver para las instituciones.

Si el visitante se desplaza a una de las playas del parque natural en coche, el modo más rápido es pagar siete euros en el aparcamiento de Ibifor, la empresa creada a comienzos de los 70 como brazo urbanístico de Salinera Española, y que a día de hoy tiene varios negocios relacionados con diferentes servicios turísticos. Si intenta acceder sin pagar, es prácticamente imposible aparcar en las zonas habilitadas para ello, debido a la acumulación de motos, coches y autocaravanas. La opción más sostenible es coger el transporte público: hay dos líneas que llevan a Ses Salines, la A7 desde Vila –topónimo para referirse a la ciudad de Eivissa–, con frecuencias cada media hora en temporada turística, o la P3, que también sale desde la ciudad, pero con menos trayectos.

Algunos negocios tienen una concesión de camas balinesas y sombrillas, que ocupan la mitad de la playa.

Un grupo de tres chicas jóvenes reconocen que están de visita en la isla sobre todo por la fiesta. “El taxista que nos llevó a O Beach nos recomendó esta cala”, explica una de ellas, quien añade que fue este trabajador quien les explicó que se trata de una cala integrada en un parque natural, por lo que tiene una protección especial. En este kilómetro y medio de extensión de arenal hay cuatro beach clubs, es decir, restaurantes de alta gama. Algunos de ellos ofrecen música electrónica, cocktails y servicios de playa –hamacas y/o camas balinesas con sombrilla– que ocupan la mitad o más de la playa. En alguno de estos negocios ofrecen botellas de vino entre 100 y 200 euros o champán a 450 euros. En otro puedes pedir platos de pescado y marisco entre 100 y 300 euros el kilo. Es la ‘receta mágica’ que se está promoviendo desde las instituciones públicas: reducir la masificación apostando por el turismo de lujo.

En este kilómetro y medio de extensión de arenal hay cuatro beach clubs que ocupan la mitad o más de la playa. Ofrecen botellas de vino entre 100 y 200 euros o champán a 450 euros. En otro puedes pedir platos de pescado y marisco entre 100 y 300 euros el kilo

Quejas por la cantidad de negocios

Abril y Aina son dos turistas andorranas –18 y 28 años, respectivamente– que están unos días en la isla alojadas por su prima, residente en la isla. Es su cuarto año veraneando en Eivissa. “Llevamos cuatro días. Hay mucha gente, pero nosotras también somos turistas”, empieza diciendo Abril. Su hermana cree que el año pasado, durante la primera semana de julio, había mucha menos gente. “No salimos de discotecas, pero sí que lo hemos notado respecto al tráfico y en las playas”, añade Aina. “Hay tráfico a todas horas, comparado con el año pasado y los dos anteriores”, opina Abril.

Se les explica que es la segunda temporada turística en que el Consell Insular aplica la limitación de la entrada de vehículos en la isla. “No lo hemos notado. Hemos salido al mediodía hacia Ses Salines, pensando que habría poco tráfico, y ha sido todo lo contrario”, afirma Aina. Han escogido esta playa, que ya conocían, por su belleza paisajística y natural. Sin embargo, lamentan que, probablemente por ser tan conocida, está “masificada” y que estando integrada en un parque natural, debería estar más cuidada. Se quejan, por otra parte, de la cantidad de beach clubs que hay a lo largo y ancho de la cala. “El entorno no se lo merece”, argumenta Aina.

Filas de vehículos estacionados en los arcenes evidencian los problemas de movilidad y estacionamiento que denuncia el plan de gestión.

Prácticamente todos los establecimientos se sitúan directamente sobre los sistemas dunares, según el plan de gestión, que destaca que muchos de ellos están construidos sobre dunas litorales con sabinas, consideradas hábitat prioritario. Además de en Ses Salines –situada en el extremo sur de Eivissa–, han estado en otras playas y calas del norte y noreste de la isla. “Estamos más tranquilas, aunque sigue habiendo gente”, dice Aina. Su hermana añade que tal vez el perfil del visitante, en esa zona, sea más local, y que tiende a evitar los lugares más turistificados.

Prácticamente todos los establecimientos se sitúan directamente sobre los sistemas dunares, según el plan de gestión, que destaca que muchos de ellos están construidos sobre dunas litorales con sabinas, consideradas hábitat prioritario

Fuentes del Consell Insular explican que el pleno de la institución acaba de aprobar una propuesta de Unidas Podemos para instar al Govern a aprobar la limitación de la entrada de vehículos en el Parc Natural de Ses Salines de cara al inicio de la temporada turística de 2027. Mariano Juan, vicepresidente primero y conseller insular de Territorio, Ordenación Turística, Movilidad, Infraestructuras Viarias y Lucha contra el Intrusismo, explicó a Diario de Ibiza que la medida no iba a estar lista para el verano de 2026. El diario local apunta a que la Conselleria de Medio Natural está redactando, en estos momentos, el borrador del plan que ha de regular los usos en esta área protegida, con el que deberá fijar los espacios habilitados para estacionar, así como su capacidad máxima, para después aplicar una limitación de entrada.

