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Investigada una empresa por obras ilegales en su local situado en una de las playas más icónicas y protegidas de Ibiza

El restaurante Chiringay está siendo investigado por obras ilegales.

Nicolás Ribas / Marcelo Sastre

Eivissa —

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Es Cavallet es un extenso arenal rodeado de dunas y sabinas. Esta playa nudista desde los tiempos de la cultura hippie está integrada en el Parque Natural de ses Salines d’Eivissa i Formentera. Al final de esta playa se encuentra el restaurante Chiringay, que está bajo lupa debido a una investigación que están realizando las administraciones por haber realizado, presuntamente, obras de reforma sin la correspondiente licencia urbanística. La empresa no ha respondido a las preguntas de elDiario.es en el momento en que se publica esta noticia.

Las actividades han sido paralizadas tras una inspección de agentes del Seprona de la Guardia Civil, así como técnicos de Medio Ambiente del Govern, como informó La Voz de Ibiza. “Estamos analizando el acta. Una vez recogida toda la información, si se demuestra que ha habido daño medioambiental, se procederá a abrir expediente”, señalan fuentes de la Conselleria de Medio Ambiente a este diario.

Tras haber realizado una consulta al Ajuntament de Sant Josep, fuentes municipales aseguran que este tema no es de su competencia. La licencia urbanística de obras la otorga el Ayuntamiento, pero al estar la zona dentro de suelo rústico protegido –Parque Natural–, también intervienen otras administraciones, como el Consell Insular, el Govern y la Dirección General de Costas (dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica). A este respecto, fuentes del Consell Insular explican que todavía necesitan recibir información de otras administraciones. “Hasta que no se haga un acta y se tipifique si hay algo que sea competencia insular, nada de nada”, aseguran y añaden que “se ha enviado el resultado de la inspección al Ayuntamiento para que lo analice”.

El beach club Chiringay se sitúa en el entorno del parque natural.
El parque natural es una zona de descanso y nidificación para las aves.

El parque natural de ses Salines es un ejemplo paradigmático de riqueza del ecosistema mediterráneo cuya singularidad radica en que es un área de descanso y nidificación para las aves, como los flamencos. Destaca también por ser un espacio de especial interés por sus valores ecológicos, paisajísticos, históricos y culturales. Por este motivo, la organización ecologista Amics de la Terra ha mostrado una “profunda preocupación” ante la situación que se ha producido en el establecimiento Chiringay.

En declaraciones a este diario, explican que es indignante que existan estos “macro-chiringuitos” convertidos en “restaurantes y beach clubs de lujo que nada tienen que ver con el concepto inicial de un chiringuito de playa” y que se encuentran instalados “dentro de un Parque Natural catalogado como ANEI, Red Natura 2000 y RAMSAR (Tratado Internacional sobre Humedales)”.

Esta situación, manifiestan, ya supone “una afectación importante del entorno”. “Por si no fuera suficiente, nos vemos en la obligación de denunciar frecuentes y sucesivas ampliaciones, reformas ilegales y ocupaciones de zonas públicas”, denuncian. En este sentido, inciden en que las discusiones sobre las competencias entre el Ajuntament, el Consell, el Govern y el Estado “no son excusa para aplicar de forma estricta y contundente las normas y leyes que protegen nuestro patrimonio natural más preciado”.

Lucha por defender el entorno

Desde la década de los setenta, la ciudadanía ibicenca –junto a grupos ecologistas y movimientos sociales– se empezó a organizar para proteger este entorno natural. De hecho, este paraje natural estuvo en grave peligro, a punto de convertirse en un inmenso complejo urbanístico con 20.000 habitantes: hoteles, apartamentos, puertos deportivos, campos de golf y todo tipo de instalaciones turísticas.

En 1991 se aprueba la ley 1/1991, de espacios naturales y de régimen urbanístico de las Illes Balears y se aplica la protección de ANEI (Área Natural de Especial Interés). Sin embargo, todavía se podía edificar en terrenos de 30.000 metros cuadrados, dentro de las ANEI. En el caso de las Áreas Rurales de Interés Paisajístico (ARIP), el requisito pasó de 30.000 a 10.000 metros cuadrados de superficie. Diez años después, la ley 17/2001, de protección ambiental de ses Salines d’Eivissa i Formentera, blinda la zona como parque natural. Además, el entorno está integrado en la Red Natura 2000.

El periodista y escritor Joan Lluís Ferrer, autor del libro Ses Salines. L’orgull d’un poble (1975-2001. De macroprojecte urbanístic a Parc Natural), explica que este entorno sería “un monumento a la especulación urbanística, totalmente horrible”, en caso de que se hubiera llevado a cabo el macrocomplejo urbanístico que sobrevolaba este lugar, tan importante para lo que representa para la flora y fauna pitiusa.

“Pese a que se ven algunos desastres que se han cometido, se ha salvado la mayor parte. Se ganó una batalla importantísima de la que es difícil ser consciente, porque los logros ecologistas son aquellos que no se ven. Cuando ves una montaña sin nada, piensas, ¿qué se ha conseguido? Pues, precisamente, que no veas todo lo que estaba previsto hacer”, aclara. “Para eso han hecho falta manifestaciones, polémicas, años y años de recursos para que, finalmente, siga igual”, argumenta. “Es una lección de todo lo que se puede conseguir con insistencia y tenacidad”.

La playa nudista de es Cavallet, una de las más icónicas de Eivissa.
El entorno está señalizado como zona protegida pero muchos turistas se saltan la prohibición.

Fiestas ilegales

En los alrededores de este entorno, especialmente en la playa, también se han registrado otras actividades irregulares durante los últimos años. Por ejemplo, en junio de 2024, el Govern sancionó con 6.001 euros a la empresa propietaria de un espacio privatizado en el Parque Natural donde la marca Loewe celebró un acto promocional. El evento, al que acudieron numerosos actores y actrices, contó con una cena y concluyó con fiesta y música de 'dj'.

Según la normativa del Parque Natural, se trata de una actividad no autorizable e incompatible con el espacio, puesto que la fiesta se hizo al aire libre y no en el interior. Además, el PRUG (Plan Rector de Uso y Gestión del Parque Natural) prohíbe con carácter general, y dentro del Parque, la publicidad y las campañas publicitarias basadas en elementos visuales y audiovisuales que tengan impactos ambientales. También la música y el ruido con incidencia ambiental negativa. Sin embargo, no se corroboraron daños en el medio ambiente y, por lo tanto, no se aplicó este factor como agravante en la sanción.

Al fondo de la playa de es Cavallet se sitúa la torre defensiva de ses Portes.
Un cartel advierte la prohibición de pisar el sistema dunar del parque natural.

Una zona saturada

El principal problema que tiene el Parc Natural es que hay muchísima gente, lo que genera problemas de acceso al litoral, se pisa el sistema dunar de es Cavallet... Y el hecho de que algunos chiringuitos sean tan famosos no ayuda. Es un espacio con enormes usos, de protección y conservación, pero también turístico”, explica a este diario Joan Carles Palerm, presidente del GEN-GOB, sobre los retos actuales y asignaturas pendientes que, a su juicio, quedan por resolver.

En la temporada turística de verano, las playas de este entorno son de las más masificadas de la isla (hay estimaciones que apuntan a que por ses Salines acceden cerca de 2 millones de personas cada temporada) y hay muchísimo tráfico rodado, lo cual es un problema para la flora y la fauna. “Hay mucha gente, también local, que hace deporte o entra en bicicleta dentro de los estanques, lo que puede ser un problema para los flamencos, porque necesitan tranquilidad en época de nidificación”, concluye.

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