El ferreret, el sapillo en peligro de extinción que habita en torrentes inaccesibles para huir de depredadores
El ferreret o sapillo balear (Alytes muletensis) es un pequeño anfibio anuro, especie endémica de Mallorca. Se trata de una de las especies de sapos más pequeños del mundo, ya que solo puede alcanzar una longitud máxima de cuatro centímetros. No se encuentra en el resto de islas del archipiélago balear. En Menorca, donde solo se encontraron restos fósiles, se extinguió tras la colonización humana, que introdujo depredadores que los exterminaron. La especie fue descrita científicamente en 1977 a partir de restos fósiles, mientras que tres años después se encontraron individuos vivos en la Serra de Tramuntana (Mallorca).
Ahora, tras la liberación de 268 individuos en dos puntos de la principal sierra de las Illes Balears, el objetivo de reforzar la conservación de la especie. Este macizo –cuyo pico es el Puig Mayor, de 1.445 metros de altura– es Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 2011 y en él se hallan tres grandes embalses de la isla: Cúber, Gorg Blau y el militar para uso de la base del Puig Mayor, de menor tamaño.
“La primera reproducción del ferreret se consiguió en 1982, cinco años después de que se descubriera la especie”, explica a elDiario.es Irene Garneria, técnica del Servicio de Protección de Especies –organismo que depende de la Conselleria de Medio Natural–. “Se realizó en cautividad y luego se introdujo dentro de torrentes y balsas, normalmente, en la Serra de Tramuntana”, añade Garneria. En estos momentos, la especie se encuentra catalogada en peligro de extinción en el Catálogo Español de Especies Amenazadas.
Especie en declive
Pese a que las poblaciones están en declive en los últimos años, los técnicos del Servicio de Protección de Especies siguen trabajando con el plan de conservación (2025-2030), que redacta la Conselleria de Medio Natural del Govern, y que incluye como objetivos conservar las poblaciones, crear nuevos puntos de reproducción, evaluar el estado sanitario, control de depredadores, mejora del conocimiento de la especie, etc.
La piel del ferreret presenta una gran variedad de coloraciones, desde la pardusca hasta la amarillenta y verdosa, con numerosas manchas oscuras irregulares distribuidas por el cuerpo. Se caracteriza por sus grandes ojos oscuros que evidencian su comportamiento nocturno y por las largas extremidades que le ayudan a subir por las rocas. Esta adaptación les ha permitido sobrevivir en un entorno tan exigente como el suyo. Esta habilidad es muy poco frecuente entre los anfibios continentales emparentados, que son principalmente excavadores. Los científicos interpretan esta característica como una adaptación al medio insular, abrupto y calcáreo de Mallorca.
El ferreret se caracteriza por su gran variedad de coloraciones y por sus grandes ojos oscuros, que evidencian su comportamiento nocturno, y por las largas extremidades que le ayudan a subir por las rocas
Entre las amenazas, destacan depredadores como la culebra viperina o serpiente de agua (Natrix maura) y la rana verde (Pelophylax perezi). La serpiente de agua ocupa, de hecho, las zonas bajas de los mismos torrentes donde vive el pequeño anfibio, impidiendo que pueda establecerse con facilidad. Los estudios paleontológicos muestran que el sapillo balear, antes de la llegada de los humanos, ocupaba gran parte de Mallorca. Sin embargo, la introducción de especies que nunca habían existido en la isla, así como otros depredadores, condujeron a la desaparición de sus poblaciones, como ocurrió en Menorca, donde se extinguieron.
Existen otras amenazas –por la actividad humana– que tienen que ver con la creciente presión sobre los recursos hídricos de la isla para satisfacer el consumo humano; el aumento de la presencia de visitantes como consecuencia del auge del turismo rural; la captura ilegal de ejemplares con fines de coleccionismo y la detección reciente de contaminantes procedentes de plantas embotelladoras.
El sapillo balear ocupaba gran parte de Mallorca antes de la llegada de los humanos, que introdujeron especies foráneas y le hicieron desaparecer en Menorca. También se ven afectados por otras actividades humanas como la creciente presión sobre los recursos hídricos, el turismo rural o la captura ilegal
Por los registros que hay, se sabe que el ferreret llegó a estar dispersado por toda la isla de Mallorca. Garneria detalla que se han encontrado restos fósiles en Manacor, Esporles, Sóller, Capdepera… Sin embargo, los depredadores colonizaron los cursos de agua donde vivía el ferreret, obligándolo a refugiarse en los torrentes más abruptos e inaccesibles de la Serra de Tramuntana. Esto demuestra, según la experta, que el sapillo balear también vivía en otros muchos puntos de la isla. “Con la llegada de depredadores de la serpiente de agua, el ferreret se ha visto arrinconado a zonas de muy difícil acceso para su principal depredador, como en la Serra de Tramuntana”, lamenta.
