Cada gota cuenta: la innovación en la gestión del agua como camino hacia la igualdad de género
Más de 1.000 millones de mujeres, o lo que es lo mismo más de una cuarta parte de las mujeres de todo el mundo, no tienen acceso a servicios de agua potable según la ONU. Se calcula que aproximadamente 1.800 millones de personas siguen sin agua potable en sus hogares y, en dos de cada tres hogares, las mujeres son las principales responsables de ir a por agua, una dura y desigual realidad que mostraba la popular película La fuente de las mujeres, todo un fenómeno en Francia.
En los países sobre los que la ONU dispone de datos, se calcula que las mujeres y las niñas dedican más del triple de horas al día a la recolección de agua que los hombres y los niños. Alrededor del 14% de los países aún no dispone de mecanismos que garanticen la participación de las mujeres en igualdad de condiciones en la toma de decisiones relacionadas con el agua y la gestión de los recursos hídricos.
En el marco del Día Mundial del Agua 2026, Naciones Unidas pone el foco en la conexión entre el agua y el género. Bajo el lema Donde fluye el agua, crece la igualdad, la organización intergubernamental quiere concienciar sobre cómo el acceso equitativo a los recursos hídricos es un motor de progreso social, especialmente para las mujeres. Un lema que sintoniza con los esfuerzos de la empresa referente en la gestión optimizada del agua, Veolia, por impulsar una transformación profunda basada en dos pilares fundamentales: la innovación tecnológica y el compromiso social con la igualdad.
Se podría decir que el acceso al agua corriente en los hogares españoles, consolidado a lo largo del siglo XX, supuso una auténtica revolución silenciosa que transformó la vida de miles de hogares. Fue especialmente significativo para las mujeres, quienes pudieron destinar más tiempo a su formación académica, al empleo remunerado y al cuidado de sus familias en condiciones de mayor bienestar.
España es uno de los países europeos más afectados por el estrés hídrico, que acentúa la desigualdad. El cambio climático, con sequías prolongadas y lluvias torrenciales, impacta especialmente a poblaciones en situación de vulnerabilidad y hace necesaria una respuesta: resulta fundamental invertir en innovación para avanzar hacia una economía circular que regenere el agua, revalorice los residuos y despliegue energías renovables sobre el terreno.
La cultura del compromiso social
Veolia ha acompañado ese proceso siendo pionera en la implementación de nuevas estrategias de innovación técnica, pero también de medidas sociales y de desarrollo de la igualdad. ¿Cómo? Estableciendo fondos sociales para colectivos vulnerables desde 2012, adelantándose incluso a las exigencias legislativas. Implementando así una estrategia de compromiso social que va más allá de la asistencia financiera; se articula a través de un Plan de Acción Social que busca generar oportunidades educativas, mejorar la empleabilidad y crear comunidades sostenibles.
Un ejemplo es su participación en el Programa OLA, desarrollado en colaboración con Cruz Roja desde 2020. Este proyecto ofrece itinerarios de empoderamiento e inserción laboral para personas en situación de vulnerabilidad. En 2025, alcanzó un 82% de participación femenina, demostrando su eficacia en el fortalecimiento de la autonomía de las mujeres en entornos desfavorecidos mediante acompañamiento psicosocial y formación técnica.
Apostar por la innovación
Pero el compromiso con la igualdad y el desarrollo social se apoya también en una capacidad tecnológica de vanguardia con la digitalización como eje central. A través de Hubgrade, el ecosistema tecnológico de Veolia, la compañía utiliza IA generativa, gemelos digitales y mantenimiento predictivo para procesar más de 60 millones de datos diarios. Un sistema de análisis que permite la toma de decisiones en tiempo real, optimizando el ciclo integral del agua y garantizando un servicio eficiente tanto en grandes metrópolis como en municipios rurales de baja densidad.
Este liderazgo tecnológico se ha visto respaldado por los resultados en los Proyectos Estratégicos para la Recuperación y Transformación Económica (PERTE) de digitalización del agua, donde Veolia ha obtenido la mejor posición del sector privado. Con 17 proyectos cofinanciados por los fondos NextGenerationEU, la compañía beneficiará a más de 6,2 millones de habitantes en 209 municipios, impulsando la creación de 1.457 empleos directos en todo el territorio nacional.
La innovación de Veolia también se manifiesta en la transformación de las infraestructuras tradicionales. Las antiguas plantas depuradoras han evolucionado hacia el modelo de ecofactorías, instalaciones verdes que no solo tratan el agua, sino que la regeneran para nuevos usos, valorizan residuos y generan energías renovables. Centros como la Ecofactoría del Baix Llobregat en Barcelona o la Ecofactoría BioSur en Granada son ejemplos de cómo la tecnología puede mitigar la escasez de recursos y proteger la biodiversidad local.
Asimismo, la compañía extiende su labor a la prevención de riesgos sanitarios. Veolia ha sido seleccionada por la Agencia Ejecutiva Europea de Salud y Digital (HaDEA) para liderar un proyecto de vigilancia epidemiológica mediante la monitorización de patógenos en aguas residuales. Durante tres años, sus laboratorios analizarán muestras de toda Europa para detectar virus y bacterias, creando un sistema de alerta temprana que refuerza la seguridad sanitaria de la población.
Nada de esto sería posible sin el diálogo y las alianzas. Veolia promueve la cultura del Pacto Social, un modelo de gobernanza participativo que involucra a instituciones locales, agentes económicos y entidades sociales. Este modelo, implementado con éxito en ciudades como Huelva, Palencia o Murcia, permite adaptar los servicios a las necesidades reales de cada comunidad, asegurando que el impacto social sea positivo y duradero.
Donde fluye el agua, crece la igualdad, reza el lema del Día Mundial del Agua que se celebra cada 22 de marzo. Veolia se suma a la reivindicación a través de su compromiso con la innovación como herramienta para la igualdad de género y el pacto social como cultura de consenso empresarial que facilita la implementación positiva de cambios que ayudan a construir un futuro donde el agua es el cauce por el que fluye una sociedad más justa, saludable e inclusiva.