Los cañones de confetis y serpentinas de un hotel-discoteca de Ibiza alertan a los ecologistas: “Actúan con impunidad”
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“No inventamos las fiestas en la piscina, simplemente las perfeccionamos”, es el lema de O Beach, que se promociona así en su página web. La afirmación viene acompañada de una secuencia de vídeos donde aparecen purpurina, gogós, hinchables y gente bailando al borde del éxtasis musical a vista de pájaro en un plano aéreo que muestra gran parte del beach club. Justo al lado, está la principal playa de un municipio que, muy a su pesar, no consigue dejar atrás el turismo de excesos: Sant Antoni.
A escasos metros del mar, este centauro -mitad hotel, mitad discoteca- pasa los días, una vez arrancada la temporada, lanzando con potentes cañones serpentinas, confeti y otros materiales que acaban durante sus fiestas dispersos en este punto del Mediterráneo -que aún alberga un pequeño núcleo de tradicionales casetas de pescadores-. Colectivos ecologistas han presentado ahora una denuncia frente al Ayuntamiento de Sant Antoni por este presunto perjuicio al entorno natural, sin haber recibido aún respuesta institucional.
No solo eso, la contradicción de las acciones de la empresa, que organiza junto al limpiezas en la playa junto al Consistorio, ha llevado a la asociación Salvem sa Badia (que lucha por mantener sana la biodiversidad de s’Arenal y alrededores) a acusar de greenwashing al hotel-discoteca. Los ecologistas consideran que el discurso ambiental corporativo choca con el impacto real de sus eventos en la bahía de Portmany.
El greenwashing (o eco blanqueo, en español) es una práctica de marketing en la que una empresa, organización o producto parece mucho más respetuoso con el medio ambiente de lo que realmente es. Es decir, se exageran, maquillan o incluso utilizan credenciales ambientales sin poseerlas para mejorar la imagen pública o aumentar las ventas.
“El problema [respecto a las actuaciones del O Beach] es mayor: es la impunidad, falta de transparencia y falta de rendición de cuentas de sus actuaciones”, expresa Léa Leuzinger, coordinadora de la entidad ecologista Salvem sa Badia. elDiario.es ha contactado con O Beach para conocer su versión de los hechos, pero la empresa ha declinado hacer declaraciones al respecto.
La asociación ha denunciado el caso en forma de registro de entrada con el objetivo de que esta administración actúe contra la contaminación reiterada de la playa de s’Arenal y su entorno que perpetra el hotel-discoteca, a pie del paseo marítimo, en el litoral.
Inaugurado bajo la Ley Turística de 2012
Wayne Lineker fundó O Beach -THB OCEAN BEACH, según su nombre comercial- en el año 2012, cuando se modificó la ley turística que permite actividades complementarias en los hoteles, como fiestas y espectáculos. El británico, dueño hasta ahora de un bar deportivo del paseo que recibe su propio nombre, ha tenido que clausurarlo lamentando en redes sociales el “fin de una era”. El local era una referencia del turismo hooligan de Reino Unido que durante décadas ha copado el término municipal.
En el portal de registros turísticos del Consell de Eivissa el O Beach aparece como un establecimiento hotelero del subtipo hotel apartamento y con la categoría de cuatro estrellas. El complejo alberga un total de 146 plazas turísticas, pero en la práctica funciona además como una discoteca al aire libre con todo tipo de performances, incluidos shows con trapecistas.
Su página web, de hecho, incluye un calendario de fiestas al que precede una contundente declaración de intenciones promocionales: “Hay una razón por la que Ibiza es la capital mundial de la fiesta: déjanos demostrártelo cualquier día de la semana este verano con nuestro calendario de fiestas en Ibiza”.
'Hay una razón por la que Ibiza es la capital mundial de la fiesta: déjanos demostrártelo cualquier día de la semana este verano con nuestro calendario de fiestas en la isla', comenta el establecimiento en su web
A continuación, se despliega una organización de eventos para cada día de la semana a lo largo de toda la jornada. En realidad, el O Beach empezó organizando pool parties (fiestas en la piscina) que cada vez se han ido profesionalizando y haciendo más sofisticadas.
Desde la empresa especifican que el horario de apertura es la una del mediodía, sin embargo, mantienen difusa la hora de cierre: “Hasta tarde”. Los vecinos de la zona han lamentado en varias ocasiones el estrés hídrico que sufren, hasta el punto de quedarse sin agua en momentos pico de la temporada.
Independientemente del tipo de evento, el precio aproximado se mantiene: el más bajo es asequible, entre quince euros y veinte para acceder con limitaciones horarias, normalmente antes de las dos del mediodía. A partir de este importe, suben estrepitosamente hasta los 1.850 euros que cuesta un lugar privilegiado para diez personas al lado del dj's al atardecer.
Los precios oscilan entre los quince euros y veinte para acceder con limitaciones horarias hasta los .850 euros que cuesta un lugar privilegiado para diez personas al lado del dj's al atardecer
La puesta de sol es el mayor atractivo del municipio -el más ubicado al sudoeste de la isla- y también del O Beach, que despliega en su catálogo de oferta varias opciones para ver el momento de postal en condiciones: el precio de entrada por un ‘sunset sofa’ para seis personas (o una balinesa en la zona ajardinada) es de cien euros, a los hay que añadir un gasto mínimo de 625 euros.
