La Guardia Civil detiene al cerebro de la mayor estafa inmobiliaria de Mallorca escondido bajo un fregadero
La Guardia Civil ha detenido este jueves en Calella (Barcelona) a Carlos García Roldán, 'Charly', considerado el cerebro de la trama de Lujo Casa, la mayor estafa inmobiliaria orquestada en Mallorca. El arrestado llevaba nueve meses fugado de la Justicia tras haber sido condenado a 14 años y nueve meses de prisión por la Audiencia Provincial de Balears.
Agentes del Instituto Armado de las islas se han desplazado hasta la localidad barcelonesa después de localizar su paradero. García Roldán se hallaba en el domicilio de su madre, el mismo lugar en el que se encontraba cuando recibió la notificación de la sentencia condenatoria en diciembre del pasado año. Cuando los agentes se han personado allí, el acusado estaba escondido en un mueble situado debajo del fregadero, según han señalado fuentes de la investigación a elDiario.es.
La localización ha sido posible a raíz de la investigación llevada a cabo por la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Guardia Civil de las islas, que determinó que podría estar recibiendo apoyo de su entorno familiar. Para acceder a la vivienda, los agentes obtuvieron una autorización judicial de entrada y registro de la Audiencia balear. El detenido deberá pasar ahora a disposición del juzgado de guardia del municipio en el que ha sido arrestado.
El tribunal de la Sección Segunda condenó a García Roldán por delitos de estafa agravada, pertenencia a grupo criminal, insolvencia punible y blanqueo de capitales, señalándolo como el “verdadero director” del entramado empresarial utilizado para captar el dinero de los compradores.
La sentencia considera probado que los integrantes de la red criminal comercializaron promociones fantasma a través de una enmarañada red de empresas pantalla y simulaban ser promotores de experiencia consolidada y gran solvencia a pesar de que nunca contaron con medios financieros y materiales para desarrollar la actividad. Los acusados captaron anticipos por un total de 3,4 millones de euros de al menos 235 compradores, quienes entregaron a cuenta decenas de miles de euros -entre 5.000 y más de 100.000 euros cada uno- por viviendas que no existían.
Los compradores, en muchos casos parejas jóvenes que pretendían adquirir una vivienda, entregaron decenas de miles de euros como reservas para promociones que finalmente nunca llegaron a ejecutarse.
Nueve meses en paradero desconocido
García Roldán se encontraba en libertad provisional cuando fue condenado. El día siguiente a la notificación de la sentencia debía comparecer ante la Audiencia Provincial para una vista en la que estaba previsto revisar las medidas cautelares que pesaban sobre él hasta que la resolución adquiriese firmeza. No se presentó. Alegó que se encontraba fuera de Mallorca y que no había encontrado vuelos para regresar a Palma. Desde entonces permanecía en paradero desconocido y pesaba sobre él una orden de búsqueda, captura y detención dictada por la Audiencia Provincial el mismo mes de diciembre.
La fuga no era, sin embargo, una situación nueva para García Roldán. Durante la investigación de la trama ya había abandonado España y se había trasladado a Colombia, donde permaneció durante un tiempo antes de ser extraditado para poder continuar el procedimiento judicial. La propia fuga a Sudamérica fue uno de los episodios centrales de la investigación sobre Lujo Casa.
El principal responsable del entramado llegó incluso a modificar su apariencia física antes de abandonar España en 2018, cuando los compradores empezaron a sospechar que podían haber sido víctimas de una estafa.
Viviendas que nunca se construyeron
Fue a finales de 2015 cuando García Roldán puso en marcha la inmobiliaria que acabaría dando nombre a una de las mayores estafas inmobiliarias investigadas en Balears. El entramado se apoyó en distintas sociedades, entre ellas Mallorca Investment, que permitían proyectar una imagen de solvencia y experiencia empresarial.
Los compradores eran atraídos por promociones de viviendas sobre plano que, según acreditó posteriormente la investigación, en numerosos casos ni siquiera se correspondían con proyectos propios. Las empresas utilizaban fotografías de promociones ajenas o extraídas de Internet para publicitar viviendas que nunca llegarían a construirse.
La apariencia de profesionalidad era una de las claves del engaño: en las oficinas trabajaban comerciales, administrativos y otros profesionales, mientras que arquitectos y constructores contribuían a reforzar ante los clientes la imagen de que detrás de las promociones existía una estructura empresarial real.
La Audiencia Provincial concluyó finalmente que no se trataba de simples promociones inmobiliarias que hubieran fracasado, sino de un “negocio civil criminalizado”: contratos utilizados como pantalla para un plan preconcebido de captación de fondos. El tribunal consideró probado que García Roldán controlaba las sociedades, las promociones, los contratos y los movimientos de dinero.
Durante el juicio, García Roldán negó las acusaciones. Aseguró que había explicado a los compradores los riesgos de las operaciones y sostuvo que las promociones podrían haberse ejecutado si no se hubiera producido una “estampida” de clientes que reclamaron la devolución de sus reservas. Sobre su huida a Colombia, afirmó que actuó “por miedo” y llegó a decir que debería haber solicitado una suspensión de pagos.
La sentencia, sin embargo, concluyó que el grupo había actuado de forma reiterada y organizada para captar dinero de los compradores sin contar con la capacidad ni la intención de ejecutar las viviendas prometidas. Además de García Roldán, la Audiencia condenó a otros dos de los integrantes de la trama.