La alta densidad de camas balinesas, sombrillas y bañistas refleja la saturación del entorno protegido.

Espacio protegido

El Parc Natural de Ses Salines d’Eivissa i Formentera está regido por el Plan de Gestión Natura 2000, que para este espacio protegido abarca una superficie de más de 16.000 hectáreas, mayoritariamente marinas. La extensión de las praderas de Posidonia oceanica en el ámbito del espacio protegido se extiende a un total de 4.864,21 hectáreas dentro de la Zona de Especial Conservación (ZEC). Esto representa más del 36% de la superficie marina total del espacio protegido. Sin embargo, se estima que la gran pradera situada en el parque de Ses Salines–Es Freus, entre Eivissa y Formentera, tiene una extensión aproximada de 700 kilómetros cuadrados. Estas praderas submarinas son milenarias, de crecimiento muy lento y están declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. El documento advierte de que la posidonia en estas zonas está en regresión debido a la fuerte presión del fondeo de barcos, embarcaciones y yates.

El Parc Natural de Ses Salines d’Eivissa i Formentera alberga hectáreas de posidonia. Estas praderas submarinas son milenarias, de crecimiento muy lento, están declaradas Patrimonio de la Humanidad, pero están en regresión debido a la fuerte presión del fondeo de barcos, embarcaciones y yates

El documento indica que debería haber un plan de movilidad global e identifica la ausencia de un control integral para todo el espacio protegido. Este plan debería incluir todos los medios de transporte (terrestres y marítimos); regular aspectos como aparcamientos, transporte público, fondeos y puntos de amarre, así como evitar la degradación de los hábitats y la pérdida de la calidad del paisaje debido a la turistificación. Por otro lado, el plan lamenta que en el caso de Eivissa existe poco control sobre la red de caminos y que el estacionamiento es un gran problema, no solamente porque las áreas habilitadas sean insuficientes, sino porque los visitantes aparcan en zonas no autorizadas.

El parking de pago de Ibifor cuesta 7 euros al día.

El plan de gestión propone analizar la capacidad de acogida recreativa en los hábitats y evaluar las necesidades reales de acceso y estacionamiento; plantea regular el acceso, restringiéndolo exclusivamente a los itinerarios habilitados y autorizados para peatones y vehículos no motorizados; prohibir el tránsito de vehículos a motor fuera de los itinerarios autorizados y diseñar y ejecutar una red de senderos en las zonas de playa donde todavía no se ha actuado para proteger el sistema dunar. Este extremo se refiere a los tramos pendientes de actuación, ya que en estos momentos ya existe una red de pasarelas y senderos en las playas de Ses Salines y Es Cavallet, instalada para canalizar el acceso y reducir el pisoteo de las dunas. El hábitat de dunas litorales con sabinas ocupa unas 247,70 hectáreas en todo el ámbito de la ZEC.

Turistas y residentes disfrutan en la playa de Ses Salines.

Los gobiernos pueden fijar limitaciones

En cuanto a las competencias para regular la movilidad en este espacio protegido, están repartidas entre los respectivos Consells Insulars (Eivissa y Formentera) y el Govern, dependiendo del nivel de planificación y de la naturaleza de la medida. El Ejecutivo autonómico tiene las competencias sobre los Planes Directores Sectoriales (PDS), entre los que se encuentra el Plan Director Sectorial del Transporte de las Illes Balears. Además, a través de la Conselleria de Medio Natural, es responsable de la planificación de la conservación y gestión de los espacios naturales protegidos, lo que incluye la aprobación de programas de actividades en el parque.

Señalización de acceso al Parque Natural de Ses Salines, un área que espera limitaciones de vehículos para el año 2027.

Por otro lado, los Consells Insulares (Eivissa y Formentera) tienen competencias clave en ordenación territorial a través de los Planes Territoriales Insulares (PTI). El plan de gestión detalla que el Consell de Formentera –que también tiene competencias de ayuntamiento– es quien ejecuta anualmente la regulación del tráfico en la zona de Ses Illetes –la playa más famosa del parque– durante el verano, gestionando las casetas de control y la información sobre aparcamientos.

Por tanto, mientras que el Govern marca la política general de transporte y medio ambiente en el ámbito autonómico, los Consells Insulars tienen la capacidad de implementar medidas de regulación de tráfico y movilidad concretas en sus respectivas islas. El plan de gestión de Ses Salines de Eivissa y Formentera señala que la situación actual de sobresaturación exige un plan estratégico de movilidad global que integre a todos los medios de transporte y regule aspectos como aparcamientos y transporte público.

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