Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
La portada de mañana
Acceder
El frágil alto el fuego pactado entre Trump e Irán se tambalea
¿Cuánto pagó cada futbolista a la empresa andorrana?
OPINIÓN | 'Lo que no se ve desde el espacio', por Alberto Garzón

Cabrera, el Parque Nacional con aguas transparentes llenas de posidonia, sufre la falta de protección

Vista del Parque Nacional de Cabrera.

Nicolás Ribas

8 de abril de 2026 22:59 h

1

A poco más de una hora de navegación al sur de Mallorca, el archipiélago de Cabrera se alza como un bastión de biodiversidad en el Mar Mediterráneo. Este conjunto de islas, testigo de la historia de civilizaciones como fenicios, cartagineses y romanos, ha sido tanto refugio como fortaleza. En tiempos de piratas berberiscos, su puerto natural se convirtió en un estratégico punto de ataque, lo que llevó a la construcción de un castillo en su entrada, un símbolo de la lucha por la protección de sus aguas.

Actualmente, Cabrera es un espacio protegido, pero su rica historia resalta la paradoja de su presente: a pesar de su estatus de conservación, su entorno marino enfrenta serias amenazas. Con más del 80% del parque cubierto por aguas transparentes que albergan praderas de posidonia oceánica y una rica biodiversidad, la falta de protección efectiva se convierte en una preocupación urgente, como advierten varias organizaciones de conservación marina. Entre ellas Oceana, que critica que el Govern balear de Marga Prohens (PP) “haya retrasado la actualización de la gestión del Parque Nacional de Cabrera hasta 2027”.

“Tardar ocho años en elaborar un plan de gestión es una irresponsabilidad y una vulneración de la ley. El plan actual está permitiendo actividades incompatibles con la misión de un espacio que debería ser el referente de conservación del Mediterráneo occidental”, lamenta Michael Sealey, científico marino de Oceana. Otra organización de conservación marina, la Fundación Marilles, ha presentado alegaciones al proyecto del Ejecutivo autonómico para hacerlo más ambicioso. “Las palabras están bien, pero falta presupuesto y hay que elevar el nivel de ambición. Los compromisos, además de palabras, necesitan recursos para hacerse realidad. Si no, corremos el riesgo de que quede en un manifiesto preelectoral”, señala Aniol Esteban, biólogo marino y director de la fundación.

Tardar ocho años en elaborar un plan de gestión es una irresponsabilidad y una vulneración de la ley. El plan actual está permitiendo actividades incompatibles con la misión de un espacio que debería ser el referente de conservación del Mediterráneo occidental

Michael Sealey Científico marino de Oceana

El paisaje litoral de Cabrera también acoge a importantes colonias de aves marinas, así como especies endémicas, lo que le ha valido la declaración de Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA), como Zona Especial de Conservación (ZEC) y Lugar de Interés Comunitario (LIC), dentro de la Red Natura 2000. Además, es Zona Especialmente Protegida de Importancia para el Mediterráneo (ZEPIM). De hecho, más del 80% del parque es mar y sus aguas transparentes albergan extensas praderas de posidonia oceánica —clave para la vida marina— en sus profundidades, que se entrelazan con comunidades de corales y algas calcáreas, creando un hábitat ideal para cientos de especies de peces, moluscos y crustáceos. Se trata de un ecosistema muy rico en el que coexisten meros, pulpos, morenas y dentones con tortugas marinas y delfines, formando un auténtico santuario natural que ha sido valorado durante décadas.

Momento de la puesta en libertad de una tortuga marina en el Parque Nacional de Cabrera.

La riqueza de sus fondos marinos no solo es un tesoro ecológico, sino también un símbolo de la necesidad de protección y gestión efectiva para asegurar su conservación para futuras generaciones. Esta joya de la biodiversidad se compone de 807 kilómetros cuadrados de superficie marina incorporados en 2019 —un hito para la conservación marina en España— que, sin embargo, no están recogidos en el Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG) vigente, que solo cubre una décima parte del parque. Así, Oceana alerta que “corales, cetáceos, tortugas, tiburones y aves marinas carecen de protección efectiva”. Asimismo, estudios científicos ya han comprobado “la disminución de la biodiversidad en la pasada década”, entre otras cosas, debido a la falta de protección efectiva.

Mayor protección urgente

El pasado 27 de noviembre, el Govern propuso crear la mayor área de protección estricta del Mediterráneo, aproximadamente 600 kilómetros cuadrados, donde toda actividad extractiva estaría prohibida. Oceana apoya esta iniciativa, aunque propuso modificar la superficie propuesta de uso restringido para que, además, incluya entornos de gran importancia, como el arrecife coralígeno del Fort d’en Moreu y parte del escarpe de Émile Baudot (una zona del fondo marino donde el relieve cambia bruscamente, formando pendientes o paredes submarinas).

Se trata de hábitats profundos con corales centenarios que “han sufrido por artes de pesca que contactan con el fondo”, lamenta la organización marina. “Balears tiene la oportunidad de demostrar liderazgo en conservación marina, pero para ello necesita pasar de los compromisos a la acción efectiva”, subraya Sealey.

