¿La clase media es bienvenida en Ibiza? Más de un tercio de los hoteles son ya de cuatro estrellas
LEER ESTE TEXTO EN CATALÁN
Mientras los residentes y los agentes sociales debaten sobre cómo hacer frente a la saturación y al consumo de recursos que provoca el turismo masivo en el archipiélago balear, la industria turística, gracias a diferentes leyes aprobadas por gobiernos de distintos colores políticos, ha hecho una apuesta clara por el turismo de calidad y de alto nivel adquisitivo, que desplaza a la clase media, pero que permite contener la llegada de más visitantes. Una alternativa que no convence a las entidades ecologistas y del tercer sector, que apuestan por un progresivo “decrecimiento”, así como por una economía menos dependiente del turismo, pero que es toda una realidad.
Eivissa y Formentera son dos ejemplos claros de cómo las Islas han orientado su modelo turístico hacia el lujo. En el caso de la mayor de las Pitiüses, el sector hotelero se ha orientado mayoritariamente hacia la subida de categoría de los establecimientos, que ya suma veinticuatro de cinco estrellas y otros ocho de cinco estrellas gran lujo, según datos del Consell d'Eivissa. En el año 2024, según el Instituto de Estadística de las Islas Baleares (IBESTAT), 46 de los 129 hoteles de la isla eran de cuatro estrellas o cuatro estrellas superior, casi un 38% de la planta hotelera. Formentera, por su parte, ha triplicado el número de hoteles desde 2004 a 2024 y un tercio de ellos son de cuatro estrellas, según el IBESTAT.
Tras la crisis económica de 2008, tanto gobiernos autonómicos progresistas como conservadores aprobaron decretos o modificaciones legislativas que promovieron la subida de categoría de los establecimientos, que se fueron orientando hacia el lujo. El pistoletazo de salida lo dieron el Aguas de Ibiza e Ibiza Gran Hotel en 2008. Más tarde, en 2011, Ushuaïa, la joya de la corona del imperio de los Matutes.
Bajo el Govern progresista de Francesc Antich (2003-2011), se aprobó el Decreto Ley 1/2009, de 30 de enero, de medidas urgentes para el impulso de la inversión en las Illes Balears. El conseller de Turismo era el conservador Miquel Nadal, de la extinta Unió Mallorquina. En la siguiente legislatura, con el Govern conservador de José Ramón Bauzá (2011-2015), se hizo una modificación de la ley turística balear siendo Carlos Delgado el conseller del ramo. La salida escogida a la recesión económica en Balears fue una apuesta por la subida de categoría de los hoteles, así como por el lujo. En palabras de Macià Blázquez, catedrático en Geografía de la Universitat de les Illes Balears (UIB), hubo una “una reconversión”. “Una mejora de la calidad de la oferta que tiende a la elitización” con el objetivo de “atraer capitales y dar mayores tasas de beneficio a los inversores”.
“Lo que está pasando es que Eivissa se está equiparando a otras zonas turísticas de España”, valora Maria Costa, presidenta de la Federación Hotelera d’Eivissa i Formentera (FEHIF). Costa reconoce que antes había más hoteles de dos y tres estrellas y que ahora el sector se ha orientado hacia la calidad y los establecimientos de cuatro y cinco. Esta transformación ha conllevado un cambio en zonas turísticas tradicionalmente orientadas al turismo familiar, con precios asequibles.
Es Canar, ejemplo paradigmático
Es el caso, por ejemplo, de Es Canar (un antiguo diseminado reconvertido en núcleo turístico), que también está virando hacia el lujo. “Era una zona bastante normalita, con souvenirs, bares, restaurantes, servicios de playa, hoteles, hostales y apartamentos”, explica Maurici Cuesta, geógrafo y experto en turismo de las Pitiüses. “Ahora ha cambiado de escala, con muchos establecimientos reconvertidos o con nuevos nombres para adaptarse a otros tipos de turismo”, añade. La presidenta de la patronal hotelera de las Pitiüses, en cambio, considera que “sigue habiendo espacio para las familias en Eivissa”. “Aunque sí es verdad que se ha reducido porque ha crecido la otra parte del sector, de cuatro y cinco estrellas”, añade.
