Así acabaron en Ucrania las armas enviadas desde Irán a Yemen: una historia de pesca ilegal, esclavitud y tráfico

El viejo arrastrero sale el 22 de noviembre de 2022 del puerto iraní de Bandar Abbas. Unos días más tarde, el 1 de diciembre, un buque militar estadounidense se acerca al pesquero en aguas del Golfo de Omán en una operación de comprobación de bandera y aborda la embarcación. Debajo de un cargamento de naranjas, manzanas y refrescos, el barco lleva 50 toneladas de cartuchos de munición y más de dos toneladas de propulsores para lanzagranadas. 

El destinatario de ese armamento, de fabricación iraní, son los rebeldes hutíes de Yemen y la operación de contrabando está orquestada por la Guardia Revolucionaria de Irán, sostienen los investigadores de EEUU. “Bandar Abbas es conocido como localización de la principal base de la marina iraní y la sede del brazo marítimo de la Guardia Revolucionaria”, señalan las autoridades.

La ruta y la metodología coinciden con otras operaciones de contrabando iraníes detectadas por el equipo de la ONU encargado de monitorear el cumplimiento del embargo de armas contra los rebeldes hutíes impuesto por el Consejo de Seguridad de la ONU. “Desde el comienzo de la guerra en Yemen hemos visto apoyo iraní en términos de armas. Creo que son muchas más las embarcaciones que llegan a Yemen que las que son interceptadas”, dice a elDiario.es Jay Bahadur, antiguo miembro del equipo de monitoreo de sanciones de la ONU en Somalia y Eritrea. Bahadur sostiene que entre 16 y 17 embarcaciones con armamento han sido interceptadas en esa ruta.

Cuatro meses después de la incautación, en marzo de 2023, un tribunal estadounidense entrega la propiedad del cargamento al Gobierno alegando que proviene de la Guardia Revolucionaria de Irán, una entidad estatal sancionada como grupo terrorista en Washington. Finalmente, el pasado 2 de octubre Washington envía todas las balas para fusiles y ametralladoras incautadas en el Marwan I –más de un millón–, al Ejército de Ucrania para su lucha contra Rusia. 

“Con esta transferencia de armas, las acciones de decomiso del Departamento de Justicia contra un régimen autoritario apoyan ahora directamente la lucha del pueblo ucraniano contra otro régimen autoritario”, afirmó entonces el fiscal general de EEUU, Merrick B. Garland. El envío de la munición se produce además mientras aumentan las dudas sobre si Occidente podrá mantener el demandante ritmo de apoyo militar a Kiev con su propia producción.

El Marwan I ya había llevado a cabo una operación similar con éxito meses antes, según recoge el último informe del equipo de expertos de la ONU sobre Somalia citando entrevistas con miembros de la tripulación tras la incautación de diciembre de 2022. Compuesta por 11 somalíes, un keniata y un pakistaní, la tripulación aseguró que había descargado 10 toneladas de munición de alto calibre y otras 10 toneladas de pólvora escondidas bajo un cargamento de cebollas en una lancha rápida en el puerto de Berbera, Somalia (muy cerca de las costas de Yemen), sin conocer el destino final.

Tras la incautación de las armas el pasado mes de diciembre, el arrastrero regresó al puerto de Berbera, donde está anclado actualmente. El dueño del barco, Mohamed Abdulkadir, fue detenido en Somalia el 25 de enero de 2023 acusado de tráfico de armas, pero quedó libre menos de dos semanas después por falta de pruebas, señala el equipo de investigadores de la ONU

Abdulkadir ha confirmado al equipo que su barco había hecho dos viajes a Bandar Abbas para importar comida a Somalia coincidiendo con las fechas de los dos trayectos señalados anteriormente. Según él, “operativos iraníes tomaron el control del pesquero y cargaron la munición sin su consentimiento”. Por su parte, Irán también ha confirmado los dos viajes, pero las autoridades “reiteran que las declaraciones de la tripulación detenida no tienen credibilidad ni base legal”. Teherán niega que las armas sean suyas y se defiende alegando que el intercambio de mercancías entre barcos en alta mar es una estrategia habitual de las redes criminales de contrabando “y es una escenario posible en este caso”. 

De la pesca ilegal al Estado Islámico

Además del tráfico de armas, el Marwan I es un viejo conocido de los expertos e investigadores por otras actividades criminales como la pesca ilegal, esclavitud y trata de personas. Sus dueños le han cambiado el nombre varias veces para esconder su rastro (Chaichanachoke 8, Al Wesam 4 y Marwan I) y la corrupción y falta de control en Somalia le otorgaron cobertura legal para seguir operando a pesar de haber sido incluido en 2019 en la lista negra de la Indian Ocean Tuna Commission (IOTC).

“Si uno mira los datos de IOTC está bastante claro que se trata de la misma embarcación con el nombre cambiado. En el registro tiene exactamente la misma dimensión, peso, capacidad de carga… Rastreamos a los dueños y son las mismas personas”, dice a elDiario.es Bahadur, que ha investigado el caso del Marwan I y escribió en 2021 el informe ‘Negocio de pescado: pesca ilegal en Somalia y la captura de las instituciones estatales’ para la organización Global Initiative Against Transnational Organized Crime.