Por otro lado, la Fundación Marilles ha presentado alegaciones al Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG) del Parque Nacional de Cabrera “con el objetivo de reforzar la efectividad real de la protección del medio marino y garantizar la conservación de los hábitats más valiosos”. La organización marina propone ampliar la zona de protección estricta para incluir el Fort d’en Moreu, un espacio “de gran valor ecológico que acoge hábitats vulnerables como los corales, las gorgonias, los fondos de maërl (un tipo de hábitat marino muy especial y frágil que se forma a partir de algas rojas calcáreas) y especies de profundidad con una capacidad de recuperación muy limitada”. Añaden que esta zona se declare como “libre de cualquier actividad extractiva”.

Un virot en uno de los cinco islotes del Parque Nacional de Cabrera

“Cabrera es uno de los espacios marinos más valiosos del Mediterráneo, pero hasta ahora el nivel de protección aplicado ha sido insuficiente, hasta el punto de que no se han logrado los resultados esperados en la conservación de la biodiversidad”, afirma Núria Salmerón, técnica de espacios marinos protegidos de la fundación. En este sentido, Marilles insiste en la necesidad de reforzar los estudios sobre los hábitats de mayor valor y vulnerabilidad, de modo que la zonificación se diseñe pensando en funciones ecológicas clave y en la recuperación de especies con capacidad de regeneración limitada.

Cabrera es uno de los espacios marinos más valiosos del Mediterráneo, pero hasta ahora el nivel de protección aplicado ha sido insuficiente, hasta el punto de que no se han logrado los resultados esperados en la conservación de la biodiversidad

Núria Salmerón Técnica de la Fundación Marilles

Más allá de la superficie protegida, la eficacia de estas medidas dependerá de un refuerzo real de la vigilancia y del seguimiento científico. La pesca furtiva sigue siendo un problema en el parque y, sin control efectivo, cualquier ampliación normativa puede resultar ineficaz, advierten las organizaciones. E insisten en la necesidad de mejorar los programas de seguimiento ecológico y biodiversidad marina, con indicadores claros que permitan evaluar “el estado de los hábitats y la eficacia de las medidas de gestión”, con el objetivo de avanzar “hacia una gestión adaptativa de los espacios marinos protegidos, especialmente importante en un contexto de cambio climático tan incierto”, donde olas calor marinas y cambios en la química del agua amenazan los ecosistemas más sensibles.

Asimismo, destacan que “no se trata solo de ampliar superficie, sino de proteger mejor allí donde es más necesario”. Es decir, resulta necesario reforzar los estudios para identificar los hábitats de mayor valor ecológico y asegurar “una planificación basada en criterios científicos y ambientales”. Por ello es importante contar con “una zonificación diseñada pensando en los hábitats y funciones ecológicas y también garantizar la coherencia con otros espacios protegidos del canal de Mallorca para asegurar la conectividad ecológica”, asegura Marilles.

El Parque Nacional de Cabrera está compuesto en un 80% de mar.

Mejoras insuficientes

El plan, que depende de la Conselleria de Agricultura, Pesca y Medio Natural, pretende ser un paso adelante, analiza Marilles, con compromisos como la creación de nuevas zonas de protección estricta, el refuerzo de la vigilancia, planes de conservación de especies y hábitats vulnerables y la extensión de la cogestión pesquera a toda la flota profesional antes de 2030. Sin embargo, la organización marina advierte que la mayoría de estas nuevas protecciones se concentran en Cabrera, donde ya existe un alto nivel de conservación, y que el aumento real fuera de este ámbito será limitado. “Habrá que estar atentos a cómo se ejecuta este plan y a que se tengan en cuenta los fondos de mayor valor ecológico a la hora de ampliar la protección”, matiza Esteban.

El conseller del ramo, Joan Simonet, defiende, en cambio, que la tramitación del nuevo PRUG “es un paso imprescindible para consolidar el futuro de Cabrera”. “Hablamos de una herramienta de planificación que reforzará la conservación del parque y que responde a la necesidad de contar con un marco actualizado, riguroso y coherente con los retos ambientales actuales”. Del mismo modo, considera que la creación de una zona de protección estricta de casi 60.000 hectáreas “nos situará como referente en el Mediterráneo occidental”. “Cabrera es un patrimonio natural único y esta ampliación supone un compromiso firme con la conservación de nuestro entorno marino”, afirma.

Para Marilles, la protección estricta es la herramienta más eficaz para regenerar ecosistemas, recuperar poblaciones de peces y generar beneficios sociales y económicos, incluidos los vinculados al sector pesquero. La declaración de zonas libres de cualquier actividad extractiva, junto con un seguimiento científico riguroso, puede consolidar a Cabrera como un referente internacional en conservación marina. No obstante, advierten de que el éxito dependerá de la implicación de los sectores que viven del mar –pesca, náutica y turismo– y de la colaboración con las administraciones estatales para aquellas competencias que no son autonómicas.

Los investigadores recuerdan que Cabrera no es solo un refugio de biodiversidad, sino un ecosistema que puede guiar la gestión de espacios marinos en todo el Mediterráneo occidental. “Confiamos en que el proceso de aprobación del PRUG sea una oportunidad para situar a Cabrera como un referente internacional en protección marina efectiva, alineado con los objetivos europeos y globales de conservación de la biodiversidad”, concluye Salmerón. Para ello, enfatizan, es imprescindible que el Govern transforme los compromisos en acciones concretas, con presupuesto y ambición suficiente para que el entorno recupere su función como santuario de vida marina. Factores como las actividades extractivas no gestionadas, la gestión incompleta del parque y las presiones del cambio climático plantean retos de conservación que han sido señalados por científicos y organizaciones ambientales, subrayando la necesidad de acciones de conservación continuadas y mejoradas. 

Etiquetas
stats