Es decir, 725 euros en total que se convierten en 875 si el servicio es para ocho personas o en 1.125 si lo que se quiere es una ‘casita’ en el jardín. Todo esto, además, con el requisito indispensable de ocupar las camas antes de las tres del mediodía.
Tentáculos en Dubai
El año de inauguración del negocio [2012] no sorprende, fue cuando el Govern de José Ramón Bauzá (PP) aprobó la Ley 8/2012, de 19 de julio, del Turismo de las Illes Balears, que derogó la Ley 2/1999, General Turística de las Illes Balears, y estableció un nuevo marco normativo para el sector turístico balear, introduciendo una filosofía mucho más flexible respecto a la actividad turística.
Desde ese momento se permitieron, entre otras cosas, actividades complementarias en los hoteles, como fiestas y espectáculos. Uno de los propósitos era impulsar la reconversión de zonas turísticas maduras, entre ellas, Platja de Palma y Magaluf, en la vecina Mallorca, o de Sant Antoni, en Eivissa.
El modelo había crecido simultáneamente en la zona de Platja d’en Bossa con Hard Rock o Ushuaïa. Locales cuya actividad ya no se limita a Eivissa, sino que el concepto ha saltado a Dubai -en caso de O Beach lo hizo en 2024- con el fin de abrirse las puertas a la clientela en Emiratos Árabes. En cuanto a The Night League -el grupo empresarial encabezado por Yann Pissemen, promotor del megaclub UNVRS y también de Ushuaïa y HÏ Ibiza- se alió para ello con un grupo hotelero y fundó The Ushuaïa Dubai Harbour Experience, ubicada en La Marina dubaití.
La misma estrategia corporativa siguieron el exclusivo restaurante Tatel -un proyecto creado en 2014 por el empresario Manuel Campos Guallar junto a Abel Matutes Prats, Rafa Nadal y Cristiano Ronaldo, entre otros- y que también aterrizó en la capital emiratí.
Matutes se ha desvinculado hace poco de este proyecto, pero la retahíla de empresas con nicho en Eivissa que siguen expandiéndose al Golfo Pérsico continúa. Así lo demuestra que Lío -el club cabaret ubicado en Marina Botafoch, la Milla de Oro de Eivissa que tiene previsto trasladarse al hotel Corso de cara a 2027- tuviera el año pasado la misma intención, aunque la operación finalmente terminó en saco roto. En el momento en que se publica este reportaje Lío no ha respondido a la consulta de este medio para especificar el motivo.
La empresa de Lineker se promociona ahora en Emiratos como un “nuevo paraíso frente al mar”, con una variedad de camas VIP, casitas privadas, lujosas cabañas y tumbonas ideales para socializar, que ofrecen “vistas perfectas” de la “puesta de sol sobre el golfo”. A su vez, en la isla se celebra ‘La fiesta!’, una pool party con reminiscencias a Dubái, de la mano de dos dj’s de renombre, Darrel Privett y Dave Hodges.
Contaminación perpetúa en la bahía
Según la denuncia presentada por Salvem sa Badia, durante las fiestas se lanzan al aire dos tipos de serpentinas de plástico -unas de unos tres metros de longitud y otras de alrededor de diez metros- desde la zona de piscinas y la pista de baile del establecimiento.
Al tratarse de un recinto al aire libre situado junto a la costa -en ella sobrevuela la pardela balear, un ave protegida que sólo cría en las islas-, el colectivo sostiene que el viento arrastra parte de estos materiales hacia el mar, la vegetación y el entorno de sa Punta des Molí.
Los restos permanecen, según los ecologistas, durante meses en las palmeras del paseo marítimo, en el fondo marino y en fincas situadas a más de cien metros del hotel. Una vez llegan al agua -continúan los ecologistas- muchos de estos plásticos resultan difíciles de retirar porque se fragmentan, se hunden y pierden el revestimiento plateado que los hace visibles, lo que favorece su dispersión en el medio marino.
Los vertidos de material contaminante no son nuevos, sino que se repiten temporada tras temporada, según los ecologistas. En ese sentido, la asociación acusa al establecimiento de proyectar una imagen de compromiso ambiental incompatible con su actividad. “Mientras organizan campañas de limpieza del litoral y difunden mensajes de concienciación sobre la contaminación, siguen actuando contra el medio ambiente”, señala Leuzinger.
En la denuncia, presentada el 7 de julio, el colectivo solicita al Ayuntamiento de Sant Antoni que inspeccione el establecimiento durante la celebración de una de estas fiestas para comprobar qué materiales se emplean, si son reutilizables o de un solo uso, qué medidas existen para evitar su dispersión y si la actividad cuenta con las autorizaciones y condiciones ambientales exigibles.
También solicitan que, en caso de detectarse incumplimientos, se adopten las medidas correctoras y sancionadoras que correspondan. ElDiario.es se ha puesto en contacto con el equipo de gobierno municipal sin que haya respondido en el momento en que se publica esta información.
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