En esta primera fase de la temporada turística, la valoración que hace la patronal es “positiva”. Sitúa la ocupación media en las Pitiüses en el mes de junio en el 85,5%, con una mejora de algo más de medio punto porcentual respecto al mismo mes del año pasado. Además, las previsiones para el resto del mes de julio, así como agosto, septiembre y octubre son también “positivas”. La presidenta de FEHIF, no obstante, prefiere ser prudente debido a los “posibles cambios en los mercados emisores y al contexto económico general”. El último hotel de cinco estrellas se inauguró en junio de este año, frente a Platja d’en Bossa. Es el Bless The Site Ibiza, también creado por Palladium Hotel Group, de los Matutes. Platja d’en Bossa es también uno de los epicentros del ocio de la isla, donde se ubican varias de las discotecas más importantes.
El Bless The Site Ibiza, de la familia Matutes, es el último hotel de cinco estrellas, inaugurado en junio de este año
En la misma línea, la CAEB (Confederación de Asociaciones Empresariales de Baleares) coincide en que la temporada ha empezado “francamente bien”. José Antonio Roselló, vicepresidente de la patronal en Eivissa y Formentera, reconoce que al principio hubo “una situación dispar como consecuencia de la fecha de la Semana Santa”. “Pero, aparte de esto, las sensaciones han sido buenas”, aclara. Consultado sobre la evolución turística de las Pitiüses, en relación al aumento de la categoría de los hoteles, argumenta que “se corresponde con la política que ya se inició años atrás en el conjunto de Baleares, cuyo objetivo era y es aumentar la calidad”. El vicepresidente de la CAEB analiza que se trata de un fenómeno “que se corresponde con el cambio de la demanda y la sociedad”.
“Conforme las nuevas generaciones han ido entrando en el mercado como demandantes, la exigencia de mayores estándares de calidad ha sido frecuente”, insiste. Roselló cree que también tiene que ver con el fenómeno –estamos inmersos en la era de Instagram y TikTok– de la imagen, cada vez “más presente en nuestras sociedades”. En definitiva, según el vicepresidente de la patronal balear, el aumento de la calidad “ha ido en consonancia con las exigencias de la demanda”.
“Los hoteleros son los beneficiados”
Otras voces, en cambio, son más críticas con este modelo, como es el caso de las entidades ecologistas. “Los legisladores sabían lo que estaba haciendo y creo que fue una estrategia diseñada para cambiar el modelo que tuvimos antes”, explica Hazel Morgan, presidenta de Amics de la Terra en Eivissa. La portavoz de los ecologistas cree que la conversión hacia un modelo más orientado hacia el lujo beneficia “directamente a los hoteleros”. En su opinión, esta transformación se hizo sin que hubiera un debate social en torno al cambio de modelo.
Morgan cree que la elitización del sector hotelero ha afectado también a otras empresas turísticas, como los bares y restaurantes, que en algunos casos se han adaptado a la conversión. “Si fue una apuesta para recibir menos turismo de masas y borrachera, puede haber parecido positivo, pero los impactos colaterales no los vimos venir”, valora. Así, los ecologistas apuestan por un modelo “respetuoso, independientemente de su aportación económica a la isla”. A su juicio, el actual es “totalmente insostenible” debido a que se pondría en peligro la capacidad de carga y las infraestructuras públicas, además de que hay mucha presión sobre los espacios naturales terrestres y marinos, así como sobre los recursos naturales. “Afecta a los costes de vida, a nuestros hábitos, costumbres y comunidades”, apunta.
Si [subir la categoría de los hoteles] fue una apuesta para recibir menos turismo de masas y borrachera, puede haber parecido positivo, pero los impactos colaterales no los vimos venir
Roselló, vicepresidente de CAEB en las Pitiüses, cree que las clases medias y trabajadoras siguen considerando las islas un destino atractivo. Dos tercios de la planta hotelera son de tres y cuatro estrellas en Eivissa, aunque las diferencias entre estas categorías, señala, pueden ser “una cuestión de grado más que de fondo”. “Las tres estrellas también se mueven dentro de la calidad y también han evolucionado y mejorado mucho”, asegura. El vicepresidente de la patronal balear considera que hay suficiente oferta para todos y que no hay constancia de que “nadie se quede sin vacaciones por no tener una oferta determinada”. “Esta caída del número de los establecimientos de tres estrellas está en la evolución natural de las cosas”, argumenta.