Con la llegada de depredadores de la serpiente de agua, el ferreret se ha visto arrinconado a zonas de muy difícil acceso para su principal depredador, como en la Serra de Tramuntana
La llegada del mapache
Al problema relacionado con los depredadores mencionados se puede añadir otro: la presencia del mapache (Procyon lotor), que empieza a ser visto en el hábitat del sapillo balear. “Sabemos que en el futuro podría suponer un peligro si esta especie encuentra los puntos en los que se reproduce el ferreret porque es una especie que se suele alimentar dentro del agua”, argumenta Garneria.
Garneria indica que el ferreret se podría establecer en otros muchos puntos de la isla si se encontraran lugares donde se pudiera reproducir. Sin embargo, la existencia de los depredadores lo impide. En este sentido, la técnica asegura que la población existente es “muy pequeña”. “Hasta ahora hemos contado 40.000 larvas como mucho y ahora estamos en 10.000”, apunta. La técnica aclara que en la actualidad “solo hay unos cuantos miles de individuos adultos”. “Pequeños problemas como la entrada de un depredador o una enfermedad pueden causar la desaparición muy rápidamente”, señala. Desde entonces, el control sanitario forma parte del plan de recuperación de la especie.
La población existente es 'muy pequeña', en palabras de Garneria: 'Hasta ahora hemos contado 40.000 larvas como mucho y ahora estamos en 10.000. Pequeños problemas como la entrada de un depredador o una enfermedad pueden causar la desaparición muy rápidamente'
Un hongo amenazó la especie
En otra de las amenazas que sufrió este anfibio endémico de las Balears, en 2005 se detectó en algunas poblaciones el hongo quítrido (Batrachochytrium dendrobatidis), responsable de la quitridiomicosis, una enfermedad que ha provocado la desaparición de poblaciones de anfibios en todo el mundo. “No les permite realizar la metamorfosis, y, por tanto, se mueren”, afirma la técnica y añade que, si esta enfermedad hubiera avanzado, hubiéramos tenido que catalogar a la especie en peligro crítico de extinción. Al haber tan pocos individuos, “una situación así puede llegar a ser muy preocupante”, argumenta. La técnica, sin embargo, aclara que esta no es la situación actual y que, aunque la tendencia de las poblaciones “es un poco decreciente, no se puede considerar que esté variando mucho”.
Por otro lado, en los últimos años, Garneria explica que se ha detectado que si llueve poco –justo antes de la época de reproducción– disminuyen las poblaciones del sapillo balear. Esta especie necesita agua para reproducirse, y que sus hábitats, como las balsas o los torrentes, lleven suficiente caudal. “Por tanto, cuando llueve cuatro meses antes del periodo de reproducción, es cuando se producen mejores resultados”, asevera. La técnica añade que el cambio climático, por tanto, afecta más por la parte de las lluvias que por la parte de las temperaturas.
El ferreret necesita lluvias
El agua es importante para el desarrollo del sapillo balear. Los torrentes de montaña de Mallorca, aunque tienen un caudal estacional y suelen permanecer secos durante el verano, conservan pozas –una pequeña acumulación natural de agua que se forma en ríos, arroyos o torrentes cuando el agua excava una depresión en la roca o el terreno– y charcas en las gargantas que nunca llegan a secarse. Es en ellas donde los renacuajos del ferreret crecen y completan la metamorfosis.
El seguimiento de esta especie se ha realizado de manera ininterrumpida desde 1991, por lo que la población del sapillo balear está muy controlada. Si hay alguna bajada importante de las poblaciones hay formas de “actuar rápidamente”. Originalmente había 14 puntos de cría, mientras que ahora son 38, según Garneria. El martes 30 de junio, la Conselleria de Medio Natural, junto al Zoo de Barcelona, liberó 268 individuos del sapillo balear en dos puntos de la Serra de Tramuntana. Esta especie se considera uno de los grandes casos de éxito de recuperación de anfibios en Europa, pese a las dificultades en las que se encuentra. Durante décadas solo se conocían restos fósiles del ferreret y se pensaba que este anfibio estaba extinguido desde hacía unos 2.000 años. Su redescubrimiento, en cambio, ha cambiado completamente la estrategia de conservación de la fauna balear.
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