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Cuando un simple análisis de orina basta para detectar de forma temprana la Enfermedad Renal Crónica

Mujer con dolor en el costado

Mercè Palau

La Enfermedad Renal Crónica (ERC) supone una pérdida progresiva y a largo plazo de la función renal. Debido a que, en la mayoría de los casos, se desarrolla sin síntomas perceptibles en sus inicios, muchas personas reciben el diagnóstico solo cuando la enfermedad ya está avanzada. 

Se estima que la ERC afecta a un 15% de la población, casi siete millones de personas, según la Sociedad Española de Nefrología, aunque solo están diagnosticados el 20% de los enfermos. Se trata de una enfermedad que empieza de forma silenciosa y avanza así durante años, hasta que el daño es irreversible. Y este es precisamente uno de los principales retos que plantea esta enfermedad: muchas personas desconocen que la padecen, al menos en las primeras etapas, lo que explicaría que se trate de una enfermedad ampliamente infradiagnosticada.

Por ello, la detección precoz de la enfermedad renal es clave para su tratamiento y puede prevenir complicaciones graves. Conscientes de esta importancia y alineados con los objetivos de prevención y tratamiento temprano de la ERC de la Organización Mundial de la Salud (OMS), los hospitales universitarios Fundación Jiménez Díaz, Rey Juan Carlos, Infanta Elena y General de Villalba han puesto en marcha la iniciativa de cribado PreveRenal, que permite un diagnóstico precoz en una etapa en la que las medidas de función renal aún son normales. 

Maqueta de un riñón

ERC: silenciosa pero con daños irreversibles

Los riñones son órganos que filtran desechos y el exceso de líquidos de la sangre, regulan la presión arterial y mantienen un equilibrio saludable de eletrolitos. Por tanto, ejecutan funciones vitales y, cuando se dañan, estos órganos vitales pierden gradualmente su capacidad para funcionar correctamente y los productos de desecho se acumulan en el cuerpo. 

La enfermedad renal crónica progresa con la edad de manera silenciosa, sin muchos signos ni síntomas, pero causando daños irreversibles. Identificar la tasa de filtrado glomerular contribuye a la detección precoz y prevención de esta enfermedad.

Se considera que hay pérdida de la función renal cuando el filtrado glomerular está por debajo de 60 ml/min/1.73 m2 y daño renal cuando la presencia de albúmina en orina es mayor de 30 mg/g, dura más de tres meses y afecta a la salud en forma de pérdida progresiva de función renal hasta llegar al fallo renal, lo que requiere una intervención en forma de diálisis o trasplante. Se trata, por tanto, de un problema de salud de primer orden.

Es fundamental, por tanto, actuar antes de que esto pase, tratar de forma precoz o, aún mejor, prevenir la enfermedad renal crónica. Para ello, es clave conocer si la función renal es inferior a la esperada según la edad, lo que permite identificar posibles causas y reevaluar los hábitos de vida saludable para prevenirla o, en el caso de que se haya desarrollado, detectarla lo antes posible. 

Cosulta de Atención Primaria

Detección precoz que previene el daño renal

Lo bueno de todo esto es que la albuminuria, que es uno de los marcadores más precoces de daño renal y que se relaciona con un mayor riesgo de progresión renal, puede medirse de manera sencilla en una muestra de orina. La detección es sencilla e indolora y, por tanto, se puede integrar de manera fácil en los circuitos de laboratorio. Pero no se realiza de manera sistemática en la práctica real, lo que explicaría el infradiagnóstico de la enfermedad. 

Y el programa PreveRenal actúa en esta dirección: el cribado de albuminuria, es decir, la presencia de albúmina en orina tiene como meta diagnosticar, de forma precoz, esta patología en una etapa inicial, cuando las medidas de función renal aún son normales pero los riñones ya pierden capacidad de producir la proteína anti-envejecimiento Klotho. 

Esta iniciativa ha permitido, tras evaluar un total de 23.660 personas en 2025, “identificar 424 casos de enfermedad renal crónica previamente no diagnosticada, lo que supone un 1,8% de los pacientes, incluirlos en la iniciativa para el seguimiento y evitar la diálisis y trasplantes futuros”, afirma la Doctora Lucía Cordero, especialista del Servicio de Nefrología en la Fundación Jiménez Díaz y coordinadora de PreveRenal.

Doctora Lucía Cordero, especialista del Servicio de Nefrología en la Fundación Jiménez Díaz y coordinadora de PreveRenal

En concreto, PreveRenal “invita a las personas de 50 a 70 años a aportar una muestra de orina en el laboratorio”, indica la Doctora Cordero, para medir el cociente albúmina/creatinina. Si los resultados son negativos (inferior a 30 mg/g), se informa a la persona y acaba el proceso. Si se detecta entre 30-300 mg/g, se repite la prueba y, si se confirma de nuevo, el Servicio de Nefrología lo revisa. Si el resultado es positivo, mayor de 300 mg/g, se inicia una primera consulta presencial para confirmar el diagnóstico, valorar el riesgo y empezar el seguimiento y tratamiento necesarios. 

Para la Doctora Cordero, poder identificar de forma precoz la enfermedad permite “iniciar un seguimiento y tratamiento personalizados en fases en las que todavía es posible ralentizar la progresión, reducir complicaciones y mejorar el pronóstico”. El objetivo de iniciativas como PreveRenal es que una enfermedad silenciosa que permanece oculta en los primeros años se convierta en “detectable y tratable a tiempo”, reconoce la Doctora Cordero.

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