La Confederación de Asociaciones Empresariales de Baleares considera que las clases medias y trabajadoras siguen teniendo cabida en la isla: 'Nadie se queda sin vacaciones por no tener una oferta determinada'
En la misma línea, Costa afirma que la forma de viajar de las familias “ha cambiado porque los modelos también lo han hecho en estos 20 años”. Por ello, la patronal hotelera valora “muy positivamente la apuesta por la calidad y la excelencia” que ha guiado la inversión en muchos proyectos hoteleros de Eivissa y Formentera porque “contribuye a reforzar la competitividad del destino y a mejorar la experiencia de nuestros visitantes”.
Las grandes aperturas de hoteles
A partir del año 2015 la isla avanza en el proceso de elitización hotelera. Si años atrás se había inaugurado Ushuaïa, así como dos Grand Palladium en 2014, los Matutes abren otro Grand Hotel Palladium en 2015. Al siguiente lo hacen el One Ibiza Suites y el Gran Hotel Montesol; en 2017, el Insotel Tarida y Nobu Hotel en 2018, el 7Pines Resort en 2018 y el Bless en 2019. En Formentera, el primer hotel cinco estrellas se inauguró en 2019 bajo la marca Meliá y el nombre de Five Flowers Hotel. Esta reorientación del sector hacia el segmento del lujo seguirá en los años siguientes, siendo clave el 2020, año especialmente sensible para el sector debido a la pandemia de coronavirus.
El segundo Ejecutivo progresista de Francina Armengol aprobó en ese contexto la Ley 2/2020, de 15 de octubre, de medidas urgentes y extraordinarias para el impulso de la actividad económica y la simplificación administrativa. La consellera de Hacienda y Relaciones Exteriores era Rosario Sánchez. En su artículo 7, de incentivos para la mejora de los establecimientos turísticos, la ley impulsaba que los establecimientos pudieran presentar proyectos para subir su calidad y categoría.
Estos proyectos quedaban excepcionalmente excluidos del cumplimiento de parámetros de planeamiento territorial y urbanístico que normalmente impedirían su ejecución. Además, el artículo preveía expresamente que las obras de modernización tuvieran por objeto el aumento de categoría del establecimiento. Para ello, solo se exigía presentar una autoevaluación acreditativa de que el hotel resultante alcanzaría la nueva categoría superior. Por tanto, la ley proporcionó un marco legal excepcional que permitió a los hoteleros elevar la categoría de sus establecimientos superando restricciones urbanísticas previas y con trámites administrativos mucho más ágiles.
Con el Ejecutivo de Francina Armengol, la ley proporcionó un marco legal excepcional que permitió a los hoteleros elevar la categoría de sus establecimientos superando restricciones urbanísticas previas y con trámites administrativos mucho más ágiles
En estos años hubo varios proyectos de reforma y nuevas aperturas de hoteles cinco estrellas o cinco estrellas gran lujo. Mongibello, en 2020; OKU Ibiza, OKU Ibiza (II), Six Senses, The Standard (I) y The Standard (II), en 2021, y TRS Hotel Ibiza (I) y TRS Hotel Ibiza (II), en 2022. En los últimos tres años el proceso ha continuado con otros diez establecimientos hoteleros de lujo en Eivissa.
Por último, se aprobó la Ley 3/2022, de 15 de junio, de medidas urgentes para la sostenibilidad y la circularidad del turismo, para implementar la economía circular, impulsada por la Conselleria de Modelo Económico, Turismo y Trabajo. El conseller era Iago Negueruela. Entre las medidas positivas, incluye la obligación de los hoteles de instalar camas elevables para facilitar el trabajo de las camareras de piso; establece la obligación de que los establecimientos turísticos consuman un porcentaje mínimo –entre el 3 y el 5%, según la categoría– de producto local y fomenta la descarbonización al exigir la sustitución de instalaciones de calefacción de fueloil o gasóleo por alternativas más limpias. Además, introduce planes de circularidad para reducir el desperdicio de alimentos y el consumo de recursos naturales. Desde una perspectiva más crítica, Blázquez observa que no hay un decrecimiento real tras la implementación de esta normativa.
El reto de las instituciones de las Islas en los próximos años está, precisamente, en fijar cuál será su política turística teniendo en cuenta la capacidad de carga real de cada territorio –en función de su tamaño y de la presión sobre sus recursos naturales e hídricos–; la relación entre la gentrificación turística y la especulación inmobiliaria, y en cómo equilibrar la economía turística –sustento principal y mayoritario de la ciudadanía balear– con el impacto social y territorial, en unas islas en las que cada día es más difícil vivir debido a que los precios de la vivienda –y de la vida– son cada vez más caros.
0