“Es el caso más claro de una transición evidente de la pesca ilegal al tráfico de armas. Muchas embarcaciones similares se utilizan para el contrabando, aunque no tenemos nada tan claro como esto”, dice. “Es normal que estos dos tipos de crímenes se superpongan y se pueden hacer ambas actividades a la vez. El tipo de gente y la metodología es normalmente la misma”, añade.

El primer rastro de las actividades sospechosas del pesquero aparece bajo el nombre Chaichanachoke 8. Sus dueños eran miembros de una destacada familia tailandesa liderada por un antiguo senador estatal, Wanchai Sangsukiam, y relacionada con la pesca ilegal y los abusos laborales, sostiene Bahadur en su informe de 2021.

Cuando Tailandia aprobó en 2016 nueva legislación para combatir la esclavitud en el mar y la pesca furtiva, los dueños del barco le retiraron la bandera tailandesa y lo registraron en Djibouti. Según reveló Ian Urbina, director de la ONG de investigación periodística sobre criminalidad en el mar The Outlaw Ocean Project, todos y cada uno de los 54 pesqueros de gran altura de bandera de Tailandia abandonaron el registro tras la aprobación de la ley. 

En diciembre de 2017 el barco cambió de nombre a Al Wesam 4 y salió del registro de Djibouti para obtener la bandera somalí. De acuerdo con su nueva identidad, las operaciones del pesquero se transfirieron a una empresa tapadera, Al Wesam Fishing and Cold Storage Company, que exportaba sus capturas de pescado a un importador en Tailandia vinculado, a su vez, a la familia Sangsukiam. Tras descubrir que se trataba de una reencarnación de un arrastrero incluido en la lista negra con problemas de documentación, las autoridades tailandesas impidieron la descarga de su captura de pescado en 2019, señala Bahadur.

Una de las empresas relacionadas con la embarcación sostiene que es entonces cuando la familia Abdulkadir compra definitivamente el arrastrero a la familia tailandesa y lo bautiza bajo el nombre Marwan I.

Los empresarios consiguen una nueva tripulación de Kenia a través de una agencia de Mombasa que poco después acaba denunciando jornadas interminables de 20 horas, noches a la intemperie, castigos de varios días sin comida e incluso amenazas a punta de pistola. Los marineros hacen una llamada de auxilio a la Federación Internacional de Trabajadores de Transporte que, junto con la embajada de Kenia en Somalia, logra organizar una operación de rescate en julio de 2019, según la ONG Stop Illegal Fishing.  El arrastrero volvió a ser localizado en septiembre y diciembre de 2020 en aguas somalíes.

La persona que llevó a cabo todas las gestiones para contratar a la tripulación keniata es un hombre llamado Abdulkadir, mismo nombre del propietario del barco durante la incautación de las armas. Bahadur revela en su informe que tanto la empresa que opera el barco como la empresa encargada de contratar a la tripulación están dirigidas por la misma familia de Abdulkadir. 

Un análisis de las llamadas de ambas empresas realizado por Global Initiative revelan numerosos contactos desde teléfonos vinculados a las corporaciones con los teléfonos de destacados traficantes de armas tanto en Yemen como en Somalia. Entre esos contactos están Abdirahman Mohamed Omar, traficante que suministra armamento a las organizaciones terroristas ISIS y Al Shabab (filial de Al Qaeda), y Mohamed Hussein Salad, representante de Al Shabab en Yemen encargado de enviar armas a Somalia. Salad también ha trabajado para la rama de ISIS en Somalia.

Las acusaciones de esclavitud y trata no eran nuevas ni propias del Marwan I. Cuando operaba bajo su su segundo nombre, Al Wesam 4, Urbina destapó una gran red de explotación junto a otros seis barcos a los que apodó 'Los siete somalíes'. El periodista estuvo en contacto con varios miembros de la tripulación de estos barcos que denunciaron agresiones físicas, jornadas interminables y castigos sin comida por parte de los patrones.

Ante las presiones de Tailandia a Djibouti, bandera bajo la cual operaban, el país africano retiró del registro el Wesam 4. Para algunos de estos países el registro de embarcaciones es una fuente de ingresos y corrupción que permite a las redes criminales operar con una cobertura legal, señala Urbina. “Es muy común para los barcos que operan ilegalmente obtener un registro falso en Somalia. Si pagas, te darán lo que quieras”, dice Bahadur.

El Marwan I no es una excepción

El envío ilícito de armas por mar desde Irán a los rebeldes en Yemen no es una excepción del Marwan I. El último informe del equipo de expertos de la ONU sobre Yemen, publicado en febrero de 2023, describe varios casos similares.

El 20 de diciembre de 2021 EEUU interceptó un pesquero sin bandera cargado de armas que, según imágenes satelitales, había partido de Irán. Los puntos de seguimiento obtenidos de un dispositivo de navegación parecen confirmar el rumbo hasta Yemen. La marina hundió la embarcación.

El equipo de expertos entrevistó a los tripulantes, que declararon haber sido reclutados por Ahmed Halas Mohamed Bishara, un alto dirigente de la operación de contrabando marítimo de los hutíes que en el pasado ha realizado varios viajes a Irán.

Según el capitán, se les entregaron las coordenadas de una posición en el golfo de Adén, cerca de la costa de Yemen, donde se suponía que debían encontrarse con embarcaciones pequeñas para el transbordo de la carga. Irán niega cualquier relación con esos barcos.